Nunca Estamos Solos (reflexiones)
El punto de vista más original de la filosofía del francés Henri Bergson lo constituye su concepción del tiempo. Lo que pretende Bergson es hacernos entender que, en palabras suyas, "nuestro pasado está ahí siempre, conservado hasta en sus últimos detalles. No olvidamos nada. Lo que hemos percibido alguna vez, lo que hemos pensado o querido, desde el primer despertar de nuestra existencia, ahí queda y persiste indefinidamente". Pensemos. Es fácil deducir que el presente puro y desnudo como punto cero no puede existir. Y entonces, como bien dice Jesús María Granero, "es imposible la soledad".
Podemos entenderlo desde otro punto de vista: la soledad del pasado no es la soledad absoluta sino un tiempo cargado de rumores, de recuerdos, de vivencias que nos han marcado el presente; un presente que, en realidad, no existe porque es una fugacidad tan instantánea que, en el mismo momento en que lo vivimos, desaparece para convertirse en pasado. El presente no se puede conservar. El pasado sí. Así que cuando alguien cree estar en soledad durante el presente está cayendo en una contradicción. No existe la soledad porque nuestro pasado es nuestra realidad y es un producto que no tiene soledad.
No estamos solos cuando no hay compañía de otros, porque ese pasado que nos confirma como entes vivos es un bagaje de experiencias sentidas y, al pertenecer al mundo de nuestros sentidos, nos acompaña como seres vivos que tenemos identidad. Deduzco de ello que la identidad es una perenne compañía de nosotros con el mundo de nosotros sabiendo que el presente no es presente sino el continuo pasado que siempre nos va acompañando. El pasado perdura porque lo vivimos. El presente no perdura porque no lo podemos vivir. Así que podemos llegar a la conclusión de que no estamos nunca solos ya que el pasado, que siempre va evolucionando según sean nuestras decisiones, es una experiencia que vivimos segundo tras segundo.
Decía Maximiliano Robespierre que "la muerte es el comiento de la inmortalidad". ¿Y qué es la inmortalidad sino todo lo que hemos sido durante nuestro pasado? Al final del camino, el pasado nos contempla y nos conlleva con exactitud por todo lo que tiene valor en nuestra memoria. Así se forja nuestra personalidad. Somos personas en medio de una sociedad y, aun en los momentos más difíciles, estamos acompañados por esa sombra que nos une a lo perpetuo de nuestra existencia. Si el futuro es la inexistencia solamente el pasado es nuestra presencia. En realidad es cierto que nunca estamos solos. Más que ser un golpe de melancolía o de añoranzas, el pasado es la vida que siempre retenemos y no nos deja caer en la soledad.
Podemos entenderlo desde otro punto de vista: la soledad del pasado no es la soledad absoluta sino un tiempo cargado de rumores, de recuerdos, de vivencias que nos han marcado el presente; un presente que, en realidad, no existe porque es una fugacidad tan instantánea que, en el mismo momento en que lo vivimos, desaparece para convertirse en pasado. El presente no se puede conservar. El pasado sí. Así que cuando alguien cree estar en soledad durante el presente está cayendo en una contradicción. No existe la soledad porque nuestro pasado es nuestra realidad y es un producto que no tiene soledad.
No estamos solos cuando no hay compañía de otros, porque ese pasado que nos confirma como entes vivos es un bagaje de experiencias sentidas y, al pertenecer al mundo de nuestros sentidos, nos acompaña como seres vivos que tenemos identidad. Deduzco de ello que la identidad es una perenne compañía de nosotros con el mundo de nosotros sabiendo que el presente no es presente sino el continuo pasado que siempre nos va acompañando. El pasado perdura porque lo vivimos. El presente no perdura porque no lo podemos vivir. Así que podemos llegar a la conclusión de que no estamos nunca solos ya que el pasado, que siempre va evolucionando según sean nuestras decisiones, es una experiencia que vivimos segundo tras segundo.
Decía Maximiliano Robespierre que "la muerte es el comiento de la inmortalidad". ¿Y qué es la inmortalidad sino todo lo que hemos sido durante nuestro pasado? Al final del camino, el pasado nos contempla y nos conlleva con exactitud por todo lo que tiene valor en nuestra memoria. Así se forja nuestra personalidad. Somos personas en medio de una sociedad y, aun en los momentos más difíciles, estamos acompañados por esa sombra que nos une a lo perpetuo de nuestra existencia. Si el futuro es la inexistencia solamente el pasado es nuestra presencia. En realidad es cierto que nunca estamos solos. Más que ser un golpe de melancolía o de añoranzas, el pasado es la vida que siempre retenemos y no nos deja caer en la soledad.
8 comentarios
Diegozami
14/03/2018 · 16:04
Hola Diesel, sabes, pienso que el presente, en lo personal, es el único tiempo real, que no es lo mismo que decir que es el único tiempo que existe. Lo que es mas, en el tiempo presente es donde todo sucede.
Esto no significa que el pasado y el futuro no sean importantes.
Lo que sucede, es que el pasado y el futuro, pueden condicionar seriamente nuestro presente, que en definitiva es el único regalo que nos da la vida, no olvidemos que la palabra presente significa, regalo.
Te envío un gran saludo y te agradezco ayudarme a mover las neuronas de hoy.
Albasilencio
14/03/2018 · 16:26
el pasado condiciona al presente sobre todo si nos empeñamos en vivir de el.
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Compartiendo toda la exposición el problema quizá reside cuando generamos pasado en soledad. No dejará de ser experiencia vivida y retenida pero, se vivió solo, lo cual invalida la compañía de ese pasado.
Un saludo.