Relato de Aquel que Vió Algo, que Nunca Los Demás Vieron!!! (final)
De repente sentí que algo tiraba de mis pantalones, cuando volteé, me fijé que era una pequeña niña (que tenía 4 años de edad cuando mucho). Me miraba fijamente y con los ojos envueltos en lágrimas.
- Mi mamá me dijo que venía a las 4 de la tarde a buscarme (me dijo con voz angelical)
Cuando la observé con más detalle, pude ver como su vestido azul violeta se encontraba lleno de cenizas, su rostro se encontraba ennegrecido a la mitad.
- Murió en el 87, en un incendio que devoró al edificio 322; todavía espera a su madre (me dijo la mujer).
La niña, bajó su mirada y siguió caminando en el césped, daba pequeños pasos entre las lápidas, mientras yo la seguía viendo fijamente.
- Es un retrato que nunca olvidaré (me dije en voz baja).
Y justamente así concluí mis pensamientos que surgieron como fotografías en las palabras que alguna vez escuché de aquella mujer de mediana edad.
- ¿Cuál es su nombre? (le pregunté intrigado)
- Carmen, ese es mi nombre (me contestó).
Cuando volteé la mirada, sólo vi como las casas amarillas, y aquellos edificios con vidrios de cristal inundados con el sol del mediodía, formaban parte de aquella localidad. No había rastro de césped, ni de lápidas, ni de formol, mucho menos de almas que deambulaban en el tiempo, buscando una razón de existencia. Sólo me rodeaba asfalto y ruido. Era mi ciudad, no el cementerio, no el lugar donde estaba hace poco.
Quedé intrigado, viendo a mí alrededor, buscando una razón lógica y cuerda que me explicase lo que acabé de vivir, una pista, una palabra, una verdad. Las nauseas nuevamente invadieron mi estómago y exprimieron mi cerebro buscando un suspiro mortal.
- Quizás no todo es como uno piensa (me dijo una mujer que pasó a mi lado)
Mientras se alejaba pavoneándose lentamente en sus tacones rojos, le alcancé a gritar:
- ¿Y cuál es su nombre?
Hubo una pausa.
- Carmen me llamo Carmen (me dijo mientras caminaba sin voltear en ningún momento).
- Mi mamá me dijo que venía a las 4 de la tarde a buscarme (me dijo con voz angelical)
Cuando la observé con más detalle, pude ver como su vestido azul violeta se encontraba lleno de cenizas, su rostro se encontraba ennegrecido a la mitad.
- Murió en el 87, en un incendio que devoró al edificio 322; todavía espera a su madre (me dijo la mujer).
La niña, bajó su mirada y siguió caminando en el césped, daba pequeños pasos entre las lápidas, mientras yo la seguía viendo fijamente.
- Es un retrato que nunca olvidaré (me dije en voz baja).
Y justamente así concluí mis pensamientos que surgieron como fotografías en las palabras que alguna vez escuché de aquella mujer de mediana edad.
- ¿Cuál es su nombre? (le pregunté intrigado)
- Carmen, ese es mi nombre (me contestó).
Cuando volteé la mirada, sólo vi como las casas amarillas, y aquellos edificios con vidrios de cristal inundados con el sol del mediodía, formaban parte de aquella localidad. No había rastro de césped, ni de lápidas, ni de formol, mucho menos de almas que deambulaban en el tiempo, buscando una razón de existencia. Sólo me rodeaba asfalto y ruido. Era mi ciudad, no el cementerio, no el lugar donde estaba hace poco.
Quedé intrigado, viendo a mí alrededor, buscando una razón lógica y cuerda que me explicase lo que acabé de vivir, una pista, una palabra, una verdad. Las nauseas nuevamente invadieron mi estómago y exprimieron mi cerebro buscando un suspiro mortal.
- Quizás no todo es como uno piensa (me dijo una mujer que pasó a mi lado)
Mientras se alejaba pavoneándose lentamente en sus tacones rojos, le alcancé a gritar:
- ¿Y cuál es su nombre?
Hubo una pausa.
- Carmen me llamo Carmen (me dijo mientras caminaba sin voltear en ningún momento).
4 comentarios
Aroint
20/09/2009 · 19:34
Un relato sublime, te felicito amigo.
Me ha dejado profundamente intrigado y reflexionando...
La intriga aqui se quedara pues nunca sabre bien que sucedio jeje... pero en cuanto a la reflexión... un cementerio por donde se pasean los cadáveres, remedos de lo que antaño fueron... una ciudad por la que se pasean remedos de personas, cadaveres de lo que fueron o hubieran podido ser... ¿en realidad hay alguna diferencia entre un lugar u otro?
Creo que no...
Me lo guardo me ha encantado.
Un abrazo.
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Genial!..
Muy entretenido!..
Ojalá lo lean todos!...=)