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La Imaginación

La imaginación. Esa herramienta hambrienta de anhelos y alimentada de sueños, peligrosa y símbolo de esperanza para muchos de nosotros.
Pero... ¿la imaginación nos hace más bien que mal, o, por lo contrario, nos daña aún más profundamente?
Estoy harta de escuchar esas frases que te dicen cuando eres pequeño y aún la vida no te ha dado demasiadas hostias como para saber que, todas esas estúpidas palabras que salían de la boca de esos adultos, eran mentira.
¿Que los sueños se hacen realidad? ¿Que el único límite de la imaginación es el límite del cielo? Mentiras, mentiras y más mentiras. Los sueños se trabajan, se sudan, se estudian, se practican... y respecto a la imaginación... sí, podríamos decir que el límite es el cielo, pero dependiendo de qué imaginas, el límite puede ser el infierno.
Y, la verdad, que tengo curiosidad de ver a dónde me lleva la mía. Porque cada vez que nos imagino juntos, se siente como el cielo, pero cada vez que algo sale mal, me siento caer en lo más profundo del infierno.
La imaginación, esa espada de doble filo, que utilizas para cortar un pequeño velo en el pasado, presente y futuro para colocar pequeños destellos de tu mundo perfecto, pero al mismo tiempo corta en pedazos tu corazón, que no sangra hasta caer en esa realidad.

Pasaré un fin de semana entero contigo... y mi mente no para de divagar con distintas situaciones que hacen latir fuerte y rápido mi corazón. Que me hace ilusionarme, que hace que me ponga nerviosa e impaciente, que haga que necesite estar a tu lado... Por eso digo... maldita imaginación, que me provoca estas ganas horribles de estar contigo, cuando ni siquiera se me permite... o por lo menos no me lo permites tú..., ¿o seré yo?¿o ambos?
¿Y si nos estamos comportando como estúpidos? Ya estoy harta de explicar la confusión que me estás provocando desde hace meses. Por qué si no estás interesado en mí, lo primero que miran tus ojos al entrar por la mañana soy yo, por qué apartas tu mirada si se entrelaza con la mía, por qué siento que aprovechas cualquier momento para acariciar furtivamente cualquier parte de mi cuerpo con cualquier pretexto, por qué me confías ciertas cosas que siento que no se las has confiado a casi nadie, por qué intentas animarme en mis momentos oscuros? ¿Por qué si son los mismos comportamientos que tengo yo por ti, que me siento totalmente atraída por ti, tus sentimientos por mí pueden ser totalmente distintos?
No lo entiendo, no soy capaz de descifrarte. Me apetece estar sola contigo y ver a dónde nos lleva, ver cuál es la información que puedo leer de tu cuerpo, si estás nervioso, si sientes que necesitas estar cerca de mí, y, en primer lugar... si vendrías a por mí.

Me late tan rápido el corazón al pensar en esas situaciones, que siento que él mismo me comprime la garganta.

Veamos qué ocurre...
Veamos qué sientes...
Veamos qué senderos encrucijados nos tiene preparado el futuro.
Tsuki-ga-kirei14 de noviembre de 2022

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