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Jeanne Hébuteme. Relato a la Manera Entrevista Periodística.

Relato corto a la manera de un artículo periodístico. Me impresionó un retrato de Jeanne Hébuteme, realizado por Modigliani y la triste historia de su vida. En 2010 visité la tumba de los dos y fue cuando escribí las primeras notas del relato, aunque enfocado de otra manera; darle forma de un artículo periodístico me permitió conseguir plasmar lo que había sentido.
Carlos. Mayo 2013.
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Paris, agosto 1984
J.Pierre Madoc.

Hace ocho años, el director de este periódico me ofreció un empleo de periodista porque le gustaron unos artículos que me publicaron en un diario de provincias. Y desde entonces, cada semana, no he hecho otra cosa que escribir en este espacio artículos diversos sobre aquellos acontecimientos que nos son más cercanos y que atañen a la vida parisina. El pasado mes de julio los medios de comunicación se hicieron eco del fallecimiento a los 66 años de Jeanne Modigliane, hija del célebre pintor y de su última amante Jeanne Hébuteme, cuando se disponía a viajar a Livorno para participar en el centenario del nacimiento de Modigliani. Aquel viaje de Jeanne tenía además otro objetivo: investigar la aparición de obras falsas atribuidas a su padre. Pero lo impidió una caída inoportuna —o tal vez oportuna— por las escaleras de su casa. Este suceso hizo que me pidieran, desde la dirección, escribir una especie de efemérides de la que fue su madre. Yo conocía pequeños detalles de esa mujer singular, pero nunca había profundizado en aspectos de su vida. Fui reuniendo los fragmentos que poco a poco iba recogiendo de biografías dispersas, pero no lograba darle un cuerpo creíble a la historia que reflejara lo sustancial de esa mujer. Cada pequeña biografía que llegaba a mis manos eran como sombras o dobles de si mismas, que parecían alejarse, y yo aspiraba a que no se perdiera su perfil que se me hacía inalcanzable, extirpado violentamente en la espesura del adiós infinito del suicidio. Sabía por experiencia que allí donde la miseria oprime se pierden muchas huellas de la auténtica vida.

¿Qué sabía en realidad de ella? Lo que todo el mundo que se interesara por su biografía: casada en 1917 con Modigliani, con la que tuvo una hija; los retratos de ella realizados por Modigliani; las penurias económicas; la muerte de su amado debido a una tuberculosis en el Hospital de la Caridad de París el 24 de enero de 1920, y al tiempo que se celebraba el funeral, Jeanne Hébuteme, con la que acababa de tener una hija y estaba de nuevo embarazada, decidió seguirlo al más allá tirándose por la ventana de un quinto piso; que la hija de ambos, Jeanne, recientemente fallecida, de 14 meses, fue dada en adopción a una hermana del artista y con el tiempo escribiría la historia de su padre y confiaría su legado a Christian Gregori Parisot, quien desde 1983 se viene ocupando de certificar la autenticidad de las obras de Modigliani.

Les confieso que su historia me ha sumido en una inesperada melancolía. Al escribir sobre una persona de la que sabes que su vida se dirige inexorablemente hacia algo maldito, te hace sentirte mal. Algunos aspectos ocultos de la vida, cuando salen a la luz, revelan una cierta objetividad que no me gusta. De algún modo me siento desprotegido frente a los hechos, que no son la esencia de la verdad. Fue cuando se me ocurrió realizar una visita al cementerio de Pêre-Lachaise en Paris, a visitar la tumba donde Jeanne reposa junto a su amante. Serían las ocho de la mañana cuando crucé la vieja puerta del cementerio. Una niebla ascendía desde la hierba que circundaba el sendero que llevaba hasta la tumba, envolviéndome el suave olor veraniego del amanecer.
Cuando vi la lápida me invadió con fuerza la sensación de irrealidad. Cerré los ojos y volvía abrirlos para leer la inscripción de la lápida con detenimiento. En ella, una frase recuerda al artista: “alcanzado por la muerte en el momento de la gloria”; otra, dedicada a Jeanne, reza lo siguiente: “Compañera devota hasta el extremo sacrificio”. No pude permanecer más tiempo allí. Podría escribir sobre un genio de la pintura y el amor sacrificado de Jeanne, pero cuando llegué a la redacción para hacer el artículo vi un horizonte muy lejano totalmente vacío y pensé que aquella inscripción era lo que mejor definía su vida. Vayan hasta el cementerio y comprenderán lo que les digo.
Sandor27 de agosto de 2014

6 Comentarios

  • Sandor

    27/08/14 02:08

  • Sandor

    27/08/14 02:08

  • Albertocubeiro

    Melancolía es lo que deja tu relato al terminar su lectura y dejar la mirada clavada en el retrato.
    Mirada la del retrato que despierta la melancolía y uno vuelve a leer el relato....
    Un pez que se muerde la cola.
    Melancolía....
    Muy bueno.

    27/08/14 04:08

  • Norma

    GRACIAS CARLOS, PORQUE A TRAVEZ DE TI APRENDO Y ME AYUDA A TENER UN POCO MÁS DE CULTURA Y CONOCIMIENTOS.
    UN BESO

    27/08/14 04:08

  • Luia

    El valor de las grandes historias de amor: lo excelso, lo trágico, lo triste y lo bello. Los amores que sucumben por su extravío y esa pasión de ambos que consolida o enclaustra la muerte, no lo sabemos.
    Muchísimas gracias por esta entrega.
    Decirte además, que siempre me fascinó el artista, tanto que encuentro "rostros Modigliani" por la calle.

    Saludos

    Lu

    27/08/14 06:08

  • Sandor

    ALBERTO,Norma, LU, disculpar por el retraso en contestar; entre vacaciones y problemas personales-de esos que tenemos todos-, apenas entré `por aquí y estoy poniéndome al día.
    Solamente agardeceros vuestro comentario que siempre es bien recibido y anima a escribir.
    Un abrazo muy grande
    Carlos

    17/09/14 09:09

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