Piedra
I
Solemne desde la altura
enfrente de grandes blancos
habita ella,
contemplando la llanura
donde llegar por barrancos
como estrella.
Imponente y solitaria
sobrelleva inerme el viento,
que provoca
una tras otra diaria
batalla y allanamiento
sobre roca.
II
Roca, que sólida y fuerte
surca la verde ladera
de montaña,
para así vivir su suerte
su fortuna verdadera
y su hazaña,
junto a extraña alma gemela
que orbitando el universo
cae muerta
cual vetusta carabela
que ante movimiento adverso
queda tuerta.
III
Y con el paso del tiempo
ni peña ni meteorito,
sólo huellas
del hombre que con su tempo
hace un menhir para rito
sin centellas.
Y oliendo el bello paraje
entre místico y perfecto
ríe el agua,
a lomos del río un viaje
de tortuoso trayecto
en piragua.
IV
Encubiertos a su vera
ruedan y ruedan los cantos,
antes risco,
que al llegar la primavera
tras el deshielo dando saltos
son cual disco,
que al correr de las saetas
ceden fuerza, pierden garra
y presencia;
algunos rellenan grietas
mas siempre hay uno que narra
cada ausencia.
V
Y es a veces por envidia
que las nubes con su hechizo
y el frío,
no sin traición y perfidia
transforman con su granizo
huerto en baldío.
Y lloran los rayos del sol
por creación asolada...
Cruel lluvia
que cuando pierdes el control
cual fuego es carbonizada
piel rubia.
VI
No olvida el valle a ilustres
como el adoquín o el sillar,
cada losa
con pena pero con lustres
de esas flores al recordar
cada prosa
que desde tiempo inmemorial
ruega la piedra a la roca
a la peña
a ese monolito imperial
a la losa pesarosa...
y a su dueña.
Solemne desde la altura
enfrente de grandes blancos
habita ella,
contemplando la llanura
donde llegar por barrancos
como estrella.
Imponente y solitaria
sobrelleva inerme el viento,
que provoca
una tras otra diaria
batalla y allanamiento
sobre roca.
II
Roca, que sólida y fuerte
surca la verde ladera
de montaña,
para así vivir su suerte
su fortuna verdadera
y su hazaña,
junto a extraña alma gemela
que orbitando el universo
cae muerta
cual vetusta carabela
que ante movimiento adverso
queda tuerta.
III
Y con el paso del tiempo
ni peña ni meteorito,
sólo huellas
del hombre que con su tempo
hace un menhir para rito
sin centellas.
Y oliendo el bello paraje
entre místico y perfecto
ríe el agua,
a lomos del río un viaje
de tortuoso trayecto
en piragua.
IV
Encubiertos a su vera
ruedan y ruedan los cantos,
antes risco,
que al llegar la primavera
tras el deshielo dando saltos
son cual disco,
que al correr de las saetas
ceden fuerza, pierden garra
y presencia;
algunos rellenan grietas
mas siempre hay uno que narra
cada ausencia.
V
Y es a veces por envidia
que las nubes con su hechizo
y el frío,
no sin traición y perfidia
transforman con su granizo
huerto en baldío.
Y lloran los rayos del sol
por creación asolada...
Cruel lluvia
que cuando pierdes el control
cual fuego es carbonizada
piel rubia.
VI
No olvida el valle a ilustres
como el adoquín o el sillar,
cada losa
con pena pero con lustres
de esas flores al recordar
cada prosa
que desde tiempo inmemorial
ruega la piedra a la roca
a la peña
a ese monolito imperial
a la losa pesarosa...
y a su dueña.
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6 comentarios
Remi
03/06/2018 · 23:44
Hermoso poema, como piedra moldeable por las inclemencias del tiempo y de los elementos, metáfora de la vida misma.
Un placer leerte Clopezn.
Diegozami
04/06/2018 · 22:42
Bueno, me has sorprendido, por esta razón también te leo, la poesía le da movimiento, color y gracia a todo lo que nos rodea.
Muy bueno.
Un saludo siempre.
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Muy buen poema,has conseguido darle vida a la aparente
inerte Piedra,pero tiene existencia.
Un cordial abrazo