A Lucas (in Memoriam)
hoy
me aprieto y me ahogo
me empujo de la realidad
me guardo con la tristeza
me desaguo por los ojos
y no vivo
pero tampoco muero
tampoco muero
siempre invoco
siempre evoco
siempre rezo
también me trago el aullido
y me espumo
y pongo el cuerpo por delante
todo al mismo tiempo
y no puedo
no puedo
hoy es todo todo/ todo nada
el sol brilla en un papel
la hora avanza pero no acaba
la vida arroja una piedra:
alguien,
Lucas,
un niño,
ha muerto.
me aprieto y me ahogo
me empujo de la realidad
me guardo con la tristeza
me desaguo por los ojos
y no vivo
pero tampoco muero
tampoco muero
siempre invoco
siempre evoco
siempre rezo
también me trago el aullido
y me espumo
y pongo el cuerpo por delante
todo al mismo tiempo
y no puedo
no puedo
hoy es todo todo/ todo nada
el sol brilla en un papel
la hora avanza pero no acaba
la vida arroja una piedra:
alguien,
Lucas,
un niño,
ha muerto.
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5 comentarios
Mejorana
28/03/2016 · 17:44
Los niños nunca deberían morir, ellos son la vida.
Voltereta
15/04/2016 · 22:41
Cuando la poesía brota y nos aprisiona el corazón, nos acongoja y nos hace sentir dolor. La poesía cuando es buena causa sensaciones y eso es lo que consigue siempre tu poesía, desmembrar nuestros sentidos y hacernos sentir vivos.. (¿o muertos?)
En fin, un placer inmensamente adolorido leerte y punto.
Un saludo.
Luisjose
16/04/2016 · 05:04
Luia!!! : ) ... la muerte de un pequeño, aun mas cuando es parte de nuestras alegrias, debe pegar mucho! el sentir que algo de uno muere! y se vive sin vivir!!! hermoso y triste poema!!! Abrazos!
Luis J. Cabrè!
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Hola, Luia.
Lo leí hace muchos días, pero no he podido venir hasta hoy. Perdona el retraso.
Solo decirte que es tremendo, en todos los sentidos.
Tremendo como poema.
Tremendo el contenido.
Tremenda tú.