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Estas Manos Se Quedan AquÍ

Ahí estaba, justo donde mi mente la hubo colocado, llegué a aquella estación para hacer un trasbordo nada más, pero sabía que ella estaría ahí, porque así lo soñé, porque así lo imaginé. Porque así fue que lo creé. Ella aun no sabía que vería a su alma gemela bajar de este bus por segunda vez, aunque su alma gemela ya la observaba desde su asiento a través del el cristal.
Bajé, cogí mi equipaje, y con paso decidido, me acerque a ella, ella me miró, enarcó las cejas y antes de darle tiempo a hablar la agarré de la mano y empecé a caminar rápidamente, ella me miraba sorprendida, esperando quizás cientos de reproches, yo miraba hacia delante sin nada que me distrajera, llegué al servicio de caballeros, abrí una de las puertas y lancé mi equipaje hacia el interior, acto seguido la empujé a ella y cerré con un portazo.
La agarré firmemente del cuello como si mi intención fuera ahogarla, y solo entonces la besé. No la dejé contarme que actualmente salía con un chico, mi lengua escapó por su boca y sus palabras se hicieron trizas al estrellarse contra su paladar. Ella cerró los ojos, y olvidando todas las razones que tenía para no ser mía, se aferró a mi cabello para entrar con más rabia en mi boca, que siempre fue la suya.
Con la mano que aun tenía libre empecé a desabrochar sus vaqueros, en cuanto me dispuse a meter la mano por debajo de sus braguitas, su reacción fue detener mi mano. Vida mía, ya conoces a esta mano, ¿En serio crees que podrás detenerla?, solté un instante su cuello, y con todo el coraje del que fui capaz la cogí por las muñecas y puse sus manos sobre su cabeza para sujetarla luego con tan solo una de las mías. Estas manos se quedan aquí, ¿está claro?, ahora voy a follarte y tu solo vas a dejarte llevar. Estas fueron las únicas palabras que pronuncié, ella asintió con la cabeza y se dejó dominar, luego siguió besándome.
Con sus pantalones y braguitas a mitad del muslo, empecé acariciarla, ella ya conocía aquellas caricias, y la voz que salía de entre sus piernas me pedía a gritos que le diera mucho más. Me agaché y empecé a besar sus labios, aquella fragancia no hacía más que liberar a la bestia que en realidad jamás creí que fuera, solo lo soy porque es ella quien la pide a gritos, mi lengua comenzó a recorrer lugares que no visitaba desde hacía años, y le gustó estar de nuevo en aquel cálido lugar. Ella aprovechó mi descenso para agarrarme con fuerza de los hombros y estrellarme en la pared, se puso de rodillas, y con rabia se fue abriendo paso por mis pantalones, dejándome con unos boxer negro abultado hacia la izquierda, empezó a tirar lentamente de los caloncillos hacia abajo hasta dejar libre a su vieja amiga, que con la inercia elástica de la prenda quedó suspendida en el aire, moviéndose lentamente de izquierda a derecha y de derecha a izquierda durante un segundo, ella apretó con ganas la base de mi polla, y se acercó con extrema sensualidad para besar dulcemente la punta, y al separarse sonreía al ver el brillante hilo que la había seguido hasta sus labios. Yo inicié mi descenso a los abismos y mi mirada se agarraba a las quemaduras de mecheros que dejaban escritos algunos nombres en el techo, oyendo tan solo su saliva envolviendo el tronco, y a su garganta tragar a cada ida y venida unos centímetros más.
La levanté le dí la vuelta y la puse con el pecho pegado a la puerta y las piernas abriéndose todo lo que sus prendas en las rodillas le permitían. Inclinó la cadera hacia atrás y lo consideré una de las más grandes invitaciones que me han hecho, con mis pulgares en su nuca acariciando su espalda y cuello, mi polla iba paseándose por el umbral de su guarida sin aun adentrarse en ella, dejando que aquellas sustancias se fueran mezclando y cogiendo de nuevo la confianza que en la distancia habían perdido, y cuando menos lo esperaba la penetré hasta el fondo en una fuerte sacudida, ella abrió los ojos hasta casi salírseles, y a cada embestida abría más la boca, como llevado por un acto reflejo introduje dos dedos en su boca, pellizcando su lengua, no sé si aquello era divertido, pero ofrecí a mis manos el libre albedrío que tanto merecían y ella empezó a morderlos y a chuparlos, mientras que con la otra mano, de nuevo la asfixiaba, apretando fuertemente su cuello.
Algunas frases como “Zapatero cabrón”, “xupo pollas por veinte euros” o “moro joven la come, llámame…” se entrecruzaban frente a mi aturdida mi mirada.
Su coño lloraba al sentirme y derramaba ardientes lágrimas por el interior de mis muslos. Dios, cuanto la amaba, sé que en aquel baño de aquella estación era yo el único que hacía el amor, quizás fue ese el motivo por el que cuando se fue a girar para que la follara de frente, volví a alzar sus manos sobre su cabeza dando un fuerte golpe en la puerta, “estas manos se quedan aquí” debió recordar.
No pude dejar que se girara, no podía mirarla a los ojos mientras la hacía mía, jamás tuve el coraje de Perseo en medio de la batalla.
Al oírla jadear cada vez más fuerte, llegó un momento en que ya no pude resistirlo, y mientras emulaba al más viejo de los vampiros aferrado a su cuello, estallé dentro de ella.
Sin limpiarme siquiera, subí mis calzoncillos, y mis pantalones, ella me miraba sonriente y con parpados pesados dijo: “Que bien me follas, tío”, yo aun permanecí en silencio unos segundos más. En cuanto salió fue hacia el espejo a retocarse, yo simplemente desaparecí, ella no estaba en aquella estación por mí, y yo no había visitado aquella tierra para acudir a su encuentro. Tan solo estuvimos ahí, porque así debía ser. Era ella, mi alma gemela, la sentía acercarse, sabía que hoy habría una pequeña interrupción en nuestro solitario caminar por la vida. De ser definitivamente mía alguna vez, no sería este el lugar ni el momento. Nuestras almas ya se conocían, pero los cuerpos necesitan de vez en cuando recordarse, y aunque a veces no seamos conscientes de ello, ellos siempre andan buscándose.

A mi me pasó. En los sucios baños de una vieja estación amé a mi alma gemela por una eternidad, y me la follé por unos instantes.
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Debenetash
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alma gemela amor sexo

3 comentarios

Nigth14 14/09/2010 · 05:09

un excelente relato!!!

se parece mucho a uno que publiqué hace un rato. Obvio el tuyo está lleno de romance y afecto; y eso no lo logra todo el mundo.

saludos!!

Mary 15/09/2010 · 22:47

Romantico impulso sexual... Buen relato amigo.
Las frases estan graciosas jaja. Y el final, no podria ser mejor, esta
de p.m.

Besoss.

Debenetash autor 17/09/2010 · 16:39

mary: este relato no se llego a cumplir, pero cuando lo escribi, sentia q lo estaba viviendo, el final tb me gusta, es tal y como lo sentia