Ratonera Sin Roedores
Esta tarde se ha levantado un poco de viento suave, no inquieta este viento que se ha levantado; allí a lo lejos un semáforo está averiado, quienes conducen vehículos a motor tocan para pitar; quieren abandonar el embrollo. Parece que no quieren estar allí, como reconociendo que contribuyen a ello pero sin querer formar parte, ni reconocer su participación, eso parece. Ya sabemos que las apariencias no engañan, tan sólo parecen parecer lo que parecen….
Un señor, con cara de poeta mira por el balcón, parece que espera a que el ruido estancado cambie de lugar, ruido inquietante y persistente.
Una joven, parada en la acera, en la calle; en la otra mano lleva una correa con la que sujeta a un cuadrúpedo. No hace nada especial, tan sólo mira a los automóviles y mira el entorno. Es como si viviera en otro mundo, en una burbuja, o lo fingiera. Pronuncia el nombre del mamífero y sigue avanzando con lentitud, como si estuviese reservando las prisas para otras tareas.
Al otro lado de un gran cristal o vidrio o como quiera que se llame, hay unas mesas con comida poco nutritiva y muy rica, riquísima, y sentadas, unas jóvenes, charlan como si formaran parte de un mundo diferente, hecho de salsa de tomate y risas, y con micro-plásticos o nano-plásticos o como quiera que se llame el plástico virus ese que ha venido para quedarse y que los laboratorios no quieren o no pueden medirte así como así.
Dice un titular en referencia a esa ciudad, que se trata de un lugar muy atractivo para el turismo.
Un joven le sustrae a una turista el monedero, la turista aún no se ha dado cuenta. Se la ve contenta por visitar la ciudad.
Esta tarde se ha levantado un poco de viento…, pero no ese viento inquietante, sino el suave, tipo brisa.
Un señor, con cara de poeta mira por el balcón, parece que espera a que el ruido estancado cambie de lugar, ruido inquietante y persistente.
Una joven, parada en la acera, en la calle; en la otra mano lleva una correa con la que sujeta a un cuadrúpedo. No hace nada especial, tan sólo mira a los automóviles y mira el entorno. Es como si viviera en otro mundo, en una burbuja, o lo fingiera. Pronuncia el nombre del mamífero y sigue avanzando con lentitud, como si estuviese reservando las prisas para otras tareas.
Al otro lado de un gran cristal o vidrio o como quiera que se llame, hay unas mesas con comida poco nutritiva y muy rica, riquísima, y sentadas, unas jóvenes, charlan como si formaran parte de un mundo diferente, hecho de salsa de tomate y risas, y con micro-plásticos o nano-plásticos o como quiera que se llame el plástico virus ese que ha venido para quedarse y que los laboratorios no quieren o no pueden medirte así como así.
Dice un titular en referencia a esa ciudad, que se trata de un lugar muy atractivo para el turismo.
Un joven le sustrae a una turista el monedero, la turista aún no se ha dado cuenta. Se la ve contenta por visitar la ciudad.
Esta tarde se ha levantado un poco de viento…, pero no ese viento inquietante, sino el suave, tipo brisa.
0 comentarios
Ingresá para dejar un comentario.
Todavía no hay comentarios. Sé el primero en dejar uno.