Una Bocanada de Cigarrillo El Miércoles por la Mañana (15?)
4 días más, y la angustia era profundamente penetrable.
Los días pasaban y el recuerdo seguía tan vivo como la última vez.
El olor de su piel seguía tatuado en los poros. Podía olerse a sí mismo y todavía era capaz de percibir el olor a ella.
Cada día era inagotable. Era una sensación muy extraña, que poco a poco lo carcomía del deseo.
La deseaba, la necesitaba.
Cada instante aclamaban a viva voz, la droga de sus gemidos, a cada segundo en su cerebro se dibujaban la silueta de su cuerpo, a cada minuto su pene despertaba cuando el recuerdo de aquella noche seguía entre sus párpados como una fotografía pegada en el vidrio de sus suspiros.
Y no había nombres no había números no había direcciones no había nada.
Pasaron dos días más, y el poder de la desesperación pudo definitivamente con la poca cordura que le quedaba.
Decidió ir al bar, donde hace casi una semana la había visto.
Llegó a las 4 de la tarde, se fue a las 2 de la madrugada, y ni un simple rastro aparecía en aquel lugar.
Preguntaba al cantinero, Luis, pero éste siempre le decía:
- nunca había visto esa mujer, hasta aquella vez; y nunca la he visto más hasta el sol de hoy.
Los días seguían pasando como una caravana de ferias: pasaban de largo se hacían insoportables hasta cierto punto y se hospedaban por minutos enteros en la consciencia de Marco, pero no a la final siempre seguían como si nada.
Habían pasado dos semanas, y él todavía seguía pensando en ella.
No tenía explicación a las miles de interrogantes sin sentido que se le cruzaban por la mente.
¡¡¡Pero es que si ni siquiera tenía explicación para su vida!!!
Sólo tranquilizó a sus innumerables taquicardias con el vago recuerdo de aquella noche.
Una masturbación tras otra gemidos mentales tras otro noches en vela, una tras otra.
Y todavía ella no aparecía.
Los días pasaban y el recuerdo seguía tan vivo como la última vez.
El olor de su piel seguía tatuado en los poros. Podía olerse a sí mismo y todavía era capaz de percibir el olor a ella.
Cada día era inagotable. Era una sensación muy extraña, que poco a poco lo carcomía del deseo.
La deseaba, la necesitaba.
Cada instante aclamaban a viva voz, la droga de sus gemidos, a cada segundo en su cerebro se dibujaban la silueta de su cuerpo, a cada minuto su pene despertaba cuando el recuerdo de aquella noche seguía entre sus párpados como una fotografía pegada en el vidrio de sus suspiros.
Y no había nombres no había números no había direcciones no había nada.
Pasaron dos días más, y el poder de la desesperación pudo definitivamente con la poca cordura que le quedaba.
Decidió ir al bar, donde hace casi una semana la había visto.
Llegó a las 4 de la tarde, se fue a las 2 de la madrugada, y ni un simple rastro aparecía en aquel lugar.
Preguntaba al cantinero, Luis, pero éste siempre le decía:
- nunca había visto esa mujer, hasta aquella vez; y nunca la he visto más hasta el sol de hoy.
Los días seguían pasando como una caravana de ferias: pasaban de largo se hacían insoportables hasta cierto punto y se hospedaban por minutos enteros en la consciencia de Marco, pero no a la final siempre seguían como si nada.
Habían pasado dos semanas, y él todavía seguía pensando en ella.
No tenía explicación a las miles de interrogantes sin sentido que se le cruzaban por la mente.
¡¡¡Pero es que si ni siquiera tenía explicación para su vida!!!
Sólo tranquilizó a sus innumerables taquicardias con el vago recuerdo de aquella noche.
Una masturbación tras otra gemidos mentales tras otro noches en vela, una tras otra.
Y todavía ella no aparecía.
6 comentarios
Aroint
15/01/2009 · 18:17
Que bien juegas con la intriga Nigth... despues de abrirnos nuevos caminos en el capitulo de la llamada al alcalde, nos tienes en vilo con unos capitulos que enlazan con una noche de pasi?n con otra historia inconclusa de este collage, denso y tortuoso como el humo de un cigarrillo... la historia hace honor a su titulo.
Te felicito amigo, espero los siguientes cap?tulos con mucho interes.
Saludos y cu?date.
Alexo
17/01/2009 · 04:34
todos tenemos ese deseo, en lo personal...
felicidades mi buen amigo.
Ingresá para dejar un comentario.
El pobre que necesitado estaba.un saludo