Entevista al Sr. Ratzinger, Pianista y Ahora de Viaje
-¿Le molesta si me siento junto a usted?
Ratzinger.- Pero a usted no le conozco de nada e incluso puede ser ateo y ya saben, si sospechan que paso información a Cuba, Obama me manda a cortarle las hojas del jardincito de don Fidel.
-Mire usted toca el piano...¿verdad?
Ratzinger.- Es una manera de tocar, sin doble sentido espero. ¡Sí, toco alguna piecita, pero sin más!
-¿Lo está pasando mal, últimamente?
Ratzinger.- ¿Usted qué cree?
¡No, como yo no creo, he pensado si dejaría su puesto y se dedicaría a fabricar pipas en el Tirol.
Ratzinger.- ¡Estaría más cerca del dios!
-¡Ah, ¿a dios le gusta estar fresquito?
Ratzinger.- Algunos, como usted lo tienen el frigorífico y allí ya se sabe...
-Mire, ¿usted toma café, té o hierba mate. ¿Quizá una hojitas de coca, hierba de Santa Teresa, Frigolinas de Santa Purpúrea?
-¡NO! Me encantan los dónuts, pero eso debe quedar en secreto de confesión.
-De acuerdo...Dígame, cree que en la Patagonía se podría crear un coro de curas?
Ratzinger.- ¡Hombre...por supuesto!
-Tengo una duda existencial...¿usted hace pis y lo ofrece al altísimo, o el altísimo les sugiere que lo hagan como todos los mortales?
Ratzinger.- ¡En el orinal, querido amigo...Somos humanos y como tales respondemos a la biología humana. Lamento decirle que me tengo que ir.
-¿Me respondería a una última pregunta para la página de Tustextos?
Ratzinger.- ¡Cortita y no muy comprometida!
-Se ha enamorado alguna vez?
Ratzinger.-( ¡Vacilante, baja los ojos y me coge las manos entre las suyas!)
Mire, había una joven lechera alemana, que se cruzaba conmigo cuando volvía del colegio. Era hermosa, dulce y muy alemana.
Se llamaba Ingrid y creo que mi corazón palpitaba más de la cuenta cuando nos cruzábamos! ¡Disculpe me llaman!
-Muchísimas gracias, señor Ratzinger. ¿Alguna palabra para la página de Tustextos?
Ratzinger.- ¡Bueno...le pediría a Biederrot que alguna vez leyera el Apocalipsis de San Juan, si no lo ha leído!.
- Muchas gracias.
Y desapareciendo ente un tumulto de guardaespaldas, aquella sábana blanca, con zapatitos rojos...desapereció entre la bruma de Londres.
6 comentarios
No puedo ocultar mi vena humorística, jejejeje, saludos greko.
El papa en su lado más natural, cerca de ser humano, sin toques divinos ni rezos descoloridos. Un exquisito humor... Me pones a pensar cómo sería Ratzinger cuando se mira más viejo al espejo, con más arrugas, con la saliva seca en las mejillas. Es humano, después de todo. San Juan?...
Grekosay, , leerte me ha procurado un desayuno carcajeante...uy, no sera esta palabra demasiado irreverente, ya mismo voy a hacer una convocatoria en la Patagonia haha, chapeaux.
Grekosay, disfruté la entrevista... pero San Juan del evangelio más filosófico y sin profecías... También me gusta que acercaras Ratzinger en su lado humano, me hubiera gustado le preguntaras ¿por qué la rivalidad con Hans Küng?
Bonita entrevista, la disfruté.
Me has dejado a cuadros Greko. No he comprendido por qué nombras a Bierrodot.
El diálogo muy divertido. No parece que ames demasiado al sr Ratzinguer.
Un abrazo.
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Grekosay:
Que singular entrevista, no sé como será la relación de Ratzinger con Biederrot pero al parecer son amigos.
Sergio.