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A mi Padre

Dentro de dos días será el santo de mi padre y de otra persona más, muy importante para mi. La diferencia está en que a esa persona podré felicitarla y a mi padre tengo que hacerlo de esta manera, porque está desde hace once años en la habitación de al lado y no tengo todavía la llave para entrar.
Por eso he decidido escribirle esta especie de carta, homenaje o no se como llamarle; pero en todo caso es una muestra de amor y agradecimiento por haberme criado, por haberme educado y sobre todo por los valores que me transmitió.
Me enseñó desde muy pequeña a amar la Naturaleza. Cuando apenas sabía caminar me tomaba de la mano y me decía “ven, vamos a dar un paseo por el bosque”. La verdad es que de su mano duraba poco, siempre acababa cargando conmigo en brazos o “a caballito”. Me enseñó los nombres de los árboles, de las flores, de los animales; me contaba cuentos de perros, lobos y caballos y también de una especie de hada que vivía en una cueva, en las fragas en donde él creció. Me enseñó a querer las ruinas de un viejo convento al que vuelvo cuando necesito recargar pilas.
Pero sobre todo de él aprendí a no ser materialista, a no apegarme al dinero o a las propiedades; quizá porque él nunca las tuvo. Fue el menor de nueve hermanos y nació en el año 1935, con lo cual su infancia no fue fácil precisamente. Pero quizá por eso siempre prevaleció en su conciencia el sentido de la lealtad, el honor y la honestidad. Recuerdo una de sus frases preferidas, “a este mundo venimos desnudos y nos vamos desnudos”. Me transmitió que en esta vida somos importantes no por lo que logramos almacenar, sino por lo que llevamos dentro. Y sobre todo tengo que agradecerle que me enseñase a leer y a escribir. Lo hacía por las noches, con mucho cariño y paciencia. Y me enseñó a escribir sin faltas de ortografía y a redactar de manera correcta (los errores actuales son culpa mía). El mayor elogio que me podían hacer es decirme que me parecía a él. Todavía ahora cuando miro mis manos, mis pies o mis cejas, sonrío, porque son las suyas, son su herencia y lo llevo con mucho orgullo.
Cuando se murió en mis brazos un 15 de diciembre del año 2000 sentí que se iba una parte muy importante de mi vida, y que quizá nunca habría nadie que me quisiese tanto. Sentí lo que es ser huérfana y ese vacío nunca podré llenarlo.
En esta etapa de mi vida le echo mucho de menos. Pienso que si ahora estuviese vivo, aunque fuese ya un anciano, no consentiría algunas cosas. Pero cuando la pena me agarrota la garganta, como ahora mismo, también pienso que de la manera que puede, me sigue cuidando. Hoy he descubierto cosas que pasan a mis espaldas desde hace más de un mes. Y resulta curiosos que desde hace un par de días sienta un cosquilleo en mi nuca y una especie de respiración leve pegada a mi espalda, donde si yo fuese un ángel, que nunca lo seré, tendría las alas. Es su manera de avisarme de que esté alerta, de que me proteja...
Pero Papá, deberías saber que siempre estoy protegida porque te siento a mi lado a cada momento y nada malo puede pasarme mientras veles por mi. Sigue arropándome cada noche y nada me faltará.
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Beth
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amor padre proteccion

13 comentarios

Beth autor 10/01/2012 · 00:21

Gracias mi querido Democles. Si, se que me cuida a pesar de la distancia. Y en cierto modo doy gracias de que ya se encuentre en la habitación de al lado. Hay cosas ahora mismo a mi alrededor que le harían mucho daño. Un beso

Polaris 10/01/2012 · 03:27

Como entiendo ese sentimiento, no te puedes imaginar lo cercano a ti que me siento.
Camino a tu lado, si quieres hablar, te escucho, si quieres consuelo, sentirás mi caricia, haré un ramillete con mis silencios, para rellenar los suyos, puedo hacer eso y aun más, solo tienes que pedirlo.
Un beso, de corazón, uno de esos que dicen lo que uno siente.
Pol.

Buitrago 10/01/2012 · 08:46

Conmovedor en verdad Beth, para mi si es un homenaje, tal vez un grito esperando lo escuche.
un beso

Antonio

Beth autor 10/01/2012 · 11:50

Polaris, muchas gracias desde lo más profundo del corazón. En estos momentos tan malos las palabras sinceras son como un bálsamo que hacen que la herida duela menos.

Otro beso para ti y mi agradecimiento

Beth autor 10/01/2012 · 11:51

Yo creo Antonio, que mis gritos, porque han sido muchos, los ha escuchado y me ha ayudado en la manera en que ha podido hacerlo. Gracias por tu presencia. Besos

Luisjose 10/01/2012 · 19:12

Sra Beth!:)... Realmente su padre estaría orgulloso de usted. Le escribió una hermosa carta, y pareciera como si los años desaparecieran... y quedara usted la pequeña y su padre, como llevándola a la escuela y se repitiera el ciclo de la vida, entre todos los recuerdos de ese amor entre un padre y su hija. Y claro, el estará siempre con usted... como dice mi papa, siempre vivo en el corazón, pero también allá arriba, en la luz. Me lo llevare a mis favoritos con su permiso! Un abrazo!

Serge 10/01/2012 · 19:17

Beth:
"Recuerdo una de sus frases preferidas, “a este mundo venimos desnudos y nos vamos desnudos”. Me transmitió que en esta vida somos importantes no por lo que logramos almacenar, sino por lo que llevamos dentro".

Amita, tu padre es tu ángel guardián.Ten por seguro que él esta a tu lado aunque no lo puedas ver. Su amor es tu fortaleza.

Un gusto leerte.

Te mando muchos abrazos y ronroneos.

Sergei.

Beth autor 10/01/2012 · 21:23

Es un honor, LuísJose. Mi padre falta desde hace once años, pero en realidad le siento conmigo a cada momento y me acompaña siempre. Y es en los momentos más duros de la vida, como por los que ahora paso, cuando más le noto a mi lado. Un saludo muy cordial y mi agradecimiento

Beth autor 10/01/2012 · 21:24

Mi gatito precioso, tienes toda la razón, es mi ángel guardián y quien nunca me abandona. Tus ronroneos y abrazos me ayudan más de lo que puedas pensar. Una caricia en tu lomo, de tu ama que tanto quiere a su gatito

Singeringen 10/01/2012 · 23:11

Exelente carta. Todos en cierto momento dejamos partir a un ser muy querido, se nos van de la mano. Resultante satisfactorio tambien que un día nosotros llegaremos a ese lugar. Llegaremos a ser parte de una misma orbita. Fortelecete en tus recuerdos y desprecia la fatalidad del alma. Deja que tu memoria vuele y refleje en ti lo que él quizo para tí.

Beth autor 11/01/2012 · 00:27

Siempre está conmigo, en once años que hace que ha partido no me ha abandonado y en los malos momentos menos todavía. Gracias por leerme. Saludos muy cordiales

Asun 12/01/2012 · 09:47

Beth otra cosa que tenemos en común, ya ves. También tengo a mi padre en la habitaciónn de al lado. Y como tú, yo también le tengo como ejemplo de ser humano completo, íntegro, lo que debería abundar un poquito más, pero se ve muy poco en la actualidad. Yo también creo que todo lo bueno que tengo y casi todo lo que sé lo aprendí de él. Y de mi madre, que es justa y merecedora compañera suya.
Bueno no quiero aburrirte con estas cosas, pero tu homenaje, como te digo me vale para mi también,asi que me sumo a él y te mando un beso y te digo que seguro que si que está siempre detrás de ti, pero sobre todo en tu corazón.

Beth autor 12/01/2012 · 16:41

No me aburres, querida Asun, al contrario, me agrada pensar que hay mucha más gente en mi situación, con seres queridos en la habitación de al lado. La mejor herencia que nuestros padres nos pueden dejar es siempre su ejemplo, sus consejos y su forma de ver la vida. A mi me enseñaron los dos, mi padre y mi madre, a ser honesta y a intentar comportarme con los demás como quisiera que ellos se comportasen conmigo. No se si lo han conseguido, pero en todo caso es lo que me propongo cada mañana cuando me despierto.

Un beso muy grande y mi agradecimiento