Coche: Viaje En El Tiempo
Quedó en recogernos mi padre para ir a su casa de Lamas. Santiago desde A Coruña está a cuarenta kilómetros, aproximadamente.
Llamó al telefonillo, bajé, me senté delante, a su lado, abrí "Palabras para Julia" de José Agustín Goytisolo...Y pronto estábamos en la autopista.
Casi no hablamos. Yo fuí embebido en la lectura.
De repente abandonamos la autopista.
El paisaje me producía una sensación extraña: Me era muy común pero no era el habitual hacia casa de mi padre.
Fué entonces cuando el rostro de mi padre experimentó el cambio: Había rejuvenecido treinta años.
"¿Metiste las raquetas en la maleta?", me preguntó.
Extrañado pues hacía dos décadas que no jugábamos al tenis..., le dije: "¿Qué raquetas?".
Miré por la ventanilla y no lo pude comprender: Estábamos en Becerril de la Sierra. El pueblo donde teníamos el chalet en mi infancia.
Mi rejuvenecido padre condujo hasta el mismo.
Y allí en la puerta de "El Curruncho" estaba "El Lucio", mi amigo de la infancia, con unos quince años, quien me dijo: "Está el pantano lleno de Cachos, Carpas y Truchas. ¿Te subes conmigo?".
En ese momento me dí cuenta de que yo también había rejuvenecido.
"Qué crueles son en los pueblos: Realmente Antonio, el hijo de la Hortensia, es idéntico al pez del apodo", señaló mi padre de cuarenta años.
Llamó al telefonillo, bajé, me senté delante, a su lado, abrí "Palabras para Julia" de José Agustín Goytisolo...Y pronto estábamos en la autopista.
Casi no hablamos. Yo fuí embebido en la lectura.
De repente abandonamos la autopista.
El paisaje me producía una sensación extraña: Me era muy común pero no era el habitual hacia casa de mi padre.
Fué entonces cuando el rostro de mi padre experimentó el cambio: Había rejuvenecido treinta años.
"¿Metiste las raquetas en la maleta?", me preguntó.
Extrañado pues hacía dos décadas que no jugábamos al tenis..., le dije: "¿Qué raquetas?".
Miré por la ventanilla y no lo pude comprender: Estábamos en Becerril de la Sierra. El pueblo donde teníamos el chalet en mi infancia.
Mi rejuvenecido padre condujo hasta el mismo.
Y allí en la puerta de "El Curruncho" estaba "El Lucio", mi amigo de la infancia, con unos quince años, quien me dijo: "Está el pantano lleno de Cachos, Carpas y Truchas. ¿Te subes conmigo?".
En ese momento me dí cuenta de que yo también había rejuvenecido.
"Qué crueles son en los pueblos: Realmente Antonio, el hijo de la Hortensia, es idéntico al pez del apodo", señaló mi padre de cuarenta años.
Este texto fue recomendado por
5 comentarios
Sandor
24/08/2015 · 14:45
Kiko, que texto tan maravilloso. Un road movie literario que me ha impresionado.
Un abrazo
Carlos
Paulitinamente
31/08/2015 · 23:10
Jajajajaja
El Lucio ...
Todo me suena cercano ...
Paulitinamente
31/08/2015 · 23:10
Jajajajaja
El Lucio ...
Todo me suena cercano ...
Albertocubeiro
05/08/2016 · 16:23
Tienes un estilo que atrapa desde la primera frase
Ingresá para dejar un comentario.
Mira, tan corto y consigues que una se familiarice con los personajes y el lugar.
Un viaje a través de los recuerdos. El final, extraordinario, y el texto, me encantó.