Perderemos Lo que Tenemos y Después Lo Echaremos de Menos.
Encendió una vela negra con un mechero rojo. Le gustaba el aroma. Cuando era pequeña le encantaba llegar a su casa y sentir un agradable olor. Quizás el buen aroma limpiaría su mente de malos recuerdos. Todavía no lo sabía, pero quería averiguarlo. Le llegó un mensaje, su madre la felicitaba porque aquel día era su cumpleaños. Cerró los ojos y apretó el teléfono contra su pecho, toda una vida a su lado y ella la había despreciado tanto... pero era tarde, tarde para corregir los errores y tarde para sanar las heridas que gracias a ella existían.
- La vela se apagó. De repente hacía frío.
- La vela se apagó. De repente hacía frío.
8 comentarios
Creatividad
27/05/2012 · 04:51
Escribes muy bien..Saludos
Davidlg
27/05/2012 · 06:17
http://www.youtube.com/watch?v=XorxqSWE8is&feature=related
Lumino
27/05/2012 · 10:14
Me ha gustado Bebika y sólo es demasiado tarde si como se podría interpretar en una de las lecturas de tu texto la perdida es irremediable por la muerte, pero como dice David "nunca es tarde" y menos en el caso de que el mensaje lo enviara la madre en vida. Todo es posible, cuando se escribe...Un saludo
Febe
28/05/2012 · 03:08
Bebika , la reflexión me ha gustado. Será porque veo que podemos cometer errores y luego no repetirlos. Y perdonarnos por tanto.
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No amiga, nunca es tarde, ni aún después de muertos es tarde para decir lo siento o perdóname; para decir te quiero y te extraño; todavía se puede decir no te guardo rencor y ven cuando quieras a casa. Jamás es tarde para decir te amo.
Ya sabes lo que le ocurrió a mi padre, pero lo que no te había platicado es que yo termine muy mal con él, los detalles luego te los cuento, pero te digo que el último día que lo vi con vida, le negué un último abrazo y le grité que se fuera durante la noche de mi cumpleaños.
El rencor es un veneno que te mata, y poco a poco lo hacía conmigo; lo pero es que yo así lo deseaba. Por un tiempo no supe si me dolía más el hecho de que lo hubieran matado o que no lo hubiera hecho yo. Me perdí en los más oscuros rincones del infierno que tenía en mi cabeza y cada noche, mientras dormía, le buscaba para salvarlo y volverlo a despreciar. todas las noches, durante más de siete años.
Lo que hice para perdonarme y perdonarle a él, lo tuve que hacer después de muerto, cuando ya no me podía abrazar ni regalar de nuevo su cariño. yo no le dí esa oportunidad y tampoco sé si él la hubiera tomado, porque estaba demasiado ocupado odiandole y odiandome por cosas que ya no se pueden borrar ni cambiar. Y lo peor, es que no tenía a nadie que me pudiera escuchar ni hablar de lo que sentía.
No es tarde pequeña... sólo se necesita voluntad para hacerlo, y aunque la vela se apague, recuerda que el único brillo que necesitas está dentro de tu corazón, y si no calienta, enciendelo con una oportunidad de sentirte mejor. Yo estoy para escucharte, pero sólo tú puedes salvarte.
saludos amiga!