Tigre Dormido
Tengo un tigre sedado que ronca suavemente,
y cuando huele carne roja relame las paredes.
Comienza a despertarse y camina de lado a lado,
midiendo el muro como intentando saltarlo,
cuando concentra su cola, mirando hacia la cima,
lo espanto de repente, cae, se distrae,
y de mala gana desaparece.
Duerme la fiera y sueña, moviendo sus extremidades,
que el muro que lo contiene, se rasga lentamente,
duerma la fiera y sueña, y yo duermo tranquilo,
que al dormirse el tigre, el hambre duerme conmigo.
y cuando huele carne roja relame las paredes.
Comienza a despertarse y camina de lado a lado,
midiendo el muro como intentando saltarlo,
cuando concentra su cola, mirando hacia la cima,
lo espanto de repente, cae, se distrae,
y de mala gana desaparece.
Duerme la fiera y sueña, moviendo sus extremidades,
que el muro que lo contiene, se rasga lentamente,
duerma la fiera y sueña, y yo duermo tranquilo,
que al dormirse el tigre, el hambre duerme conmigo.
5 comentarios
Orzada
21/05/2014 · 10:08
No quería dejarlo pasar.
Amalaya, que me gustó mucho. Más que mucho.
Un saludo.
Luia
28/05/2014 · 09:03
Estuve leyendo tus poemas, Amalaya. Me han gustado muchísimo. Percibo fuerza interior y actitud resistente. Un placer.
lu
Luia
07/09/2014 · 17:50
Bueno, he vuelto al poema que me mencionaste y que ya había leído, ahora me doy cuenta.
Tiene un trasfondo interesante, bien correspondido por metáforas.
Mi cariño
Lu
Ingresá para dejar un comentario.
Poema lleno de alegorías...es casi una epifanía...Me encanta.
Un abrazo
Carlos