TusTextos

¡qué Pena Despertar!

Tengo que escribirlo. no lo puedo olvidar. No puedo dejar enterrado el maravilloso sueño de hoy...
Por fin pasaba, por fin estábamos juntos, por fin... dabas tú el paso.
Nos quedábamos solos en un bar hablando de tonterías, riéndonos y metíendonos el uno con el otro, hasta que la expresión de tu cara cambiaba
y te acercabas lentamente y de frente hacia mí. Tan cerca... tan cerca que podía notar el calor de la punta de tu nariz en la mía, tan cerca que no podía escoger en cuál de tus dos ojos azules dejarme sumergir.
Y de pronto... Tus labios tocaban los míos. Fue un beso cálido, lleno de cariño, largo, suave y, al mismo tiempo intenso. Cuando nos separamos, abrimos nuestros ojos para mirarnos fijamente, yo con cara de incredulidad y tú con cara de pánico.
Decidí abrazarte, intentar que te sientieras protegido, que todo estaba bien conmigo. Que no hay nada que forzar, que si necesitabas ir a tu ritmo, no habría ningún tipo de problema.
Nos quedamos abrazados un buen tiempo, mientras nos acariciábamos el pelo, la cara, los brazos, la mano, todo con una ternura jamás antes vista. Como si en realidad nos necesitásemos para estar bien, como si necesitáramos tener ese contacto para sentirnos en paz, y lo mejor, fue ver que tu sentías lo mismo.
Después comenzamos a hablar de lo que sentíamos, tú me decías que hacía tiempo que sentías esto, y yo te preguntaba que desde cuándo, pero no lo quería saber.
Seguimos abrazándonos y tocándonos, y ojalá ese momento no llegara al fin. Yo, por algún motivo que aún desconozco, sé que me tuve que ir de ese bar a hacer a algún recado y cuando ya no estábamos juntos, me llegama un Whatsapp en el que decías que lo sentías mucho, que habías tardado tanto en decirme lo que sentías porque necesitabas estar seguro de mí, que no te podías permitir equivocarte, pero que cada día que pasaba, ahí estaba yo, apoyándote, animándote, ayudándote, que veías que esto en realidad podría ser bilateral, y que no solo tendrías que ser tu el único que tuviera que dar.
Cuando leí eso, quise volver a ti. Corrí, corrí y corrí y, de repente, ¡esa maldita alarma!
Me desperté sobresaltada, como si de correr viniera de verdad... y cogí mi móvil para ver si era cierto que ese mensaje lo había soñado... y así era...
Una pena volver a esa realidad, una pena dejar de sentir tus besos y tus abrazos cuando los estaba sintiendo como si estuviera despierta. Una pena dejar de soñar...
Solo pido que hoy a la noche vuelva a ese sueño, mientras tú estás en la habitación contínua a la mía, y quizás, mañana por la mañana ninguno de los dos sepa qué fue un sueño y qué fue realidad.

Que pena despertar...
Tsuki-ga-kirei18 de noviembre de 2022

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