De Plata y Fuego
y la risa hace la maleta,
la tristeza se cuela por la ventana,
intentado que con ella viaje
más allá del Olvido.
Pero yo me niego a que entre,
cierro todas las puertas y
me pongo una coraza tejida
de sueños con puntadas de plata,
para hacerme sorda a sus ruegos,
para no volverme una triste
muñeca de hojalata.
Me quedo abrazada a tu ausencia,
con tus besos abriendo caminos
desconocidos y tu esencia mojando
mi piel y horadando en mis entrañas,
hasta que poco a poco te siento de nuevo,
te haces otra vez presente
y entonces la risa vuelve a
brotar en mi pecho.
Y ya me seco las lágrimas,
me quito el vestido de invierno
y vuelvo a ponerme un traje
hecho de plata y fuego,
cosido con hilos de esperanza
y teñido con brotes de romero.
Y me siento en la ventana
mirando hacia el horizonte,
desgranando entre mis labios
uno a uno tus besos,
emborrachándome de tus ojos,
para que todo sea más liviano
mientras, como siempre, te espero.
10 comentarios
Coincido con Pol en que el poema es una hermosura. Pero creo que en realidad, no son hermosos los poemas sino lo poetas que les dan vida, pues en esos bellos paisajes siempre deambula el alma del poeta.
Digamos pues, que me parece hermosa tu alma.
Un saludo, Beth.
BETH
El horizonte narrativo de este poema, tan existencial, tan vivo, es una delicia, al desplegarlo con tanta belleza. No solo me ha gustado, me ha iluminado un poco el lunes.
Un beso
Carlos
Amita, haces muy bien al cerrarle las puertas a la tristeza. Tienes que mirarla detrás de tu ventana solamente y decirle que puede rondar pero no entrar.
Se te ve hermosa con ese traje de plata y fuego.
Un beso enorme.
Serge.
Bello modo de expresar lo que es una actitud ante la vida.
Besos
lu
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Que cosa más hermosa, que amor, que estado, el bien a triunfado sobre el mal, a veces sucede.
Te quiero.
Pol.