Eso que No Supimos Nombrar
Echo de menos hablar,
estar,
que quieras venir.
Echo de menos ser eso que fuimos,
eso que nunca supimos nombrar,
pero que los dos entendíamos sin decirlo.
Echo de menos ponerme cómoda un domingo,
o cualquier día,
y salir a pasear contigo, sin rumbo.
Echo de menos cuando cocinas,
y esas cenas improvisadas
mientras vemos lo que sea
en tu televisor.
Echo de menos pedir pizza los martes
y las sesiones de cine de los miércoles.
Echo de menos los Campo Viejo de los jueves,
y también los de los viernes,
y —siendo sincera—
a veces los de los lunes, martes y miércoles.
Echo de menos nuestras charlas sin reloj,
esas que duraban hasta que amanecía.
Y aunque podría decirte que estoy bien,
la verdad es que contigo
siempre estoy mejor.
estar,
que quieras venir.
Echo de menos ser eso que fuimos,
eso que nunca supimos nombrar,
pero que los dos entendíamos sin decirlo.
Echo de menos ponerme cómoda un domingo,
o cualquier día,
y salir a pasear contigo, sin rumbo.
Echo de menos cuando cocinas,
y esas cenas improvisadas
mientras vemos lo que sea
en tu televisor.
Echo de menos pedir pizza los martes
y las sesiones de cine de los miércoles.
Echo de menos los Campo Viejo de los jueves,
y también los de los viernes,
y —siendo sincera—
a veces los de los lunes, martes y miércoles.
Echo de menos nuestras charlas sin reloj,
esas que duraban hasta que amanecía.
Y aunque podría decirte que estoy bien,
la verdad es que contigo
siempre estoy mejor.
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