La Séptima Oda

Caducan las hojas del tiempo,
llegan los contornos difusos,
y cuento uno a uno
los últimos rayos del Sol,
cintas deslumbrantes.
Se van con máximo esplendor,
violeta, verde, azul, rojo, naranja,
la maravilla se aleja, mientras...
con plumazos legítimos,
y pensamiento melancólico,
se filtra la intranquila noche,
se rasga un rostro diferente,
donde fulguran y se arremolinan
otros soles, deambulan,
menos crepitantes, tenues...
Esa maravilla no se renovará...
lento y noble astro,
¡Te amo en la tortura!
¡Ardes en mi médula!
me inspiraste en el sudor,
ascendí los escalones a ti.
Con gratitud viví rítmico tus instantes,
desde mis amaneceres,
sonriendo en el dolor,
vital creador,
he transitado tus eneros
cautivado, padre dorado,
ya mañana no estaré.
¡No te quiero abandonar!
14 comentarios
Gracias a la vida! merece vivirla sintiendo.
Bonitos versos, que tengas un fin de semana grandioso!
tengo el mágico Something, Harrison diciendo que no sabe, que no sabe... tus letras bellas, de transformación, algo que se deja, algo que arranca...
hermoso escrito
un abrazo
Indigo:
"Esa maravilla no se renovará...
lento y noble astro,
¡Te amo en la tortura!
¡Ardes en mi médula!
me inspiraste en el sudor,
ascendí los escalones a ti".
Me gusto es como un reconocimiento a lo grandioso que es el universo.
Un gusto.
Sergio.
Índigo, me deslizaba por tus letras, como escuchando una auto profecía, el siete y vos y el sol envueltos en una transmutación mutua, me ha gustado mucho.Beso.
Qué hermosa manera de acabar el día. Yo me pido uno de esos ocasos. Gracias por compartirlo
Saludos:
Dimensionar la contemplación de una existencia basada en su propia capacidad para hacerse presente.
Indigo un nuevo poema con hermosura total me encanto
Cada vez que te leo me quedo más impresionada, sin saber que decir a tan grande poema.
Tan solo darte las gracias por compartirlo amigo Indigo.
sencillamente maravilloso sabes llegar al fondo de mi corazon... un gusto leerte.
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Para iniciar el día compartes una obra poética a la que debería aguardarle la inmortalidad, versos hispanos, que pervivirán en el tiempo, un "yo poético" que debe ser compartido, pues estas estrofas latinas darán origen a un nuevo poema en un hermoso amanecer.
Las dos primeras estrofas enseñan el beneficio que proviene de la contemplación de la naturaleza, no de banalidades, porque es allí en donde encuentra paz en momentos atribulados.
Se disfruta desde las hojas caducas hasta ¡No te quiero abandonar!
Belleza total,