Condena
¿Cuál es el precio del silencio?
¿Cuánto valen las palabras?
Podría callar
y hacerme la ciega;
tal vez cerrar los ojos
y enterrar la cabeza
en la arena.
Podría arañar
la nostalgia y
seguir viviendo,
anclada en la
tristeza y la pena.
Tal vez podría
llorar y llorar,
padecer en la noche,
vagar sin rumbo;
verter amarga hiel.
Pero prefiero seguir
adelante,
mirar a la vida
de frente y
a gritos proclamar
tu condena
¿Cuánto valen las palabras?
Podría callar
y hacerme la ciega;
tal vez cerrar los ojos
y enterrar la cabeza
en la arena.
Podría arañar
la nostalgia y
seguir viviendo,
anclada en la
tristeza y la pena.
Tal vez podría
llorar y llorar,
padecer en la noche,
vagar sin rumbo;
verter amarga hiel.
Pero prefiero seguir
adelante,
mirar a la vida
de frente y
a gritos proclamar
tu condena
8 comentarios
Buzz
02/06/2010 · 18:54
vaya que es difícil Beth, pero hay que seguir adelante como bien lo dices en tu tan sentido poema que me ha llegado hondo.
saludozz
Danae
05/06/2010 · 22:14
Pero prefiero seguir
adelante,
mirar a la vida
de frente y
a gritos proclamar
tu condena
A gritos se proclama una condena no sólo con palabras, sino con actitudes, con deseos de seguir adelante. Es la mejor bofetada.
Me ha encantado, Beth. Sigue esa actitud, aunque te cueste, corazón.
Silencio
08/06/2010 · 15:30
Me siento muy identificado con este texto, joder , es la ostia...
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Beth:
"Pero prefiero seguir
adelante,
mirar a la vida
de frente y
a gritos proclamar
tu condena".
Amiga me encanto, esa es la actitud que debemos tener ante la vida por mas que ella nos abofetee cuantas veces quiera.
Sergio.