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Real Madrid: 11 Veces Campeón (crónica)

Epopeya de titanes
REAL MADRID: 11 VECES CAMPÉON.
La Historia volvió a ser cruel con el Atleti.

Lo que anoche vimos, en el Estadio San Siro de Milán, no fue la final de una Copa de Europa de fútbol. Lo que vimos fue toda una batalla épica digna de una tragedia griega de Eurípides porque el fondo común de lo trágico, entre madridistas y atléticos, era la lucha contra un destino inexorable, la que determina la vida de los mortales, y el conflicto que se abre entre el hombre, el poder, las pasiones y los dioses. Cibeles contra Neptuno. El blanco de la ambición contra el rojiblanco del deseo.

350 millones de personas vieron el combate desde todos los lugares de la Tierra. En San Siro más de 80.000 fueron espectadores directos. San Siro es famoso porque de muchacho resucitó a su mirlo con su saliva. Después, caminando con su padre en las colinas, deseó que una barca que llegaba al puerto se quedara quieta, con lo cual el viento cesó y el barco se detuvo como si hubiera echado el ancla. Pidiéndole permiso a su padre para subir a bordo, San Siro expresó su deseo de que el bote llegara a tierra, con lo cual el viento retornó y el bote entró libremente al puerto. Anoche los colchoneros del Atleti estuvieron pidiendo, durante más de 120 minutos, que San Siro volviera a renacer y les concediera el milagro de lograr la primera Copa de Europa de su historia. Pero la Historia volvió a ser cruel con el Atleti.

Sangre y sudor sobre el césped. Nadie quería las lágrimas para completar la famosa frase de Winston Churchill. Pero estaba escrito en el Destino que uno de los dos ejércitos tuviese que llorar. También estaba escrito en las estrellas del cielo milanés. Todo comenzó como un sueño posible para marengues y colchoneros. Todo comenzó como una hazaña vivida, desde hacía ya 15 días, por todos los del real y por todos los del atleti. O ganaba el Real atlético o ganaba el Atlético real. ¿Realismo o sueño? ¿Qué se estaba escribiendo en la libreta de los escritores imparciales? En la mía se estaba escribiendo una pesadilla entre el ascenso a la gloria o el descenso a los infiernos. Algunos debían de llorar para que otros pudiesen reír. Son las causas y las consecuencias de todas las tragedias de la épica deportiva.

Después de casi 95 minutos de pelea "a vida o muerte", el partido terminó con empate. 1-1 en el marcador final que no le daba nada al Atlético pero tampoco le quitaba nada al Real. Así que tendría que solucinarlo esa "maga" inesperada que se llama Prórroga y que a todos y a todas nos pone el alma en vilo. ¿Cómo se había llegado a esta conclusión propia de novelas de caballerías? Hubo tres momentos claves para tal ampliación del sacrificio. Minuto 14: gol del Real Madrid. Una falta a balón parado (la estrategia mil veces ensayada) hace que Gareth Bale peine el balón con la cabeza y Sergio Ramos marque gol estando en fuera de juego. Durante todo el partido las dudas se centran en saber si había fuera de juego en el gol del Real Madrid. Lo había. Pero el inglés Mark Clattenburg dictó sentencia contra los rojiblancos y lo dio como gol válido. Minuto 47: el artillero Griezmann tiene la oportunidad de hacer la justicia que Clattenburg no ha querido hacer. Penalty contra el Real Madrid. Lo lanza el francés. Nuevo desaliento. Nuevo sufrimiento. Nueva crueldad para los del Manzanares. ¡Al larguero! El disparo de Griezmann se topa con el larguero y hace temblar todos los corazones del San Siro más el de los que están viendo la tragedia en todas las partes del mundo. La Historia vuelve a burlarse una vez más del sueño rojiblanco. Minuto 79: Gol del Atlético de Madrid. Respondió Carrasco a Simeone para poner el empate en San Siro. Partido nuevo en Milán. Los colchoneros, este año, jamás pierden sus esperanzas y lo que Clattenburg les robó ahora se lo devuelve Fortuna. Otra vez Neptuno amenaza a Cibeles. Pero los dioses están olvidados y es hora de bajar a la tierra. Ya no hay estrellas en el césped. Ahora hay 22 guerreros completamente exhaustos, faltos de aire, con calambres continuos y asistencia médica sanitaria. El combate es ya una cuestión de honor por parte de los madridistas y una cuestión de fe por parte de los atléticos. Todos y todas rezan a San Siro. Creyentes y no creyentes porque todos creen, ahora, en los milagros.

Nuevo partido. Pero las piernas empiezan a pesar demasiado y los pulmones necesitan mucho más aire. Continuamente el Real Madrid empieza a fallar ocasiones facilísimas para marcar el ansiado 2-1 pero los del Atlético de Madrid comienzan a tejer el fútbol con la mayor posesión del arma antojadiza (el balón) porque no quieren perder por el casi lógico 1-2. Mas no es una noche para la lógica. A partir del 1-1 la lógica ha desaparecido por el capricho de Merlín. Hay que buscar la victoria por otro camino de la noche milanesa. Quizás San Ambrosio sea mucho más generoso. ¿Pero a quién va a favorecer el santo si los dos equipos se están mereciendo ese milagro que les haga recordar como el mejor momento de sus vidas? Así que es necesaria la Prórroga.

¿Y las "maga" Prórroga? ¿Con qué está dispuesta a premiar la "maga" Prórroga? Con el miedo a perder. Todos tienen miedo a perder y eso hace que nadie se fíe ya de nadie. Todos saben que la final ha dejado de ser una esperanza para convertirse en una desesperación. Pasan los minutos. La desesperación da paso al conformismo. Blancos y rojiblancos están comenzando a comprender que este partido se ha convertido, en realidad, en una verdadera tragedia griega escrita por un autor anónimo llegado desde las profundidades de la noche. Desde el más allá de la historia. Así que no hay más remedio que esperar a que pasen los últimos minutos de la agonía y esperar a los penaltys. El sumo de la incertidumbre. El no va más de lo impensable. El veredicto en forma de castigo para las almas atormentadas de los graderíos y de quienes lo están viendo en todas las partes del mundo.

Capítulo final. El Real Madrid ya ha marcado 3 y el Atlético de Madrid le ha respondido marcando otros 3. Le toca el turno a Sergio Ramos. No falla nadie y el inefable Ramos marca el 4-3 a favor de los blancos. Así que le toca a otro inefable. Juanfran tiene en vilo los nervios de sus seguidores. Está decidido a marcar y, sin embargo, falla lanzando el balón a la base del poste de la portería defendida por Keylor Navas. Así que llega un momento transcendental y trascendente. Un Cristiano tiene la decisión en sus botas. El resultado está 4-3 a favor de los suyos. ¿Será un Cristiano piadoso con el sufrimiento de los colchoneros o será un Cristiano dispuesto, una vez más, a subir a los altares de los merengues? Decide ser fiel a sí mismo y marca. Fin de la tragedia. Fin de la Final de Finales. Fin del partidazo de todos los siglos. El cielo se llena de papeles blancos mientras el llanto recorre todas las filas rojiblancas. Una vez más la Historia ha sido fiel con su presencia en la mejor competición del mundo, con perdón de la Libertadores de América, llamada Champions League y antes Copa de Europa. 11 veces campeón el Real Madrid y otra vez más la crueldad para el Atleti. Quizás sea que esté escrito, en algún guión dramático de un autor misterioso, que la vida es así.
Diesel30 de mayo de 2016

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