Háblale al Mar de Dueños...
-Decir que el Atlántico es tuyo...
-¿No se te ocurrió poder ser más insensata?
-¿Desde cuándo el mar tiene dueño?
-¡Calla! Mujer, arpía, bruja, loca de rabia.
-¿Desde cuándo en una boca henchida de algas podridas
puede caber la inmensidad, la opulencia, la serenidad y la dignidad del océano?
-Lo tuyo es una cosa muy diferente,
árida, terrosa, arena y sal convertidas en lodazal.
-¿Cómo osas comparar la belleza de su profundidad, de su vida,
de sus sirenas, de la divinidad irrefutable del Dios Neptuno, de la oculta y traslucida Atlántida
con la podredumbre de tu palacio en ruinas.
-¿Dónde vas presuntuosa? ... Salvando vidas que te son ajenas.
-Óyeme bien, las aguas jamás tuvieron amo o señor
jamás necesitaron de la mano humana , ni de su yugo
cuanto menos del alma de una poeta malsana
que hace suyo el mundo entero, por no tener nada.
-¿Oyes cómo brama, cómo infla sus olas?
-¿Escuchas cómo desata la tempestad y la tormenta de viento?
-Óyelo bien, loba desgradecida y aprende, desde el continente
que de todo lo que dices el mundo viejo tomó nota
y tú y tu hueste de perros famélicos pereceréis, sí.
Ahogados en la herejía de tus podridas babas,
sepultados vivos.
Nadie os salvará.
Invéntate pronto un nuevo planeta
se te acaban los hombros donde llorar tu pena
-¿No se te ocurrió poder ser más insensata?
-¿Desde cuándo el mar tiene dueño?
-¡Calla! Mujer, arpía, bruja, loca de rabia.
-¿Desde cuándo en una boca henchida de algas podridas
puede caber la inmensidad, la opulencia, la serenidad y la dignidad del océano?
-Lo tuyo es una cosa muy diferente,
árida, terrosa, arena y sal convertidas en lodazal.
-¿Cómo osas comparar la belleza de su profundidad, de su vida,
de sus sirenas, de la divinidad irrefutable del Dios Neptuno, de la oculta y traslucida Atlántida
con la podredumbre de tu palacio en ruinas.
-¿Dónde vas presuntuosa? ... Salvando vidas que te son ajenas.
-Óyeme bien, las aguas jamás tuvieron amo o señor
jamás necesitaron de la mano humana , ni de su yugo
cuanto menos del alma de una poeta malsana
que hace suyo el mundo entero, por no tener nada.
-¿Oyes cómo brama, cómo infla sus olas?
-¿Escuchas cómo desata la tempestad y la tormenta de viento?
-Óyelo bien, loba desgradecida y aprende, desde el continente
que de todo lo que dices el mundo viejo tomó nota
y tú y tu hueste de perros famélicos pereceréis, sí.
Ahogados en la herejía de tus podridas babas,
sepultados vivos.
Nadie os salvará.
Invéntate pronto un nuevo planeta
se te acaban los hombros donde llorar tu pena
4 comentarios
Mejorana
21/03/2011 · 20:05
Nada de osadía, Marinera. Tu alma es mucho más grande que la inmensidad del océano. Hermoso diálogo.
Un abrazo.
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Buena conversación, al igual que clara y subjetiva la forma de reivindicar la fuerza descomunal del océano. Jamás secara las aguas en calma. Las olas navegaran el inmenso oceano por toda la eternidad amiga MARINERA...Y Neptuno agradecido y satisfecho por salir un humano defensor a su favorr...
Un enorme saludo,
Kapy22, te espero en la élite de los versos entrañables.
Recojo trozos de mi para completar mi ego,,, tendré que buscar en el océano con permiso de Neptuno...