Carta Xii
Había perdido este libro: Cartas de amor de Cyrano de Bergerac. Hoy lo he visto debajo del televisor, en un cajón junto a películas del Oeste. Tiene su sentido, pues el amor y el Oeste tienen cierto parecido. Lo sorprendente es que lo abrí por la página 73 y allí estaba esta carta que comparto con mucho cariño.
¿Debo llorar, debo escribir, debo morir? Vale más que escriba: mi tintero me prestará más tinta que lágrimas mis ojos; y cuando pensase en curarme de la tristeza de vuestra ausencia por mi muerte, no sería por acercarme a vos.
¿Pero qué os escribiría, buenos dioses? Nada, excepto que espero pronto viajar hacia Poitou o hacia el Infierno, que os ruego que consoleis a mis amigos por la pérdida que van a sufrir por vuestra causa y que si deseais mandarme cualquier cosa, me dirijais vuestras cartas al cementerio de Saint-Jacques (mi casa); allí es donde vuestro mnsajerotendrá noticias mías: el sepulturero o mi epitafio le informarán dl lugar donde estoy y leerá que, no sabiendo dónde encontraros en este mundo, he partido hacia el otro bien seguro de que allí también vendríais vos. Que no os resultará de poco consuelo cuando, para protegeros de las insolencias del Diablo, os encontreis a este otro diablo, señora, vuestro servidor, De Bergerac.
¿Debo llorar, debo escribir, debo morir? Vale más que escriba: mi tintero me prestará más tinta que lágrimas mis ojos; y cuando pensase en curarme de la tristeza de vuestra ausencia por mi muerte, no sería por acercarme a vos.
¿Pero qué os escribiría, buenos dioses? Nada, excepto que espero pronto viajar hacia Poitou o hacia el Infierno, que os ruego que consoleis a mis amigos por la pérdida que van a sufrir por vuestra causa y que si deseais mandarme cualquier cosa, me dirijais vuestras cartas al cementerio de Saint-Jacques (mi casa); allí es donde vuestro mnsajerotendrá noticias mías: el sepulturero o mi epitafio le informarán dl lugar donde estoy y leerá que, no sabiendo dónde encontraros en este mundo, he partido hacia el otro bien seguro de que allí también vendríais vos. Que no os resultará de poco consuelo cuando, para protegeros de las insolencias del Diablo, os encontreis a este otro diablo, señora, vuestro servidor, De Bergerac.
8 comentarios
Jmro
05/04/2011 · 21:43
Hermoso texto.
Te mando saludos
Alumine74
06/04/2011 · 02:01
Me conmueve mucho...
Precioso lo que has posteado
Te abrazo mi querido compa!!!!!!
Tanito
06/04/2011 · 03:37
Primo, yo tambien estoy poseido por el caos, y siempre ando loco buscando mis cosas y encontrando justo lo que no busco pero que no encontré cuando lo estuve buscando en otra ocasión.
A veces hasta dudo, y me pienso que lo soñe pero que no lo hice, en fin.....un desastre.
Dicho esto, te juro por mi sangre que, como vuelvas a perder ese libro, me bajo pa tu tierra (permíteme decir nuestra tierra), te corto las pelotas y te tiro al Guadalquivir con un par de zapatos de cemento en los pies.
Creo que con esto queda claro lo que pienso de tu escrito.
¡Un abrazo, tronquito!.
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Qué bueno que publicas sobre Cyrano, hermosa carta, lindo libro. Se siente que al inicio habla precisamente lo que dice tu tag "alejamiento", no por la muerte, sino porque ella lo apartaría de su corazón y luego se derrama en el amor asegurando que se adelantará a un lugar al cual ella también llegará.
Lo mejor de todo, claro para mi que he conocido a Cyrando desde vos, es reconocer que tu sencilla alma tiene muchas partículas de Cyrano.
Abrazos