Por Diversion
Dos amigos estaban jugando al ajedrez a la sombra de un manzano.
El que llevaba las blancas dijo: que buen día hace hoy ¿verdad?
El de las negras contesto: si, es verdad que hace buen día
Blancas: ¿Cuánto tiempo llevamos jugando?
Negras: ni me acuerdo ya.
El que jugaba con las blancas no tenía ni un peón sobre el tablero, sin embargo, si todas las figuras de importancia.
Al de las negras por el contrario no le quedaba ninguna pieza de importancia, pero sí que tenía todos los peones.
Blancas: ¿Por qué jugamos?
Negras: ¡si no lo sabes tú que me obligaste a jugar para demostrarme tu superioridad!
Blancas: ¿yo te obligue?
Negras: ¿no te acuerdas? Te inventaste el juego, pero no tenías con quien jugar, y me pusiste delante de ti tras el tablero sin preguntarme si quiera si quería jugar.
El de las blancas movió una torre.El de las negras que tenía un peón a un solo paso en la diagonal de la torre, movió y se comió la torre. Eso no le gusto nada al que jugaba con las blancas que movió un caballo en esa dirección para acercarse al peón y así poder comérselo. Pero donde lo dejo, había otro peón negro como el que no quiere la cosa, y clara el de las negras aprovechó y se comió el caballo.
Cada vez que el de las negras se comía alguna blanca avanzaba en su camino.
Blancas: pues para no querer jugar como dices lo haces muy bien.
Negras: aprendí a jugar, no me quedaba otra.
Blancas: claro que te quedaba otra, podrías dejarte perder.
Negras: si, pero cuando empiezo algo, aunque sea obligado me gusta poner todo mi empeño.
El de las blancas movió el alfil delante de su rey, con el infortunio de que en la otra diagonal, justo a tiro había otro peón negro, y este se comió el alfil.
Blancas: ¿crees que me vas a ganar?
Negras: ¡se que te voy a ganar!
El de las blancas hizo otro movimiento, y el de las negras se lo trunco, después otra vez, y otra vez.
Negras: ¡jaque!
Blancas: me aburre este juego.
El de las blancas se levanto y dio una patada al tablero, mandando piezas por todos lados.
Negras: ¡jajaja! El que hagas eso no quita que te hubiese ganado.
El de las blancas se dio la vuelta y se perdió en la bruma. El de las negras se levanto y se perdió en la bruma en el sentido contrario.
El tablero quedo partido en el suelo y las piezas tumbadas emitían lamentos y pedían socorro, sin que llegara ningún lugar sus suplicas.
El que llevaba las blancas dijo: que buen día hace hoy ¿verdad?
El de las negras contesto: si, es verdad que hace buen día
Blancas: ¿Cuánto tiempo llevamos jugando?
Negras: ni me acuerdo ya.
El que jugaba con las blancas no tenía ni un peón sobre el tablero, sin embargo, si todas las figuras de importancia.
Al de las negras por el contrario no le quedaba ninguna pieza de importancia, pero sí que tenía todos los peones.
Blancas: ¿Por qué jugamos?
Negras: ¡si no lo sabes tú que me obligaste a jugar para demostrarme tu superioridad!
Blancas: ¿yo te obligue?
Negras: ¿no te acuerdas? Te inventaste el juego, pero no tenías con quien jugar, y me pusiste delante de ti tras el tablero sin preguntarme si quiera si quería jugar.
El de las blancas movió una torre.El de las negras que tenía un peón a un solo paso en la diagonal de la torre, movió y se comió la torre. Eso no le gusto nada al que jugaba con las blancas que movió un caballo en esa dirección para acercarse al peón y así poder comérselo. Pero donde lo dejo, había otro peón negro como el que no quiere la cosa, y clara el de las negras aprovechó y se comió el caballo.
Cada vez que el de las negras se comía alguna blanca avanzaba en su camino.
Blancas: pues para no querer jugar como dices lo haces muy bien.
Negras: aprendí a jugar, no me quedaba otra.
Blancas: claro que te quedaba otra, podrías dejarte perder.
Negras: si, pero cuando empiezo algo, aunque sea obligado me gusta poner todo mi empeño.
El de las blancas movió el alfil delante de su rey, con el infortunio de que en la otra diagonal, justo a tiro había otro peón negro, y este se comió el alfil.
Blancas: ¿crees que me vas a ganar?
Negras: ¡se que te voy a ganar!
El de las blancas hizo otro movimiento, y el de las negras se lo trunco, después otra vez, y otra vez.
Negras: ¡jaque!
Blancas: me aburre este juego.
El de las blancas se levanto y dio una patada al tablero, mandando piezas por todos lados.
Negras: ¡jajaja! El que hagas eso no quita que te hubiese ganado.
El de las blancas se dio la vuelta y se perdió en la bruma. El de las negras se levanto y se perdió en la bruma en el sentido contrario.
El tablero quedo partido en el suelo y las piezas tumbadas emitían lamentos y pedían socorro, sin que llegara ningún lugar sus suplicas.
4 comentarios
Bierrodot
02/08/2010 · 18:37
El ajedrez me aburre...
Pero tienes razón, quizá dios inventó el juego, retó a satanás y le ganó, al final nadie se hace cargo de nosotros. Los gritos se van a cualquier lugar, menos a donde los dirigimos.
¡Me salvé de ser una pieza en el tablero! Pues por fortuna no soy rey ni peón. Ni mucho menos, caballo y alfil.
Como sea, estoy parado aquí, en la tierra. Pero descubrí que mis lamentos no llegan a nada. Así que ya conseguí mi felicidad.
SALUDOS!
PASA POR MIS TEXTOS, YA NO LO HAS HECHO.
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Muy bueno,me costó pillarle el sentido pero al final lo he entendido bien,así va el planeta, al carajo...me sorprendes.
"Saludos desde las sombras"