Con sonrisa impúdica, el Dr. Krapp contemplaba en la sala de proyecciones cómo su héroe se iba al
futuro atravesando un agujero de gusano.
Unos golpes secos e imperiosos en la puerta de entrada...
Guardemos silencio. No despertemos a la dueña de esta casa, ahí la tenemos, dormida con ese aire
infantil dibujado en el rostro. Parece que no existen los problemas, ni las preocupaciones, ni la
enfer...