Destino Sin Tregua
Y estaba allÃ, observándome.
Quedé totalmente paralizado, inmóvil. Un sudor frÃo comenzó a recorrerme. La sequedad en mi garganta, la sensación de ahogo, no me permitÃa emitir sonido alguno ni pedir ayuda.
QuerÃa despertar del horrible sueño, pero en realidad no lo era, lo veÃa parado al pie de la cama y tome conciencia de la tangible realidad: estaba nuevamente ante mÃ, expectante.
La habitación se percibÃa helada, tornando mi cuerpo en temblores. SeguÃa mirándome impávido, casi como el reflejo de un espejo, tan real como yo mismo. Cerré los ojos y al abrirlos aún permanecÃa allÃ, incólume, inalterable.
Esta angustia tan real, se repetÃa una y otra vez sin darme tregua. Pero fue la última, la realidad se desdibujo, habÃa pasado a otro plano, al otro lado de donde no volverÃa jamás.
Quedé totalmente paralizado, inmóvil. Un sudor frÃo comenzó a recorrerme. La sequedad en mi garganta, la sensación de ahogo, no me permitÃa emitir sonido alguno ni pedir ayuda.
QuerÃa despertar del horrible sueño, pero en realidad no lo era, lo veÃa parado al pie de la cama y tome conciencia de la tangible realidad: estaba nuevamente ante mÃ, expectante.
La habitación se percibÃa helada, tornando mi cuerpo en temblores. SeguÃa mirándome impávido, casi como el reflejo de un espejo, tan real como yo mismo. Cerré los ojos y al abrirlos aún permanecÃa allÃ, incólume, inalterable.
Esta angustia tan real, se repetÃa una y otra vez sin darme tregua. Pero fue la última, la realidad se desdibujo, habÃa pasado a otro plano, al otro lado de donde no volverÃa jamás.
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