Dulce Recuerdo
Nos montamos en el coche y trató de arrancarlo. Imposible. Abrió el capó. Puso cara de circunstancias.
- Bueno, pues vamos a tener que dejar el coche aquí hasta mañana. Y ya no hay autobuses. ¿Estás muy cansada? Podemos coger un taxi o ir andando, como quieras
- ¡Qué bien, papá, yo nunca me he paseado por aquí de noche!
Me miró dubitativo.
- No estoy cansada, te prometo que no - añadí, abriendo mucho los ojos, intentando adelantarme a una de esas decisiones unilaterales de él, pues en aquella época solía preguntarme de manera puramente retórica.
- Es un buen paseo hasta la casa tendremos que recorrer todo el centro, y nos llevará más de una hora de caminata ...
- Ya, papá, pero tú sabes que me gusta andar . Venga, que no me quejaré, prometido le insistía, mientras que cruzaba mis dedos como señal de esa promesa, en un último esfuerzo por convencerle.
- Bien, pues ala, sal del coche, y no perdamos más tiempo
Su mano grande y fuerte cogió la mía; yo la sentía cálida y protectora, y trataba de acordarme de cuándo fue la última vez que me había tomado de la mano. Y no lo recordaba. Él apenas paraba en casa, salvo los domingos, en que normalmente nos llevaba al parque a mí y a mis dos hermanitos más pequeños, uno de cada mano, y yo siempre a la zaga o agarrada a alguno de ellos. Es verdad que conscientemente nunca lo había echado de menos sin embargo, esa noche, con mi padre todo para mí, lamenté que no lo hiciera más a menudo. Y me sentía pletórica de felicidad. Estuve a punto de decírselo - pero callé. Decidí simplemente disfrutar el momento. ¡Y cómo lo disfruté! Yo, esa personita, toda ufana al lado de un papá alto, fuerte y guapo - que mis amigas lo decían, que no era amor de hija
Mientras caminábamos, mi padre de vez en cuando me miraba, me sonreía, y volvía la vista al frente. Yo le devolvía la sonrisa. Ninguno de los dos hablamos durante un largo trecho. Eso en él era corriente, sus silencios - pero no en mí. Y es que me concentraba en esa sensación tan tierna e inusual de tener mi mano en la suya. Llegamos a una plaza, y fue entonces cuando él rompió el hechizo para hablarme de la historia de un héroe, que ya no recuerdo, inmortalizado allí en estatua de bronce. A mí esa interrupción no me gustó, pero hice como que me interesaba; yo sólo quería sentir la mano de mi padre y compartir con él el silencio de la noche, de la ciudad remansada, empaparme con la sensación de la casi imperceptible llovizna que había comenzado y que lánguidamente nos envolvía, apenas humedeciendo nuestras gabardinas, pero resbalando en minúsculas gotas por nuestras mejillas. Así que agradecí que al cabo de un rato volviéramos a nuestro mutismo. Y seguimos caminando, regalándonos miradas y sonrisas
Cuando al fin llegamos a casa, me soltó la mano para rebuscar en su bolsillo la llave para abrir la puerta. Y desperté de mi ensueño. Sin embargo, esa noche había sido muy especial para mí. Y lo fue aún más con el paso de los años. Sí Algo tan aparentemente irrelevante, tan sencillamente trivial, como pasear con mi padre cogida de la mano, se convirtió en uno de los recuerdos más dulces y entrañables de mi infancia.
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Muchos años más tarde, mi padre agonizaba por una terrible enfermedad en un hospital. Antes de entrar en coma, estando yo a su lado, me cogió repentinamente la mano, y me sonrió. Ese recuerdo de nuestro paseo se me hizo presente, estremeciendo cada fibra de mi ser. La misma mano, la misma sonrisa tierna y cariñosa. Aunque esta vez clavándome una mirada de serena tristeza. Se despedía de mí. En silencio. Yo quise decirle algo a modo de adiós- pero callé, como entonces, como años atrás. Pero le miré a los ojos y le devolví la sonrisa también como entonces, con la ingenuidad y la ternura de la niña que fui. Así era como me sentía. Y creo que él entendió.
Ahora guardo en mi cartera una pequeña foto de él para llevarla siempre conmigo. Una foto de cuando era joven, alto, fuerte y guapo. Como mejor lo recuerdo. Como quiero recordarlo. En aquella noche oscura sin luna, por aquella gran ciudad dormida, un papá y su niña caminando solos y juntos, cogidos de la mano, compartiendo dulces silencios
P.D. A la memoria de mi padre
34 comentarios
Danae como te has vuelto una de mis escritoras mas queridas me puse a leer este relato, me llena de ternura, me emociona.
Que bello que anide en vos tan hermoso recuerdo
Me encanto leerte lo guardo para mi porque tiene esa sensibilidad que me gusta que tengan los textos
Un abrazo Danae
Que dulce recuerdo, Danae, que no se te borre nunca.
Un gran beso, compa?era!
Un precioso recuerdo Danae... narrado a la perfecci?n, contagiandome de un sentimiento desconocido para mi por mis circunstancias personales... y debiso a dichas circunstancias el que me haya llegado a emocionar redobla su valor.
Se siente un final asi amiga.
Besos y cu?date mucho.
Tu espiritu es el ideal dada la situaci?nes de tu vida..admiro tu coraje para vivir en la luz... algunos estamos relegados a la oscuridad.
Mis mejores deseos amiga de bella alma.
Un abrazo y muchos besos para ti, Danae. :)
Bello, sincero y conmovedor.
Un abrazo sincero, Danae
Conmovedor Dane, el vinculo que hay entre padre e hija es ?nico e irrepetible en el mundo entero, es como si ese vinculo fuera algo universal, claro que siempre hay excepciones, pero esta no lo es ese fuerte vinculo que nos retrotrae a nuestra infancia es algo que llevaremos en la retina del recuerdo, en ese cajoncito donde guardamos nuestros silencios y colores. No me alcanzar?a el d?a para decir lo que sent? cuando le? este texto. Te mando un saludo!
Conmovida estoy Danae, estremecida, llorando por mi padre, m?s bien menudo y sensible, risue?o. Oigo su voz como si fuera ahora mismo. Le echo tanto de menos........
Un abrazo por compartir estos momentos de gloria.
Qu? beso tan precioso Danae.
Un escrito lleno de ternura y reverencial orgullo hacia la figura paterna. Un momento aparentemente insignificante que se convierte en un recuerdo impactante con m?s valor que todos los dem?s.
Y un escrito que nos lleva de la mano de tu sentimiento.
S? que tu padre, querida Danae, est? orgulloso de su ni?a.
Siempre me deja perplejo la enorme cantidad de sensibilidad con la que eres capaz de envolver tus textos, he de decirte que este peque?o relato a pesar de su sencillez, rezuma belleza y espiritualidad, seguro que tu padre estaba orgulloso de tener una hija tan asombrosamente humana y sencilla.
Es esa sencillez y esa espiritualidad la que hace que me lo lleve a mis escritos favoritos, porque tiene una bonita esencia en su interior, y un alma de ni?a que se vislumbra grande en la distancia.
Un saludo.
Un momento m?gico!... en verdad lo he sentido y casi al final tuve que releer pues mis ojos se llenaron de recuerdos...
Puedo volar al lado tuyo y ver esa caminata nocturna con tu padre...
Bello Danae!!... me ha emocionado de verdad!
Un abrazo!
Es un recuerdo muy bonito, escrito desde el coraz?n y muy bien expresado. Es curioso las cosas tan sencillas que se pueden recordar, pero siempre que se quiere a una persona se da por sentado que ya lo sabe y no se lo decimos. No fue necesario en vuestro caso, pues con esa mirada os lo dijist?is todo.
Se me han llenado los ojos de l?grimas, gracias por compartir un recuerdo tan bonito. Un beso.
Un texto,cargado de mucho sentimiento,me ha llegado al alma.un saludo
Es un texto que emociona escrito desde el coraz?n que creo remueve en nuestros corazones recuerdos parecidos de nuestra infancia. Es precioso. Te felicito. Saludos.
Como ves, he aceptado tu invitación. Cuando me he puesto a leerlo he recordado que ya lo había leido antes. Yo llevo por aquí solo unos cuantos meses. Cuando llegué tu fuiste una de las primeras personas que conocí, y durante un tiempo practicamente no comentaba, solo publicaba, contestaba a los comentarios que me dejabais y luego me ponía a leer lo que podía de los que de entrada más me habían gustado para ponerme al día y comprobar que realmente me gustaba su forma de escribir y no judgar solo por su última publicación. Leí muchas cosas tuyas y entre ellas esta. Aunque lógicamente no lo recordaba al pie de la letra, nada más empezar a leerlo he notado que me era familiar, y más o menos a la mitad ya he recordado el final, que recuerdo que me impactó bastante, pues cuando mi vieja cuenta la muerte de su padre (ella tenía 6 años) dice algo muy similar. Al parecer pocos minutos antes de palmar todavía tuvo cojones para abrazarla a ella y a mi tía y ponerse a juguetear con ellas riendo y hacíendoles bromas y cosquillas. Lógicamente nunca conocí a aquel hombre, pero siempre he admirado su entereza, pues él sabía que le quedaban pocos instantes y quiso dejar esa hermosa imagen en la mente de sus hijas, y ¡joder si la dejó!.
Por lo que tu cuentas, tu viejo no solo era un tío muy atractivo físicamente, sino que tambien era algo mucho más importante. Era una ENORME persona digna de admiración. La mía la tiene desde ya.
¡Muchos besos, Corazón!.
Como ves, he aceptado tu invitación. Cuando me he puesto a leerlo he recordado que ya lo había leido antes. Yo llevo por aquí solo unos cuantos meses. Cuando llegué tu fuiste una de las primeras personas que conocí, y durante un tiempo practicamente no comentaba, solo publicaba, contestaba a los comentarios que me dejabais y luego me ponía a leer lo que podía de los que de entrada más me habían gustado para ponerme al día y comprobar que realmente me gustaba su forma de escribir y no judgar solo por su última publicación. Leí muchas cosas tuyas y entre ellas esta. Aunque lógicamente no lo recordaba al pie de la letra, nada más empezar a leerlo he notado que me era familiar, y más o menos a la mitad ya he recordado el final, que recuerdo que me impactó bastante, pues cuando mi vieja cuenta la muerte de su padre (ella tenía 6 años) dice algo muy similar. Al parecer pocos minutos antes de palmar todavía tuvo cojones para abrazarla a ella y a mi tía y ponerse a juguetear con ellas riendo y hacíendoles bromas y cosquillas. Lógicamente nunca conocí a aquel hombre, pero siempre he admirado su entereza, pues él sabía que le quedaban pocos instantes y quiso dejar esa hermosa imagen en la mente de sus hijas, y ¡joder si la dejó!.
Por lo que tu cuentas, tu viejo no solo era un tío muy atractivo físicamente, sino que tambien era algo mucho más importante. Era una ENORME persona digna de admiración. La mía la tiene desde ya.
¡Muchos besos, Corazón!.
DANAE,,,,,,HERES LINDA Y ESTREMADAMENTE ESPECIAL PORQUE CUANTO MAS TEXTOS LEO TUYO MAS IMPRESIONADA ESTOY QUISIERA APRENDER ALGO TULLO SOLO ME CONFORMARIA CON NO TENER FALTA DE OCTGRAFIA PERO PONGO TODO MI EMPEÑO Y NO SE DESDE LUEGO QUE PUEDO PEDIR CON ,,,82,,, AÑO QUE E CUMPLIDO SOLO TENGO MUCHO AMOR Y VOLUNTAD PERO SOLO CON BER VUESTROS TEXTOS DE TODOS DIFRUTO TE FELISITO Y TE MANDO UN SALUDO Y TE DESEO QUE TRIUNFES PORQUE TE LO MERESES
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PLeno D?nnae. Sentimiento puro. Una escena del pasado que se hace irrepetible y extraordinariamente importante en la mente de una persona. La sensaci?n la transmites con gran acierto literario. Y transportas una energ?a positiva llena de vida. !Muy bien!. Un besote.