Memoria
Puede que mil alemanes me
visiten, cuando ya mis sienes
se vuelvan de plata y mis
mejillas se marchiten.
Quizá cuando llegue la noche
no recuerde qué he desayunado,
y no sepa distinguir el calor
del frío, ni siquiera el
invierno del verano.
Pero estoy segura, amor mío,
de que no podré olvidar
tus ojos, ni dejar de
recordar cuán dulce
es el tacto de tu mano.
Y tu voz me hará sentir
de nuevo cosas que quizá
hubiese olvidado.
No importa donde estemos, amor,
ni cuánto tiempo
pueda haber pasado,
bastará con que digas mi nombre
para que la sonrisa vuelva
a mis labios
visiten, cuando ya mis sienes
se vuelvan de plata y mis
mejillas se marchiten.
Quizá cuando llegue la noche
no recuerde qué he desayunado,
y no sepa distinguir el calor
del frío, ni siquiera el
invierno del verano.
Pero estoy segura, amor mío,
de que no podré olvidar
tus ojos, ni dejar de
recordar cuán dulce
es el tacto de tu mano.
Y tu voz me hará sentir
de nuevo cosas que quizá
hubiese olvidado.
No importa donde estemos, amor,
ni cuánto tiempo
pueda haber pasado,
bastará con que digas mi nombre
para que la sonrisa vuelva
a mis labios
8 comentarios
Luia
20/05/2014 · 06:51
No, no lo olvidarás, no podrá el alemán con ello.
No, no se olvida, el plazo sólo expira con la muerte, supongo...
Cariños
lu
Polaris
20/05/2014 · 18:24
Mi Reina cada día me tienes más prendado, cada día que pasa tu corazón se hace más bello.
Te quiero.
Pol.
Serge
05/06/2014 · 16:45
Pero estoy segura, amor mío,
de que no podré olvidar
tus ojos, ni dejar de
recordar cuán dulce
es el tacto de tu mano.
La memoria no puede borrar el amor por mas que quiera.
Te mando ronroneos.
Sergei.
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...el amor sale al rescate de todo. Precioso
Un abrazo
Carlos