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Aquí Voy de Nuevo (11 Pm - 5 Am)

Ya no me tomo la molestias de cepillar mi cabello por las mañanas, total, el viento y la brisa me peinaran a como se les de la gana ese día. Ya no me tomo el tiempo de darle una checada a mi mochila, para ver si toda mi porquería está intacta. Por eso trato de no sacar ningún cuaderno en la semana, para no olvidarme de nada, y si me olvido, me chingue. Ni me bañara si no fuera porque el agua fría es lo único que me mantiene vivo hoy en día. Si no fuera porque me queda un poco de higiene, y no es que me importe últimamente lo que los efímeros piensen de mí. Sólo me veo al espejo, me rasuro un poco, pues el desastre de barba que me crece me provoca ansiedad y comezón. Masajeo mi rostro con mi crema solar, no vaya a ser que el sol me manche más el rostro. Pinche alergia. Masajeo mis sienes, y después cepillo mis dientes como si el mal sabor de boca fuera a causa de la podredumbre en mi interior. Cuando llegó a mi rutinario destino, a paso veloz me escabullo por la entrada y pongo mi playlist favorito. Una y otra vez suena la misma canción hasta que veo mi carcel más cerca. Pongo mi mochila en una bardita. La contempló toda sucia y desgastada. Me recuerda cuando el ciclo escolar empezó, y prometí tener más cuidado para mantenerla más limpia. Estupido tiempo. Me instalo en mi carcel, y comienzo mi turno. Veo los rostros de los estudiantes tan despreocupados, tan lúcidos y frescos que hasta me dan gana de darles un puñetazo en la cara. Qué ganas de chingar y no tener consideración. Yo también soy alumno y tengo que aguantar sus hundidos rostros. Algunos desvelados por hacerse pendejos todo el semestre, otros desvelados porque realmente le echan ganas a la escuela, pero a fin de cuentas el considerado tengo que ser yo. Maldigo toda las horas que transcurren mientras cumplo mi rutina, como todos los días. Me olvido de todo cuando la hora de salir llega y huyó por la puerta como si no supiera que tengo que pararme ahí de nuevo al día siguiente. Corro a la biblioteca y abro mi mochila, que es un jodido basurero de bolsas de caramelos, impresiones que debí haber tirado hace una semana, plumas sin tinta y volantes que las personas me dan, pero me da pena tirar en el mismo momento. Sacó una copia del algún libro que quiero leer, pero no pasó de la tercera página cuando los ojos se me están venciendo. Así como si me pusieran un par de anzuelos en los ojos, amarradas con piola y siendo tiradas por pescadores que son en realidad mis días sin descanso eterno. No puedo leer. Cierro el libro, checo mi celular. Ningún mensaje relevante, nada que cambie mi vida hoy. Bloqueo mi celular, lo aprieto con mis manos y me resigno a ir a clases, aunque falten 2 hora para que empiece. Cojeo de un pie y no sé el porqué. Me vale madre. Pasó la callecita que divide el edificio y siento las nalgas en la macetera o en las escaleras. Checo mi celular de nuevo, trato de leer de nuevo y la sensación de los anzuelos no es diferente. Me dispongo a ver cómo llegan mis compañeros uno por uno, algunos felices, otros en estado neutral y a otros apenas y los volteo a ver. Llega algún profesor y todos entramos. Aplasto mi nalgas de nuevo en algún banco, charló con amigos y compañeros. Nada anormal. El maestro da su clase y mis ojos ven al vacío algunas veces que me pierdo de pedazos de explicación. Pasan y pasan las clases y de un momento a otro ya estoy caminando, con compañía, a la para de de peceros. A veces se tardan, a veces son muy puntuales a mis exigencias. Subimos, nos perdemos en la inmensidad de cuerpos pasajeros de esa noche y yo me pierdo en mí mismo playlist de la mañana. Algún cuerpo deja su asiento cuando se baja y no me importa mirar a mis lados para ver si alguna chica quiere el asiento, no tengo problemas de género. Me vale madre, vengo cansado. Bajó del pecero y camino algunas cuadras. Me paro y compro un jate para apaciguar él hambre y no comer en casa. Llego, aviento la mochila, aviento los tenis, aviento mi dignidad, mi ropa y me pongo algo así como una pijama. Me recuesto y recapituló lo que pasó el día de hoy. Nada nuevo, nada nuevo. Conectó mi celular al cargador y me doy la vuelta para ver si duermo. Cierro los ojos un momento. Los abro de nuevo y... 5:00 am. Aquí voy de nuevo.
Agramont1313 de noviembre de 2016

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