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Blues de Trompeta, para Ramona

Ramona, se llamaba la cabra,
la chiva de los gitanos canasteros.

Cuando la trompeta sonaba
subía sobre unos cubos,
cada vez con más altura,
más estrechos
y con menos holgura.

Sus cuatro patitas atinaban
en equilibrio en una micra.

Los niños hacían un corro
allá donde paraba la trupe
y un pasodoble de viento
anunciaba a Ramona,
la cabra equilibrista.

Sobre la escalera,
Ramona, era una estrella.

Que poco pedía la cabra
por trabajar todo el día:
hierba fresca,
cerca de los caminos,
y agua de los arroyos,
donde crecen los juncos
con que hacer los canastos.

Ramona daba leche
(...cada vez menos)
dormía con los perros,
soñaba con ser la luna.

Subida en aquellos cubos,
de puntillas, sin tutú,
parecía bailarina.

Unas piedras amontonadas
son ahora su manta.
Una escalerita de madera
en equilibrio sobre ellas.

Los perros,
con la cabeza gacha
y el rabo quieto,
detrás del carro.

Delante, el camino es largo.
Lumino09 de febrero de 2015

4 Comentarios

  • Albasilencio

    sin dudarlo, Ramona es una estrella. y quien la describe también.
    saludos.

    09/02/15 08:02

  • Lumino

    Gracias, Albasilencio. Es un honor que vengas a leer.Saludos

    09/02/15 08:02

  • Orzada

    Lo leí anoche, tranquila.

    Y me acordé de tantas veces, la última no hace mucho, que vi a Ramona ( o alguna prima suya).
    Sin duda, a partir de ahora, me acordaré siempre de esta cada vez que suene la trompeta.
    Es curioso como haces poemas a esas imágenes que se cruzan por tus calles. De alguna forma conseguirás que me acuerde de todos tus versos cuando pasee por la ciudad que compartimos.

    Viva Ramona. Haces que se le coja tanto cariño...

    09/02/15 10:02

  • Polaris

    Poema antología.


    Me he emocionado al leerlo, eres un poeta con alma y escribes con ella.


    Gracias por estar entre nosotros, es un lujo tenerte.


    Pol.

    11/02/15 09:02

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