El Infierno Puede Esperar

Un viejo y casi tétrico baúl de madera de color indefinido escolta el costado derecho de la puerta que da acceso al averno. A la izquierda, una mesa vieja y pequeña contempla asombrada las llamaradas que lanza la silla que la complementa. Llamaradas de tela y madera que son lo más parecido a lo ya vivido de cuanto objeto se ubica en la estancia.
Su fachada, de viejo ladrillo ennegrecido, simula estar viva haciéndose rodear de cornamentas que en su día fueron trofeos de caza, de retratos entrañables y de copas de vidrio que brindaron por algún suceso feliz.
La sala, siempre en penumbra, es lugar de paso para las almas que van hacinándose alrededor de la puerta metálica esperando su turno para adentrarse definitivamente en él, que con las lenguas vengativas de su fuego acaba con los últimos vestigios de vida que aún quedan.
En esa antesala todavía queda sitio para el amor, para el sufrimiento y para la soledad, para la euforia y los besos empapados. Ahí moramos nosotros, dos cuerpos, dos corazones, dos almas que, a fuerza de sentir los gritos lastimeros y de oler el tufo a carne y sangre quemadas, no solo hemos dejado de temer el momento de abrasarnos en lo más acogedor de esas ascuas, sino que incluso hemos sido capaces de llegar a disfrutar morbosamente de nuestro perenne equilibrio sobre tan mortífero filo de navaja.
Y mientras esperamos el momento del arrastre, intentamos hacer faena, y las salivas salpican hasta el suelo, los ojos brillan hasta cegarse, las voces se entrecortan, las manos se antojan pequeñas, las pieles arañan de puro suaves y las lenguas, desde su fracasado intento de ser válvulas de surtidores, se enredan en un indescifrable nudo que las hace alcanzar tal grado de locura que no contemplan la extenuación.
Entonces es cuando hablamos solo un poco hablamos:
-Algún día tendremos que entrar.
-Lo sé.
-¿Quieres que lo hagamos ahora?.
-No tengo prisa.
-Yo tampoco.
Y el fúnebre desfile continúa monótono ante nuestros mojados y divertidos rostros.
17 comentarios
No es mala forma de esperar lo inevitable... porque la gente como nosotros no va a entrar nunca en el cielo, desengañémonos. Y menos mal, porque debe ser 'mortalmente' aburrido.
Que espere el infierno, que espere mientras damos rienda suelta a nuestros ardores, deseos y risas... sin dios ni amo.
Un besazo, diablillo.
Cuando no se tiene prisa para entrar en el infierno, es porque se pasa bien sin él ...
Creo que ese infierno que nos han pintado nada tiene que ofrecer de nuevo. Más bien, es un engaño, para distraernos de pensar que la vida es un constante paso entre el cielo y el infierno, y siempre tenemos un pie a ambos lados. Con nuestra naturaleza dual.
Magistral tu portada al infierno, sugerente, sensual y a la vez sutil.
Siempre un placer leerte, amigo mío.
Un enorme abrazo.
Es que nadie que viva esto que acabas de expresar:
" y las salivas salpican hasta el suelo, los ojos brillan hasta cegarse, las voces se entrecortan, las manos se antojan pequeñas, las pieles arañan de puro suaves y las lenguas..."
puede tener afán alguno de ir a alguna parte. ni al cielo ni al infierno , solo viviendo ese momento. Es suficiente!! por la eternidad!
El infierno y el cielo, la condenación y la salvación... nada está garantizado; quizá exista el infierno y seguro no está vacío y, probablemente, el cielo también pero aquí si hay un número finito, en ambos se habla de eternidad...
Te leí y medité la noche de ayer, el infierno y el cielo no es un lugar, probablemente nuestra dualidad es la que nos confronta y nos hace vivir situaciones que no deseamos.
Realmente, como dijéramos aquí, eres un buen "gallo" en todo lo que te propones. El mensaje que me deja tu texto es elegir vivir sin miedos. Ese toque poético y sensual es brillante!
Punzasos en tus costillas con un tridente. :o)
Sin prisa pero sin pausa... aquí me tienes, contigo!
Lo has descrito de forma tan tuya que me gusta mucho mas que antes!
En la antesala, espero seguir cerca de la puerta metálica y, como Susi y tu, libres del mortal aburrimiento ...( sin dios ni amo ni marido ni partido...) juas!
Besazos a granel!
he leído este relato y ahora es que doy muy juicio.
La caja de Pandora cerca (buscando a Prometeo), con sus mágicos polvos para ser arrojados, ahhh perdón es que olvidaba la ubicación de la misma cerquisima de el baúl que muestras, en las escenas que vi en mi mente el lugar es precioso, quizás los amantes disfrutan del masoquismo imperioso y disfrutan más del placer carnal, antes de entrar al infierno de la cotidianidad que les hace esclavos. Dicen por allí que la costumbre es tan rutinaria que hace de la cama una guillotina en donde debe avivarse el fuego con mucha genialidad pero siempre como seres equivocados el juego se aviva con perversidad, con maldad y por eso se llega la maltrato, para encender ese juego. Veo diferente todo y a veces temo durar más de tres meses con algún hombre, porque cuando consumo su cerebro no encuentro más que necesidad de apareamiento.
Un beso grande, que ni yo misma entiendo este comentario.
Sin prisa, amigo. Sin prisa.
"Las pieles arañan de puro suave". Im-pre-sio-nan-te. Magnífico texto.
Un abrazo, Tano.
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Buen texto amigo, una conversacion con su punto de locura, o realidad ya segun los ojos.... Un placer siempre leerte
Saludos
Antonio