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Como seres humanos
tendemos a estrujar
sin medir nuestra fuerza
a esa flor entre manos
la que tanto admiramos.
Y al contemplar entonces
sus pétalos quebrados
es cuando comprendemos
que nada merecemos
salvo lo robado.
tendemos a estrujar
sin medir nuestra fuerza
a esa flor entre manos
la que tanto admiramos.
Y al contemplar entonces
sus pétalos quebrados
es cuando comprendemos
que nada merecemos
salvo lo robado.
2 comentarios
Miguelito
21/08/2011 · 19:06
Me gusta tu poema. Tiene un deje reflexivo que me llama la atención.
Ya lo decía J.J. Jiménez:
"No la toques ya más,
que así es la rosa"
un saludo.
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No creas que lo que más nos llene sea lo robado. Creo que lo que nos llena más es lo que conseguimos por nosotros mismos y es valorado por los otros.