El Mal Marino
en la tierra, pues esas horribles bestias marinas destrozaran
la puerta de mi habitación en cualquier momento. Mientras estoy
escribiendo esto ellas pueden estar ya percibiendo mi olor y
dirigiéndose hasta donde estoy; en mi dormitorio con la puerta
y la ventana tapada con maderas y muebles desde que supe del escape
de esas criaturas del foso de investigación marina clandestina.
Ya parece que puedo oler el hedor de la bestia, se acerca a mi
y lo único que se me ocurre hacer es escribir hasta que me quede
vida para que luego sepan que no tienen que buscar mi cuerpo,
pues habré sido devorada con tanta rapidez y eficacia que ni mis
recuerdos podrá dar fe de mi existencia.
Tengo tanto miedo que ni siquiera puedo escuchar el sonido de mi
lápiz escribiendo sobre el papel. Mi letra costara de leer por
los temblores de mis manos. Escribo a tientas, pues mis ojos se
llenaron de lagrimas y me nublan la vista.
Me quedo quieta... el hedor se hace mas profundo y logro escuchar
una respiración ronca y acelerada tras la puerta. En ese justo
momento me gustaría estar a 10000 km de aquí. En lo único que puedo
pensar es en como será mi horrible muerte.
Golpes agresivos y llenos de furia destrozan la puerta y las maderas
que la sujetan y ante mi aparece el propagador del mal, el culpable de
mi miedo y de mi futura muerte. El miedo me paraliza y me impide moverme.
Se acerca a mí lentamente torciendo la cabeza como examinándome.
Su aspecto es brillante y viscoso con ventosas y branquias por la cabeza
y cierto parecido con el cuerpo humano.
Se agazapa a modo de ataque, saca su legua y relamiéndose imagina el sabor de mi sangre, enseña sus dientes de modo desafiante, esta mirando fijamente mis ojos para predecir mis posibles movimientos y así adelantarse y asegurarse la pieza, pero yo no puedo ni parpadear.
En ese preciso momento...un estruendo... un militar con su rifle aun
humeante apuntando hacia donde yace el cuerpo de la bestia destrozado.
Yo estoy cubierta de babas y sangre de color oscuro, con el corazón
a todo dar y al borde del desmayo...pero estoy viva.
Yo tuve suerte, pero si tu estas en tu habitación o en cualquier lugar y notas olor a pescado podrido, un olor que penetra por todos los poros de tu piel y que te produce arcadas siente el miedo más intenso, piensa en tus últimas palabras, pues ellas ya descubrieron tu presencia, se dirigen hacia ti y no te dejaran escapar.
15 comentarios
Muy bueno el escrito!
Me ha gustado y espero no tener cerca ese olor!
Saludos°
Mary:
Amiga me gusto la historia, déjame decirte que tienes una imaginación muy desbordante.
Me cuidaré de esos olores a pescado podrido.
Saludos.
Sergio.
Un relato muy interesante, aunque en realidad creo que hemos de tener más miedo al ser humano que a ningún otro ser, en realidad somos depredadores de nosotros mismos.
Un relato plagado de terror, con buen final y buena moraleja.
Un saludo Mary.
Un relato venido de tu mano, me facina, espero poder leer mas de esta nueva faceta tuya, me impresionas. Cuidate.
Hola es el primero que leo del sitio y me gusto mucho. Espero que todos sean asi de buenos. Saludos
Mary, te vengo leyendo despacito y me detengo aquí para decírtelo y que en tu mal marino hay que parar... para no temblar!. Bueno, bueno! te sigo!.Saludos cordiales!
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excelente microrelato.
me gusto mucho ese comienzo lleno de misterio y de miedo
esta barbaro....esla pora verdad
es más estoy empezando a sentir un olor raro....quizas estas siiii sean mis últimas palabras....
un abrazo