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Quizás una Eterna Frialdad.

Y aquel joven era así. Vivía como en una eterna frialdad. Eterna. Absuelto del resto de las personas, de sentimientos, de emociones, de pensamientos más allá de lo concreto y racional. Su gélida mirada denotaba incomodidad, algún sentimiento lejano. Hasta parecía provocar un susurro inquietante: “Aléjate” decía continuamente, con la misma tonalidad.
Vivió una infancia perdida en sueños y recuerdos, que él protegía cual madre a su cría, camuflándola de tal reacia forma. Crío de la forma de evitar el dolor, calamidad tras calamidad hacia las cuales, se mostraba diferente, en su entorno. Su corazón parecía intocable, insensible, imperturbable. Aunque en su infancia fue diferente, reservado, pero diferente. Ahora era sólo aquello que quería lograr, no era él mismo….Era diferente.
Durante toda su vida, el destino iba de aquí para allá, como burlándose de él, jugueteando con el pequeño infante, travieso. Parecía disfrutar de aquella pobre niñez arruinada y confundida, desorientada en cierto sentido. Continuar una vida así parecía una tarea titánica, e ilógico, muy ilógico. Parecía aislarse del sentimiento ajeno, parecía aborrecerlo, apartarlo. Como si ambos, él mismo y su propio corazón, estuvieran separados por murallas de gélido hielo inquebrantable, burlón y de índole abismal. Parecía que aquella frialdad jamás iba a terminar. Eterna era, ya estaba casi asentado. Pero el destino, habiendo jugado ya con él, no va a dudar en volver a jugar una partida, aunque esta vez, perdería su travesura en favor de él…
Ella fue. Ella la quebró. Y la muralla se convirtió en fuego, que luego serían cenizas, destruyendo el pasado. Quebró aquella inquebrantable muralla. El destino volvió a jugar con ellos, pero finalmente ambos lograron vencerlo en una guerra en la que se derramó algo más que lágrimas y sangre. Iba más allá de los límites de la imaginación. ¿Quizás volverá el destino por alguna revancha que les jugará en contra? Sólo el tiempo lo sabe.
Gabiii1409 de diciembre de 2011

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