Solo El Ruido de una Sombra
pero yo,
que para bien o mal
nunca veo lo que todos,
vi tan solo el ruido de su sombra
Y parpadeé.
Y ya fue tarde.
Esa extraña mujer
acaba de acercarse a la distancia de un respiro.
Y yo, que no camino con las piernas,
di unos pasos hacia ella en torpe vuelo.
Y caí.
Sin conocerla.
Esa extraña mujer
acaba de mover sus letras.
Mientras yo, en medio de un concierto de silencios
no encontraba el tiempo.
Y desafinando,
mis palabras lentas
me callé
Esa extraña mujer envuelve ahora mis pensares,
los recrea,
los transforma,
los figura,
los despierta,
y los vuelve parte de algun canto
que mi voz intenta.
Y es por eso ahora
que estas manos,
torpes entre letras,
la recrean,
la transforman
la figuran,
la despiertan.
Y aunque mas no sea,
de algun modo,
tan extraño,
como ella
la revelan
11 comentarios
Fernández Gardo. Cuánta inspiración en tus palabras, y esa emoción contenida que me hace sentir un nudo en la garganta.
Eres una delicia para la mente.
Gracias por tí.
Tus letras para mí tienen magia, Edgardo. Es para mí todo un lujo leerte.
Encantada de que andes por aquí.
Un gran abrazo.
Edgardo:
Hermosa poesía, me encanta la manera que tienes para descubrirla, una mujer fina con un alma de gran porte.
Un saludo con cariño, muy buena!!! encantada de leerte
Hola Fernandez... una lectura muy placentera he encontrado aqui, unas letras que te cubren has encontrado tu en ella, interesante y muy sutil...
un gusto.
GRACIAS, GRACIAS CABALLERO SOMOS TUS MUSAS ENTONCES.... Q BUENO EXITOS SGUIRE LEYENDO SUS TEXTOSSS
Un poema para disfrutar poco a poco, como el buen vino. Un abrazo Fernández.
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`hola edgardo que gusto el texto....... me acanta cuando un hombre se inspira en una dama...