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Intermedio: Como Conoci a tu Madre. Acto 1

El niño sin familia escapa de la prisión sin rejas.
Jamas se arrepentirá de su decisión.

Me encontraba sentado en un cómodo sillón tapizado de una fina tela italiana, esperando a que mi juicio empezara y no es que fuera uno real, simplemente era la forma en ella que yo lo miraba. El juez era la persona a la que debería llamar padre. Y el jurado era un grupo de personas a los que debería llamar familia. Para mi todos ellos eran unos extraños sin rostro.

Escuche unos pasos detrás de mi. Era mi ya mencionada “familia” mi padre era un hombre corpulento media cerca de un metro noventa, rodeo el sillón sin apartar la mirada de mi. Miedo, lo podía ver en sus ojos, mezclado con un poco de odio. No era para menos lo que había hecho esta noche, si bien muy divertido, le causaría muchos problemas a esta familia.

Mi madre en cambio no se atrevía a mirarme. También me tenia miedo, pero no me odiaba o su miedo era colosal comparado con su odio. Ella se paro detrás de mi padre como para asegurarse de que no fuera a tratar de hacerle daño o algo por el estilo.

– “¿y bien?” – dijo mi padre, parado frente a mi. Incline un poco mi cabeza y puse la cara mas inocente que pude, no tenia ninguna intención de decir nada
– ¿Sabes lo que has hecho el día de hoy? ¿conoces las implicaciones? – se interrumpió por unos segundos mientras como para tratar de calmarse un poco al tiempo que se desajustaba un poco la corbata... supongo que “las implicaciones” le hicieron entrar en calor. – Esta familia– Esta familia no es mas que un pedazo de porquería, una farsa llena de mascaras y personas que estarían dispuestas a apuñalarte por la espalda si con eso pudieran avanzar mas en la cadena alimenticia. – Esta bien lo dije creo que perdí un poco el control en ese momento.

Mi madre me miro por unos momentos – si estoy hablando de ti... puta – antes de que pudiera reaccionar fui a dar al suelo. Por unos segundos no supe que me golpeo, si tuviera que adivinar por la fuerza del golpe pensaría que fue un tubo de metal, mi visión era borrosa y miraba como los zapatos de mi padre ondulaban. – Niño idiota. Disculpate con tu madre ahora mismo. – mi vista se aclaro un poco y el mareo que tenia paso. Me apoye en la pequeña mesa de centro para poder levantarme al mirar al suelo logre ver unas manchas rojas.

Cuando me había puesto de pie completamente, mi padre seguía esperando las disculpas para esa mujer. Tome un poco de aire y me prepare para soltar la bomba que había estado guardando los últimos meses. – Ella … esta mujer, no es mi madre – mi padre y la mujer me miraron con rostro de sorpresa – A que te refieres – habló por primera vez la mujer a la que llamaba madre mientras continuaba escondida tras el cuerpo de mi padre.

Me lleve la mano al pecho donde tenia el emblema familiar, un pequeño “pin” de plata pura con forma de espada y una ala dorada a la derecha del mango incrustado con un rubí en el centro. El emblema que todos los Bancroft debían de llevar por capricho del abuelo. Lo arranque sin mas y lo lance a las pies del hombre que tenia al frente – y tu ya no eres mi padre.
Dicho esto no dude ni un segundo tome impulso, en un solo movimiento estaba en posición, mi puño izquierdo dio justo en las costillas de ese hombre tan alto, sentí como se rompieron, nunca me había sentido mejor. El hombre fue a dar al suelo retorciéndose del dolor.

Camine calladamente hacia la puerta mientras la mujer trataba de ayudar al hombre tirado en el suelo abrí la enorme puerta de roble que habían comprado a un artesano. y parado en el umbral mire sobre mi hombro, en las escaleras lloriqueando un niño el que alguna vez me llamo hermano. No lloraba por que me fuera, lo hacia por que alguien malo había lastimado a su padre.

La vida en la calle no seria tan mala para mi. Lo había hecho los últimos dos años tenia conocidos y amigos a los cuales no tenia problemas en llamarles familia. Tal ven no eran las personas mas decentes. Pero al menos eran honestos sobre quienes eran.

Todo esto ocurrió el tres de agosto, el día que cumplí 16 años. Y fue el momento en el que decidí cambiar mi apellido de Bancroft a Leal para siempre recordar ser leal a mi mismo nada mas.
Notos30 de julio de 2009

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