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Nared

Una niña nacio entre trapos en un hogar no mas sincero y humilde que el de las afueras de a tierra de Helenidt.
Una niña prodigia se decia, el Pherid estubo ahi, cuando nacio, inento matarla, solo el parto complico.
Cuando nacio, la madre murio, la niña no lloraba simplemente observaba atenta a su alrededor, mientras todos lloraban y la miraban preguntandose cual seria el futuro de tan agraciada niña...
Un crecimiento siempre atentado por el Pherid, las manos de Direm no la podian proteger, no mas de lo que ya lo hacian, le dio el poder de volar, el poder de autosanar, solo para poder sobrevivir entre aquella sociedad.
El verde campo se extedia largamente, bosques intactos ante la mano humana, bosques en los que se vivia en penumbra, tan llenos de vida como de muertes sin explicacion. Se decia que a los bosques de la orilla del pais de Helenis los angeles iban a morir, que solo se les veia sobrevolar los cielos en busca de un bosque en el cual morir, pero quienes intentaban encontrarlos solo se perdian en su oscura profundidad.
Los años pasaba, no se sabia sobre Nared, sólo se sabia de su nacimiento, intervenido por Pherid y salvado por Direm, aunque la vida de Amoenis no fue capas de salvar.

Las campanadas de la iglecia suenan, tintinean sin parar, el cielo parece oscurecerce, no es la hora del anochecer, en Helenis las familias salende su hogar, se sienten mas seguros en las calles que dentro de hogares que pueden ser poseidos por demonios, y destruidos por el odio.
Las afueras de Helenis acuden a la ciudad, la gente se arrodilla en las calles en torno a las doce piletas que estan en linea dentro de la ciudad, sus resos son proclamados al cielos, mientras las piletas llenadas de agua bendita brillan en señal al cielo, pidiendole a Direm ser protegidos de las manos de Pherid.
En el reloj de la catedral, el reflejo de Pherid se logra ver, proclama el cuerpo y alma de la bella Nered, pero el pueblo queda consterado, pues no sabe a quien se refiere.Los rezos no se dejan de anunciar, el Pherid rie sin cesar, los rezos de los ciudadanos no afectan al Pherid, pero a una de las piletas llega oculta Nered, su pelo plateado atrae miradas lejanas, y sus resos se comienzan a escuchar. El reloj de la catedral se combierte en agua, esta cae y cae, negra y podrida, los ciudadanos se alejan, van sobre las casas a observar, los rezos de Nered aun se escuchan, estos a un canto se transforman, y tras de ella el agua negra y podrida en agua cristalina y limpia se puede ver transformar.
Angeles se ven llegar, los ojos de Nered se abren ,grises, sus cantos sólo quedan en un eco profundo, y su cuerpo se ve volar. No tiene alas, simplemente vuela y eleva su cuerpo en el cielo purificando la ciudad. La imagen de Pherid a desaparecido, y el cielo se ha aclarado, el agua contaminada fue llevada a un agujero grande y profundo, del cual solo un tronco lo atraviesa y su fin no se es capas de observar.

En el tronco de Transed, de aquel agujero tan profundo, se ve a Nared sentada, mirando con sus grises ojos el fin de él. Su piel palida parece ser un reflejo de lo que sus ojos ven, de lo que su mente recuerda. Se deja caer a la profundidad, nadie estubo a su alrededor para verla caer, simplemente desaparecio entre tan insana oscuridad.

Un mueble de tres cajones se ve destruido frente a Nared, dentro de el una perla blanca, un reloj de bolsillo plateado sin andar, un frasco de sangre roja y dulce más un cristal llamado lagrima de Narniel, a su alrededor una cama sucia y destruida, una lampara caida y un cuadro tapado. Un sonido grabe se logra venir, un frio estremecedor, Nared siente escalofrios, intenta flotar, su cuerpo no responde a sus deceos, en su ropaje se guardan los tesoros del mueble mientras sus ojos comienzan a llorar sangre.

-Tus rezos inaudibles no te protegeran, los brazos de Direm no llegan a mi territorio, donde alguna vez tu madre Amoenis me cuido de la manos de lobos y bestias sin alma. Su bondad no fue suficiente para purificar el corazon de Pherid, el me posello, yo le entrege mi alma y cuerpo con tal de matarte, pues tu llegada la alejo de mi, y yo la aleje de ti...
El frio se aleja, el miedo de Nared desaparece y su cuerpo le logra responder, es su segundo encuentro sercano ante Pherid, y su cuerpo aun le teme, luego de casi matarla en su nacimiento...

La noche asecha en el alrededor, Nared se ve sobre el tronco otra vez, Pherid a llegado, la batalla final a comenzado, sus poderes son igualados, la presencia de Direm se manifiesta en el cuerpo de Nared, sus ojos grises muestran su arrogancia por su maldad acabar.
Personas llegan alrededor de Transed, el Pherid los poseciona, los usa como armas, defendiendose de los ataques puros de Nared, para ella esto no es preocupacion, sus ataques no lastimaran a los puros, sus rezos solo liberaran a los posecionados de las manos frias del Pherid.

De la mano de Nared se logra ver el reloj plateado, tras unos rezos, este comienza a andar, sus flechas se mueven en sentido contrario, el cuerpo del Pherid es inmovilizado, de otra mano, el frasco con sangre roja es alzado a la vista de todos, y el reloj es bañado con la dulce sangre, el cuerpo de Pherid parace quemarce, su piel gris muestra quemaduras. Nared toma la lagrima de Narniel, la coloca frente al reloj plateado, este una luz blanca refleja hacia el cuerpo de Pherid y este comienzaa retroceder, se va achicando y volviendo humano, hasta llegar a la forma de Miran, un niño abandonado por su familia en su propio hogar cuando un incendio llego hasta el, pero Pherid lo protegio de las llamas y undio lo que quedo del hogar creando el agujero de Transed.
Nared suelta el cristal y este queda suspendido en el aire, proyectando la luz hacia el Pherid. Cuando se disponia a sacar la perla blanca, una dama de negro, compañada de cuervos llega hasta el lugar. Lanza un collar de perlas negras y todo lo que habia creado Nared se desace.
En los ojos de narede se puede ver como su pupila se comienza a dilatar, el cansancio se suma a la desesperacion, pues el poder de Direm siente como se va entre la neblina blanca que rodea el lugar.
Miranis, la dama de los cuervos ensangrentados, su piel blanca, con cuernos en vez de orejas, su mirada negra y su sonrisa malevola. El escaso poder de Nared no era capas de dañarla, estaba atrapada, sin defensa, sin armas, el confuro habia sido roto y su fuerza habia desaparecido en cuento la perla blanca se vio caer a las profundidades del Transed.
Las miradas se senran en Nared, que palideciendo va gastando sus energias en protegerce del poder posesivo del Pherid. Pero Miranis deja caer de entre sus manos una perla gris, Nared la mira consternada, aquella perla era un ojo, el ojo de Amoenis, tan grises como los de Nared, tan puros como la perla blanca que encierra el mal en el dichado final del mundo, desconocido para todos, pero nombrado por muchos.
Nared empeora a cada segundo, el poder del Pherid se va reponiendo mientrsa Nared comienza exausta a vomitar sangre, sus labios se tiñen de rojo, sus ojos se ven llorar del dolor, incluso con el poder del Direm en su cuerpo no es capas de encerrar al Pherid en el mundo final.
Pero Miranis lanza el ojo de Amoenis conra el Pherid, este lo ve caer sobre el tronco, y su risa se vuelve a escuchar, se mofa de una mala punteria mientras este ojo sin dueño comienza a llorar, y el tronco tiñendose de rojo comienza el cuerpo del Pherid a posecionar.
Nared deja caer su cuerpo sobre el tronco, no resiste mas aquel dolor, siente como su sangre le arde y su corazon agitarce mas y mas, de su boca no deja caer la sangre y en su espalda, la marca de quemaduras se pueden dejar ver, tras la capa destruida, tras el ropaje manchado con la sangre de su portador.
Del orizonte comienza el sol dejarce ver, la neblina negra va desapareciendo, Nared ya no tiene poderes, exauzta esta recostada sobre el tronco, intentando levantarce y escapar del lugar, mientras ve al Pherid quedar encerrado en el ojo de Amoenis, pero sabe que no sera para siempre, simplemente es un contra tiempo que Miranis le dio al Pherid para mas adelante ella acabar con los dos.
Su risa se ve escuchar, mientras su cuerpo envuelto por cuerbos se ve ocultarce del sol, desapareciendo en las lejanias de las montañas de la creacion.
Nared logra levantarce, tociendo sangre, manchando su cuerpo y ropaje, sus ojos aun no dejan de llorar, mientras la voz del Pherid se poseciona de su mente, le proboca el miedo, y mientras vuela lejos del lugar, lo unico que puede ver es la imagen del Pherid en su mente, mostrandole como morira. Sus ojos se van tiñendo de miedo, la pureza se va perdiendo.
No logra dormir, posee el miedo en su linaje, una maldicion eterna, solo en sus sueños encuentra miedo, soledad, no puede ver la paz, solo dolor, sufrimiento causado por su inmaculada imagen, que incluso maltratada llega a ser hermosa para quienes son capases de mirarla.
Nadie en el Efecis sabe de tal suceso, pero la nocticia de un angel sin alas recorriendo los cielos ya se convirtio en algo popular. Personas hacen lo pocible para encontrarla y poder hablar con ella, pero su miedo no la deja descansar, mientras que en las casas se oye como cuentan la historia del angel solitario:
Alma perdida en busca de un amor olvidado, surca los cielos de principio a fin sin descanzo con la esperanza eterna de encontrar a su olvidado y perdido amor.
Nared solo llora mientras escucha historia tras historia, quiere ser salvada de la voz del Pherid, quiere ser salvada nuevamente por el Direm, mientras este no es capas de oir sus rezoz, como un angel muerto se dio, y nadie ya se atreve a buscar en los bosque de perdicion, solo quienes ya no quieren vivir hacen como angeles, y viajan en busca de un bosque del cual creen venir.

Nared vuela sin descanso, exausta, su cuerpo se ve desender y caminar hasta que de la tierra se eleva la arena intentando tomar su cuerpo y entonces Nared levanta su vuelo, llorando, intentando salvarce de aquella muerte que en algun momento la atrapara...
Personas dicen haber visto su cuerpo llegar a un bosque de angeles muertos, su mirada estaba perdida, su cuerpo exausto y magullado. Parecia ya no querer vivir, mientras en vuelo desesperante y pausado se dejaba bajar entre los bosques, hasta que entre sus oscuras ojas se veia desaparecer...
Solo rumores para algunos, la verdad efimera para otros y eterna para unos mas. Mientras que en la ciudad de Helenidt se levantaban rezos hacia el Direm desde las piletas, pidiendo no ver tal catastrofe otra vez, rogando el cuerpo de Nared ver sano y salvo otra vez, para que dirigiera la desconsolada ciudad como lo hizo alguna vez la ya olvidada Diremis Helenidt...

Saiuru
Saiuru27 de febrero de 2008

2 Comentarios

  • Imar

    Original, sugerente, Una narración de corte alucinante. Una narrativa clara y precisa. Felicitaciones.

    27/02/08 10:02

  • Saiuru

    eres la unica que ha leido algo relativamente largo mio.. :p.. gracias..=D

    29/02/08 10:02

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