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Frente al Pasado 5. Fin Del Tercer Capítulo

Frente al espejo
Frente a la barbarie
Frente al pasado 1-4.

Con un semblante sereno y movimientos disciplinados un hombre bajito de ojos redondos con labios finos y pequeña nariz puntiaguda, luciendo sus primeras canas, lentamente, pero con paso decidido salió del ayuntamiento ataviado con un abrigo de piel vuelta negra de un pequeño taller situado en Hervás (Cáceres) a 30 Km de Béjar (Salamanca), donde recientemente había ido a visitar a su hermano, quién le recomendó el lugar para comprar una prenda de abrigo elegante y de calidad.

Julio que veía como sus planes de jubilación inmediatos se esfumaban, iba como si se hubiera topado con un avispero escupiendo improperios en voz baja sin freno con ademanes airados y vehementes, manteniendo una discusión monumental consigo mismo, andando dos pasos por detrás de su jefe que, flanqueado por sus dos escoltas, tampoco mostraba cara de muchos amigos, aunque a diferencia de su subordinado, su expresión corporal era pétrea.

Al pasar frente a un callejón aledaño al ayuntamiento, vislumbró a unos veinte metros una figura que le resultó familiar al instante. Notó como su pulso se le aceleraba y sus mejillas empezaban a irradiar calor a la vez que su cerebro se nublaba y como si de un miura se tratase, arrancó hacia él, embistiéndole con gran rabia, acumulada durante años, ante las atónitas miradas de sus acompañantes que perplejos, no fueron capaces de reaccionar a tiempo para evitar que aquel hombre recibiese sin verla venir una soberana paliza.

- Veremos ahora como disfrutas de tu nueva propiedad, amarillo de mierda. Llevaba mucho tiempo esperando este momento..., pero esperaba que fuera tu madre, la que tuviera el coraje de venir a...

No le dio tiempo a acabar la frase. Sobre él se abalanzó un gigante rubio que, sin la constitución de su contrincante, tenía a favor su juventud y el efecto sorpresa. Con gran pericia lo inmovilizó al tiempo que le instó a que observase detenidamente a su víctima.

- Por todos los demonios... no es...
- ¡No, no es...! - al tiempo que buscaba entre la documentación que portaba, su identidad - Doctor...
Yo me encargo - dirigiéndose al Coronel Núñez - Esto ha sido un intento de robo.

Asintiendo, con gesto serio pero confiado, el coronel se llevó a su perro de presa, tras dejarlo libre su captor. La víctima, inconsciente con un gran traumatismo en la ceja derecha, y contusiones en todo su cuerpo yacía en el suelo. Sin embargo, su respiración era normal y presentaba buen pulso. Al ver a un viandante que cruzaba por la calle de al lado, pidió auxilio e inmediatamente, desde el teléfono del ayuntamiento se solicitó asistencia médica. En unos veinte minutos apareció una ambulancia blanca, de la que se apearon médico y enfermera por la parte de atrás, a la vez que un conductor y el técnico acercaban una camilla.

Cuando la tranquilidad habitual volvió a la calle, de un portal cercano surgió la figura de Hikaru. Su felicidad se había tornado precupación.
Clopezn16 de julio de 2020

1 Recomendaciones

2 Comentarios

  • Remi

    Merece la pena la espera. Sigo intrigada la lectura de la historia, además que es muy fácil encontrar donde se quedó el relato y volver atrás para recordarlo.
    Fantástica lectura Clopenz, un abrazo.

    26/07/20 12:07

  • Clopezn

    Muchas gracias Remi. Un abrazo.

    10/08/20 12:08

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