Disparo al Corazón
Ya es tarde para volver a sentir,
sigo enamorado de algo que ya no existe,
extraño intensamente lo que ya no es,
algo que fue, que pasó hace tanto,
pero sigo vivo con la esperanza ilusa
de poder revivirlo mañana.
Quizás ya es hora de aceptar el destino.
Madurar.
Pinté un mundo de colores que no existían,
solo para ser feliz,
y cuando me pusiste los lentes,
entendí que nada de lo que dibujé
era siquiera algo.
Duele todo aquello que alguna vez quise.
Cada pérdida, como si fuera la primera.
Ya superé dolores intensos,
pero nada como el amor
de todas tus vidas.
Le disparé a mi corazón.
Y sigo vivo.
Me ven, me hablan, me escuchan.
Pero yo me siento distinto.
Renovado, sí…
pero no es que sea alguien.
Es que desde que me disparé,
ya no soy nadie.
Perdí mi esencia,
mis ideales, mis caprichos,
mi imaginación, mi amor,
mi alma, mi aliento,
mis virtudes, mis gustos,
todo aquello que me hacía sentir feliz.
Todo aquello que mi cerebro
aceptaba en dosis gigantescas
e insaciables de dopamina
se fue por la borda.
El golpe, el espejismo vacío
El sonido silencioso
¿Saben?
Esto de dispararse al corazón
es peor que perder la vida.
sigo enamorado de algo que ya no existe,
extraño intensamente lo que ya no es,
algo que fue, que pasó hace tanto,
pero sigo vivo con la esperanza ilusa
de poder revivirlo mañana.
Quizás ya es hora de aceptar el destino.
Madurar.
Pinté un mundo de colores que no existían,
solo para ser feliz,
y cuando me pusiste los lentes,
entendí que nada de lo que dibujé
era siquiera algo.
Duele todo aquello que alguna vez quise.
Cada pérdida, como si fuera la primera.
Ya superé dolores intensos,
pero nada como el amor
de todas tus vidas.
Le disparé a mi corazón.
Y sigo vivo.
Me ven, me hablan, me escuchan.
Pero yo me siento distinto.
Renovado, sí…
pero no es que sea alguien.
Es que desde que me disparé,
ya no soy nadie.
Perdí mi esencia,
mis ideales, mis caprichos,
mi imaginación, mi amor,
mi alma, mi aliento,
mis virtudes, mis gustos,
todo aquello que me hacía sentir feliz.
Todo aquello que mi cerebro
aceptaba en dosis gigantescas
e insaciables de dopamina
se fue por la borda.
El golpe, el espejismo vacío
El sonido silencioso
¿Saben?
Esto de dispararse al corazón
es peor que perder la vida.
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