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Solo Era una Niña...

Tengo una obsesión. En realidad, tengo varias, pero hoy os hablaré de una de ellas. A parte de obsesión, se le puede llamar enfermedad y me ha costado muchos años asumirlo. No me quiero, me miro en el espejo y sólo veo caos. Los números de un aparato electrónico marcan mi camino, mi destino. Necesito llegar a cierto número, en cierto tiempo o mi mundo tambalea, todo se vuelve gris y no sé por donde tengo que tirar. Tengo un problema con mi cuerpo. Quererse y valorarse es algo muy importante que yo en mis 24 años, nunca he conseguido.
¿Quién ha decidido que un número tenga que marcar lo bien que yo me sienta? En realidad, he sido yo sola. Empiezo a escarbar dentro de mí y sí, yo soy la culpable de todo ello pero, todo viene de un sitio. Por qué cuando yo tenía solo 6 o 7 años, los niños se reían de mi? Por qué siempre era diferente al resto? Por qué me pegaban? Por qué me dejaban sola? Una niña, tan solo era una niña que empezaba a tener complejos. Mis padres, por un lado, empiezan a llevarme a especialistas "por tu salud", "no puede ser que estés así siendo tan pequeña", tus supuestos amigos "Vaca", "Gorda", "Foca", "vas a provocar un terremoto". "Bum Bum Bum - mientras andaba por los pasillos-". Todo eso es lo que marcó que yo, con tan solo 10 años tuviera un problema tan grande con mi cuerpo, con mi aspecto físico, que hacía cosas que una persona de esa edad ni siquiera debería saber lo que es, repito, era una niña, tan solo era una niña.
No considero que haya tenido una infancia totalmente feliz, tenía mucho dolor, mucha rabia, mucho rencor dentro y eso me llevaba a hacer cosas que jamás me voy a perdonar. Hacía daño a personas muy importantes para mí y sobre todo, me hacía daño a mi misma, nunca nadie debe permitir hacerse eso a uno mismo.
Aún sabiendo eso, aún habiendo superado una vez tras otra el rechazo, las risas, el dolor, los cuchicheos mientras andas por donde sea, puedes volver a caer. Y te da igual saber que no es correcto lo que estás haciendo, que nada ni nadie puede marcar tú rumbo porque estás tan caído otra vez, que no te das cuenta. Si que es verdad, que llega un momento en el que te das cuenta y tienes la suficiente capacidad mental y esta vez, un gran apoyo a tú lado, que te ayuda a ir superando tus miedos, tus inseguridades. No te ves bien, no te sientes bien, pero tampoco te haces daño y sólo por eso ya mereces un gran premio.
Sentirse mal, no quererse, no valorarse no es algo agradable, pero no te tienes que torturar por ello. Habrá días mejores y días dónde no podrás levantarte de la cama, no podrás mirarte al espejo, pero seguirás luchando para volver a salir de eso. Sabes que eres fuerte, ya lo has podido superar una vez sólo tienes que confiar en ti y luchar, luchar cómo nunca antes has luchado. Tienes 24 años y una vida por delante muy larga, llena de buenos recuerdos y personas bonitas. Así que simplemente, llegará un día, que al levantarte de la cama pensarás "Soy bonita, soy fuerte, me quiero y puedo con todo". Eso se convierte en un mantra para ti y al final un día sin darte cuenta, realmente sentirás todo eso que te has propuesto y gritarás a pleno pulmón "Soy bonita, soy fuerte, me quiero, y HE PODIDO CON TODO".
Olgapujol201 de febrero de 2022

4 Comentarios

  • Eleazar

    Valor y coraje para superar tanta presión.
    En ti esta toda la fuerza necesaria.
    Se capaz también de perdonarte, porque siempre fuiste solamente una víctima.

    01/02/22 06:02

  • Bierrodot

    Lo que falla no son las características particulares. Lo que realmente falla son los ideales de perfección que nos rodean. Me atrevo a decir que ciertas generaciones de adolescentes creen que parecerse a un modelo humano presentado en la vorágine mediática les da ventaja. Es tanta la sed de autoestima que copian incluso hasta las formas de pensar y las tendencias más mediocres actuales.

    Sin todo ese veneno, estarás bien. Eres muy guapa.

    02/02/22 04:02

  • Charlyperez

    El perdón a uno mismo, es una de las cosas mas gratificantes que existen. El peso de una mochila de mil kilos se desprende de nuestra espalda y empezamos a caminar con muchas mas liviandad, es una sensación única que vale la pena vivirla.

    29/03/22 02:03

  • Charlyperez

    El perdón a uno mismo, es una de las cosas mas gratificantes que existen. El peso de una mochila de mil kilos se desprende de nuestra espalda y empezamos a caminar con muchas mas liviandad, es una sensación única que vale la pena vivirla.

    29/03/22 02:03

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