La Lid

Invidente,
la serpiente que se desliza
silente.
Augurio de demonios en el paraíso.
Se perturba el entorno
con susurros inquietos.
Acecha el espanto... .
Quebranto en el edén.
Vigilante,
la paloma que sobrevuela
errante.
Vaticinio de ángeles en el infierno.
Se burla la sangre
condensando el hambre del ser.
Ríe el balcebú punzante.
Luminiscencia en las tinieblas.
Serpiente y paloma
gobiernan el espíritu desorientado.
El pasado embalsamado
cruje desde el interior
inepto a la lucha.
Presente y futuro enlazándose
ante lo incierto.
Atento el cuerpo rojo!
Alerta la legión albina!
Fluorescencia en el encuentro.
Una batalla termina.
Ocultan los cálamos y las plumas
el ropaje desintegrado del reptil.
No celebra el firmamento.
Claro está que solo ha muerto
la ceguera del confuso instante.
Aún vive la descendencia,
y está dispuesta
al ataque... .
12 comentarios
Ay Avelibre. Cuánta profundidad en tus palabras.
No suelta el veneno la serpiente, lo deja pegado a las futuras generaciones. Por eso los conflictos nunca se terminan.
Quién querrá decirle a la serpiente que se vaya.
Que no la quiero oir.
que no la quiero ver.
Ni le quiero cantar.
Bellísimo amiga.
"Claro está que solo ha muerto
la ceguera del confuso instante.
Aún vive la descendencia,
y está dispuesta
al ataque... ."
Admirables versos Caro
Me lo llevo conmigo
Un abrazo
Góticop, Avelibre!..
Muy buenop!..
Sigue asi!..
Un Besop!...=)
Caro realmente quisiera encontrar las palabras y las imágenes que podés dejarnos ver, tenés algo especial, algo que no todos poseémos.
Me encantó, quéincreíble sos.
Besos apalabrados.
Gastón
Serpiente y paloma
gobiernan el espíritu desorientado.
El pasado embalsamado
cruje desde el interior
inepto a la lucha.
Presente y futuro enlazándose
ante lo incierto.
Atento el cuerpo rojo!
Alerta la legión albina ...
Avelibre, quién pudiera dominar la serpiente para no luchar más ...
Que siempre venza la paloma, y que trague los engendros de la serpiente en nuestro corazón, esos que tanto mal nos hacen, aunque a los demás no dañen.
Me ha encantado tu poema, trasciende incluso el intimismo ...
Me lo llevo, Caro, a mi nido.
Un beso de calmo bosque otoñal.
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Sensibilidad...
Es precioso.
Pol.