El Ganador
Así, Juancho consumía sus días echado en su doble camastro ( que él mismo había ensamblado de manera convenientemente chapucera) sobre migas de galletas, base de su pobre pero abundante alimentación, y que se acumulaban bajo su gran mole hasta hacerse fina harina que le emborrizaba como calamar gigante presto para ser cocinado y consumido. Llevado por el complejo y el horror de su propio cuerpo, había rogado a su mujer que retirara de la habitación el espejo que había heredado de su madre como único bien que, a su muerte, no se había visto arrebatado por los acreedores. En suma, sus días se deshojaban mirando al techo, entre bocado y bocado, ensoñando realidades paralelas a su desgraciada existencia.
El único entretenimiento era la radio, que él escuchaba a ratos perdidos, pues casi siempre andaba desconectado de todo salvo de sus propios pensamientos. Una mañana, escuchó algo que le hizo prestar toda su atención: "Apúntense a nuestro fabuloso concurso, donde podrá ganar tanto dinero como kilos pese. ¡El que coma más frijoles será el ganador! ¡Y se llevará además un trofeo con una joya tallada en forma de frijol sobre copa de plata!..."
Juancho, a pesar de sus kilos, casi cayó del camastro por el respingo que dio al oírlo. ¡Por fin tenía la ocasión de que su enfermedad le sirviera para algo! ¡Por fin tendría al menos una oportunidad de compensar a su pobre mujercita y a sus hijitos por sobrellevar con él su pesada carga!
Cuando llegó Pablita, su mujer, le encontró anegado en llanto emocionado. Se apresuró a darle las nuevas; cuando hubo terminado, entre sollozo y sollozo, Pablita le recriminó por lo que ella consideraba algo impracticable, un atentado contra su ya maltrecha salud, pues su obesidad le había dañado el corazón, y una comilona como aquella podía serle fatal. Pero Juancho estaba decidido: no le importaba morir en el intento, y amenazó con el suicidio si no se le permitía enrolarse en tan particular concurso. Además, él ya había llamado para apuntarse, y no pensaba dar marcha atrás.
Y llegó la fecha y la hora fijada para dar comienzo al bacanal de frijoles. Allí estaba Juancho, recostado entre cojines, rodeado de concursantes que también participaban, todos de vientre monstruoso y de rostro demudado por los nervios. Pero Juancho tenía además su corazón lleno de ilusión por el deseo de ser al fin útil para los suyos. Y se repetía una y otra vez que debía ganarlo, que debía ganarlo
Trajeron a cada concursante los frijoles guisados a la manera local, en pucheros, todos iguales, con un cucharón largo, y sonó el gong del comienzo. Conforme avanzaba el tiempo, iba menguando el número de participantes, retirados por grandes vomiteras que les descalificaban. Pero Juancho resistía, y comía, y comía Al cabo, empezó a notar un lleno que le asfixiaba, y arcadas que pugnaban por manifestarse. Miró a su alrededor, y sólo quedaba un concursante con él. Hizo acopio de todo su poder mental, de toda su anhelo por ganar, para seguir aguantando cuando le trajeron otro puchero; él sabía que era el último que podría comerse, si es que lo lograba El público enardecido animaba a uno u otro, según se le antojaba, salpicando sus vítores con humillantes comentarios sobre el lamentable espectáculo de esos dos gigantes orondos que a punto estaban ya de explotar como globos henchidos de gas, pero Juancho no les escuchaba Su compañero de pronto desplomó su cara en el puchero, perdiendo el conocimiento mientras le salía de la boca entreabierta un flujo maloliente que empapaba los frijoles medio masticados, como río de lava que arrastrara rocas a su paso; y Juancho sintió como si todo le diera vueltas, pero reunió suficientes fuerzas para meterse un cucharón más mientras el público le aclamaba con el mérito del ganador. Una oleada de calor pegajoso precedió a un frío que sintió letal antes de que todo se le volviera negra noche de escarcha
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El entierro fue sonado, y proclamaron a Juancho hijo adoptivo de la villa porque había establecido un nuevo récord mundial de comedor de frijoles, el cultivo principal del lugar. Antes de encerrar su cuerpo en el ataúd para dormir su eternidad, lo pesaron y entregaron a su viuda su peso en dinero contante y sonante, junto con el trofeo, la copa prometida con una esmeralda tallada en forma de frijol. Todo el pueblo en comitiva acompañó al féretro al cementerio; un féretro barato, pues Pablita quiso que se le enterrara como vivió, pobre de solemnidad. Decía que así lo hubiera querido él En la caja, colocó la viuda el trofeo, sin la esmeralda, sin que nadie se enterara . Ahora, Pablita y sus hijos viven en mansión de ricos en un barrio de postín, con el amante de ella de toda la vida y los niños que le llaman papá y no quieren ni oir hablar de quien realmente lo fue Sólo una lápida regalada por el ayuntamiento del pueblo recordará por siempre su gesta, y dice así:
Aquí yace Juancho Méndes, el comedor de frijoles más famoso del mundo. Descansa en paz, ganador.
27 comentarios
Genial final Danae.
Marchando un voto
Con la prisa me he dejado de comentar el texto.
Entra?able Danae.
Para que luego despreciemos a los obesos.
Menudo final. Todos sus descendientes en una mansi?n, pero sin Juancho.
Un abrazo de los grandes.
Un gran texto, en el que muestras las im?genes de una vida que plasmas tal cual, sin adornos, es la realidad pura y dura,nos has metido en el interior del personaje haciendonos ver todos los entresijos que quedaban ocultos a nuestros ojos, en realidad me ha hecho recordar una pelicula, Seven, en la cual uno de los pecados capitales era la gula.
No es todo tan tierno como parece ser en apariencia, esa es la ense?anza final, y el texto una maravilla.
Tienes un voto de mi parte, por tan gran derroche de imaginaci?n, y tan buen manejo de las letras.
Un saludo Danae.
Voto por este relato , muy en mi linea , casi gemelo , lo que me hubiera gustado escribir a mi . Descriptivo y barroco , me encant? .
Felicidades!
Una ingeniosa manera de entrar al concurso, se nota a lo lejos que tu pluma lleva magia y sentimientos tan grandes y sensibles que hasta el m?s necio bebe de su pico. Que mas decirte Dane que me encanto la forma que aqu? con ingenio tratas los temas, y que va mi voto claro esta
Saludos de frijoles!
Me gust? el planteamiento, el nudo y el desenlace. Tienes un voto de mi parte. Besos.
OYE TU TAMBIEN?,QUE MANIA CON LOS FRIJOLES,JAJAJA.ERES UN GENIO.UN ABRAZO
Danae excelente
Creo que podemos votar a todos a quienes querramos verdad?
Si es as? cuenten con mi voto para este relato desbordado de ingenio!!!
besos Danae
Que gran relato Danae!! me he tardado pero aqui ando!!... La escena final entre Juancho y el otro concursante me la has descrito tambien que casi les hago competencia!! jajjaa.
Muy bien escrito, adem?s!!
Voto anotado, amiga!!
Me dejas perplejo Danae, desde el principio mis ojos luchaban por no parpadear, te felicito, adem?s de escribir excelente poes?a, tienes gran talento para el relato corto. Saludosss
Eres grande Danae. Muy grande. Eres la reina.
Un abrazo de fuego y esperanza mi querida amiga.
Danae, hay que ver, el pobre Juancho sacrificandose por su familia, y luego ellos pasan de ?l, c?mo si no hubiera existido nunca...
Que crueles...xD
Un beso, preciosa!
?Qu? decir que no se haya dicho ya?
Me encanta tu incursi?n en la prosa. Querido amigo, espero ver m?s relatos por aqu?.
Me suscribo a todos los comentarios y para subrayar alguno; me gusta mucho c?mo dominas las palabras para hacernos llegar las im?genes. Eso es prec?samente ser un escritor, no s?lo escribir sin faltas ortogr?ficas o con una impecable est?tica.
Escribir, siempre lo he dicho y siempre lo dir?; es mecer, cuidar, mimar el escrito para que llegue inc?lume al lector. El escritor es aqu?l que tiene la capacidad de transmitir al lector todo un c?mulo de sensaciones. T? lo consigues con creces, por eso eres un buen escritor.
Recibe un cordial saludo.
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Un relato sumamente interesante...
Las im?genes que manejas son ricas en contenido y la forma de establecerlas, con comparaciones muy ingeniosas, hacen que uno se quede en el texto.
Una historia distinta, aunque no tan poco com?n por el hecho de que acostumbramos olvidar a los VERDADEROS h?roes... ganadores, m?s bien.
Muy atrayente tu texto.
Saludos