Dédalo de la Conciencia.
Níveo dédalo ante sus orbes, no siendo este más que el reflejo de su mente aturdida.
La fuerte sensación anacrónica calaba hasta sus huesos.
Crisálidas desgarradas, viscerales, inertes.
Sonaba una serenata arpada, coronada entre llantos de notas disonantes.
Calmo el agitar de la mecedora sin impulsor ni freno.
Raudales de letras.
Verdades indiscretas, sin disfraces ni caretas.
Cerrando el telón se vislumbra,
A Morfeo apuñalado por la luna.
Pero, tras la suave nana que nos arropaba,
Él vacío de tus ojos aun se ve acogedor.
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7 comentarios
Poesía intensa, rica e intrincada que te hace leerla una y otra vez para ver la arista que te has dejado. Un saludo cordial.
No me arrepiento de seguirte, muy bello.
Saludos.
Me gusta mucho tu poesía, la profundidad de sus elaborados versos, los leo varias veces para captar todo el sentido.
Me maravilla como escribes Reid, un abrazo.
Me encantas como escribes, lo haces sobre realidades que todos podemos entender.
Feli.
A uno le da corte a veces subir un poema cuando lees poemas como este, no puedo ser original y repito lo que otros te han dicho, me alucina como escribes.
Un haz de luz entre la oscuridad, tu poema es de esas que que se releen, y es porqué gustan, gustan tanto que quieres verte inmerso en ellas aunque solo sea por unos segundos.
Gaviota Herida.
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Te felicito, sinceramente.
Saludos