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Una Historia de Verano. Primer Capítulo 02 de junio de 2014
por rumbolasvegas

Se precipit escaleras abajo, un da ms llegaba tarde. El llegar tarde es relativo, depende de la hora a la que se quede y lo que nos guste hacernos esperar. Para los alemanes por ejemplo, como mucho hay que hacrseles esperar de cinco a quince minutos, en una situacin informal, a veces incluso por cordialidad, cuando se sobrepasa ese tiempo, todo lo que van a soltar de ti son perlas.
El caso es que se mire por donde se mire, cuarenta minutos era llegar tarde, muy tarde. Pero saba que aun as otros llegaran ms tarde. Vamos, para su amiga Sofa cuarenta minutos ms tarde de la hora acordada era llegar con mucho tiempo. Su media estaba entre la hora y la hora media despus de la hora acordada. Lleg al banquito en el que solan encontrarse. A veces pasaban toda la tarde all, puesto que estaba al lado de la pequea tiendecita llena de dulces con los que saciar su apetito adolescente. Salud a todo el grupo y como siempre se acerc animadamente a abrazar a unos cuantos.
-Pero qu es lo que te propones? A este paso alcanzas a Sofa.- Le brome Diego entre risas.
-Venga hombre, no seas exagerado, me hara falta otra hora ms por lo menos para alcanzar su media, durante los prximos treinta aos, claro est- Le sigui la broma Susana- No hay seales de ella?
-Para variar Suspir el con un negamiento de cabeza
-Bah, le faltar otra hora para llegar Rio Susana sin perder el buen humor.
Cuando ya estaban todos reunidos haba empezado a anochecer y como es costumbre al anochecer en verano se dirigieron al parquecito que estaba bastante alejado del resto del barrio. Caminar por esas calles en verano era una de las mejores sensaciones que podis probar en la vida. La temperatura era perfecta. El calor aplastante de todo el da se vea refrescado por la brisa y el viento por la bajada de las temperaturas. Primera parada, la tienda de Pili.
Como todas las noches quin tena pona, y quin quera tambin. Los ingredientes bases son: vino y Coca-Cola. As obtenamos un rico calimocho veraniego, que no es tontera. Porque hay que saber cundo beberlo para que no se quede calenturiento y acabes haciendo el ridculo por un pedo a Calimocho, yo sigo pensando que son los peores.
Pareca mentira que despus de aos con las mismas personas nunca se aburriera uno de ellas. Tambin es cierto que con el tiempo se haban incorporado nuevos miembros a lo que vena siendo el pequeo grupo del barrio. Y cada uno traa una historia y una personalidad digna de conocer. Eran solo unos cuantos adolescentes, con las hormonas revueltas, la cabeza loca, tpicas ganas de diversin de verano y calimocho a mano, lo cual no era nada bueno.


Captulo uno.
El camino hasta el parque no era exageradamente largo, pero el grupo se iba haciendo notar por all por donde pasaba. Bueno exceptuando cuando se pasaba por casa de alguno, que en esos casos era como si la calle estuviera tan desierta como de costumbre y nadie pasara por all. Aquella tarde se haban reunido bastantes. Aunque algunos preferan salir por el centro de la ciudad, pues el barrio se les quedaba pequeo.
Nada ms llegar, Potro se aventur a poner msica. Era un reto para l, porque todo el grupo tena los gustos musicales contrarios a l.
-Potro joder, quieres apagar esa mierda de msica to- Exclamaba Diego cabreado cada vez que Potro se atreva a poner Reggaeton.
Aunque a veces se le toleraba esa msica, cuando el grupo estaba de buen humor y a Sofa le apetecabueno, bailar. Si se le puede llamar as. Era ms como dar vueltas e imitar a esas tas despampanantes que salen en los videoclips moviendo sus traseros como si no hubiera maana.
-Ya estamos, pondr la msica que a m me d la gana, to Exclam el con su ronca voz.
-Potro to que la apagues ya, joder- Exclamaron todos casi al unsono. Potro no tuvo ms remedio que bufar y apagarla.
Lo primero era servirse uno mismo segn quisiera terminar la noche. A veces mucho y a veces un poco menos que mucho.
Siempre llega ese punto de la noche en la que todo el mundo deambulo borracho y las conversaciones se llenan de un aire alegre, la brisa relaja y las risas ya son lo que ms suenan.
Luego llega ese momento de charlas ms profundas y filosficas.
-Dnde estaremos de aqu a un ao? Dnde te gustara estar?- Le preguntaba Susana a Diego mientras miraban las estrellas, tirados en el csped del campo de ftbol.
-En cualquier sitio menos en el barrio- Rea Diego. Susana rio con el. Saba que podan soar con ellos pero eso no ocurrira an quedaba tiempo.
Pasada medianoche, el ambiente estaba mucho ms tranquilo. Todos mantenan ya charlas absurdas. Menos John, era el tpico chico callado, menos para pedir cosas. A veces era un cigarro, a veces era Tuenti.
-Djame Tuenti, nerro.- Le imploraba a Diego.
-Dios tio que no, que me gastas los megas.
Tpicas conversaciones sin sentido, de borrachos, o de cansados.
ramos un grupo, diferente, con gente de todo tipo. Con sus locuras y sus tonteras. Con sus ms y con sus menos. Con sus sonrisas y sus ralladas. Muy cros, muy maduros a veces, pero un grupo al fin y al cabo. Que compartan tardes, que compartan experiencias que quedaran grabadas para siempre.
La vuelta a casa siempre era toda una hazaa. Qu os voy a contar. Por muy santos que seis no me creo que no hayis andado borrachos a las tantas de la maana. Todo lo que ves da vueltas, todo tiene un aspecto diferente. Y la rutina es maravilla ante unos ojos con estrellitas.
-Ver un gato y rerte, te digo yo que esa es la cuestin, rer sin parar por cualquier tontera. Esas son las pequeas maravillas de la vida. Currar y descansar.- Susana dejaba que las palabras sin sentido salieran de su boca como si hubieran estado mucho tiempo atrapadas, gritando por salir.
-Definitivamente es hora de dormir para ti- Susurraba Diego con una sonrisa, mientras se despedan en el portal de Susana.
Susana subi todo lo sigilosamente que pudo las escaleras y recorri todo el pasillo hasta adentrarse en su habitacin, esa habitacin que era su pequeo refugio del mundo.
Por mucho que su madre dijera que era un desastre era el sitio ms acogedor que ella conoca. En cada momento, en cada acontecimiento importante de su vida su habitacin haba tenido un papel.
Si bien llegaba contenta, le bailaba al espejo sus mejores pasos. Si llegaba triste le susurraba a la almohada en sueos sus tormentas. Si vena parlanchina se tiraba en la cama y hablaba hasta las tantas con buenas amigas.
Pero aquella noche solamente lleg cansada, necesitaba dormir, aunque su cabecita intentara darle vueltas a otras cosas que era mejor no pensar.
Amaneci un nuevo da, como todos los dems ella despertaba sola desde muy pequea. Se prepar el caf como cada maana y se dispuso a salir a la terraza para fumarse un cigarro cuando son el telfono.
-Nos das Sophie- susurro Susana con voz ronca en un esfuerzo - Con qu ocasin recibo tu llamada matutina?- Le brome
-Caf maanero?
Dicho y hecho, a la media hora ya sonaba el timbre.
-Mira Sus, toda persona necesita una medicina despus de una borrachera, y tus cafs son la mejor medicina que conozco
-Ya claro, qu liaste anoche?- Rio Susana, a la espera de los cotilleos matutinos post-borrachera.
Es normal en la adolescencia enamorarse, pillarse, enchocharse o como se le quiera llamar segn el grado.
Si ests enamorado es que no puedes sentir nada ms fuerte y loco por esa persona. Si estas pillado es que sientes bastante hacia esa persona pero, eh, no nos pasemos que controlo. Si estas enchochado es que se te pira la mirada cuando ves a esa persona, una atraccin fsica, pasajera. Una sensacin bonita, sin embargo. Que da ilusin y alegra.
Tambin es comn historias tan tormentosas que llegan a lo cmico.
Que se repitan los errores y las historias sin que nos demos cuenta.
Despus de varias relaciones, algunas cortas, algunas largas. Algunas bonitas, otras tristes, otras ridculas. He llegado a una conclusin: Las mujeres lo queremos todo, sin peros.
Y cuando no lo tenemos hay problemas.
Pero cmo existe la hipocresa de criticarnos por nuestra forma de actuar?
Quin no quiere tenerlo todo?
-Mira Sophie, las tas somos exigentes, como para no serlo. Y te voy a decir ms, los tos tambin lo seran si no fueran tan vagos y precisamente por ser tan holgazanes es por lo que nosotras tenemos que ser ms exigentes, que luego se duermen, literalmente- solt una carcajada y Sophie tampoco pudo aguantarse la risa.
-Qu cerda ta estas fatal, que paranoias, pero llevas algo de razn, es que a veces no aciertan ni una, si no somos tan complicadas, nosotras nos entendemos, tampoco costar tanto que nos entiendan ellos.
-Yo a veces no te entiendo- segua bromeando Susana- No, ahora en serio, el proceso no es tan complicado como parece. Buscamos un chico: atractivo, gracioso, listo, atento y carioso.
-Y la lista sigue, la tenemos ms que oda, al grano- Le reproch Sophie
-Mira debera ser ms sencillo, cuando hay atraccin el chico tiene que currrselo, es as y no hay que darle ms vueltas. Es la mejor forma de ganarnos y que nadie diga lo contrario porque a todos nos gusta sentirnos importantes. El problema es que a veces nos gana el orgullo tanto de una parte como de otra.
-Susana te lo tengo dicho, te montas historias muy raras
-Ya, pero es tu culpa que le das demasiadas vueltas a las cosas y me haces que se las de yo tambin y lo peor es que no aprendes de esos fallos.
Sophie es una chica despampanante, dicho en trminos claros, ojos verdes, melena morena y cuerpo de modelo. El gran problema es el mismo que el del otro 99% de los adolescentes. Su autoestima y su gran corazn inocente, claro. Sophie asinti con resignacin mientras Susana continuaba su regaina cariosa.
-Pero el verano es lo que tiene- suaviz el tono Susana- Ser el calor que nos aturde o el calimocho que mata neuronas-Suspir negando en tono bromista.
Pienso que hay dos tipos de personas, las romnticas y las no romnticas en cuanto a relaciones se habla.
Las romnticas son aquellas ms tradicionales que siguen buscando esa bonita historia de amor.
Las no romnticas pueden amar de la misma forma, pero mucho ms apasionada, para ser claros, de forma ms caera.
Pero al fin y al cabo todas las personas necesitamos un poco de ambas cosas, lgicamente, solo que algunas tiramos ms a unas cosas y otros tiramos ms a otras.

-Todava ni te he contado lo que me ralla y tu ya sacas tus propias conclusiones-reclam Sophie en tono de ofensa
-Ni que no tuviera razn chica- espet Susana sin perder la sonrisa
-Es que no s-comenzaba con la mirada perdida- Gigi es mono, es guapillo, pero no me llena.
-Ni te va a llenar, eres muy joven todava para encontrar el amor de tu vida, no crees?
-Est claro, no quiero algo serio pero tampoco que vaya por ah con veinte ms a la vez. Pero tampoco me quiero sentir yo atada

-Bueno a veces se jode y a veces se nos jode. Somos an tan jvenes, estamos en la edad de cometer errores para aprender y nos asusta cometerlos, que tontera. Que pase lo que tenga que pasar.

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Una Historia de Verano. Primer Capítulo
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