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11 Historias Capitulo 06: Regresiones (parte 2)


Esa noche cuando Cecilia llega de trabajar Grecia la esperaba en la sala.

— Hola, hija… ¿Qué hiciste hoy? — pregunta dejando su bolso en el perchero cerca a la vitrina.

— Pues no mucho, mamá… — responde con seriedad.

— ¿te pasa algo? Te veo… seria, Grecia.

—quiero que me hables acerca de mi papá. — le dice levantándose del mueble.

— ¿Cómo…?

— Háblame acerca de papá… quiero que me digas más acerca de el… ¿podrías?

— ¿y… a que viene eso ahora? — pregunta.

— Pues… no se nada de el, solo que… que se fue… pero… quiero saber más… ¿Cómo era conmigo?

— Pues… no se… el era… bueno… ¿Qué mas te puedo decir?

— estuve hablando hoy con esteban…

— ¿fuiste nuevamente? Debes avisarme, hija. — le dice.

— Igual ya no pienso regresar nunca más… pero… me dio a entender que… quizás… el hecho de no recordar mi infancia se deba a algo que me pasó… quizás con papá…

— Pues…despreocúpate el jamás te lastimó… el era distante con nosotras, solo eso… nunca te hizo daño, ni a mi… ¿era eso lo que querías escuchar? — le dice.

— no es lo que quiero escuchar… es la verdad lo que quiero. Hasta ahora no me había preocupado, pero… ¿y si pasó algo?

— ¿algo como que, hija?

— No lo se, no recuerdo… pero tu debes saber… ¿Por qué te separaste de el y por que nos mudamos? — pregunta insistente.

— Pues ya te lo dije, al irse tu padre no pude seguir pagando el alquiler en la vieja casa… y pues nos vinimos a la ciudad… aquí comencé a trabajar… y compre esta con mucho esfuerzo. — se acerca a ella y se sientan en el mueble — tu padre jamás te hizo nada, créeme, el… solo se fue.

— yo… yo quiero contactarlo, mamá, no estaré tranquila hasta… ya sabes… hablar con el en persona, quiero que el me diga… quizás eso me ayude a recordar…

—yo no se donde esta el, solo se que viajó al extranjero y no ha regresado…

— ¿Cómo sabes que no ha regresado? — pregunta

— Pues… de regresar el hubiera venido a verte. — Contesta.

— Esto... Esto es extraño mamá… pero creo que quizás esteban tenga razón… y… si me pasó algo traumante en el pasado… y simplemente lo borre de mi mente.

— Hija… nada pasó, ¿si? Nada. Tuviste una buena infancia…

— pues la que recuerdo no es para nada buena… para nada buena, mamá… solo recuerdo miedo, soledad… angustia… y a ti.

— Hija… creo que no fue una buena idea que vayas donde ese Doctor… ahora estas muy alterada. — Se levanta — no quiero verte así, prométeme que no regresaras con el…

— No lo haré… yo… tu… creo que tienes razón. Iré a… iré a ducharme y me iré a dormir… — le dice caminando a la escalera del segundo piso.

— ¿no vas a cenar? — pregunta Cecilia.

— No… no tengo apetito…— se detiene y gira a ver a su madre — solo una cosa más, mamá… ¿recuerdas a alguien llamado franco? — pregunta.

— yo…— Cecilia le sostiene la mirada algo nerviosa—… no, no recuerdo a ningún franco… ¿Por qué, hija? — pregunta.

— Pues… de algún modo recuerdo a un Franco, pero no se de donde… mejor dejo de pensar…— se dirige a las escaleras.

Cecilia se queda parada mirándola subir a su habitación.

2 semanas más tarde.

Esteban se encontraba en su consultorio terminando con un paciente.

— Entonces creo que ese el origen de su miedo a las alturas… solo debe ser fuerte y pensar que… lo que ocurrió solo fue un accidente desafortunado y gracias a dios usted esta vivo…

— lo se doctor — se levanta del diván — creo que… estoy listo… me subiré a ese avión e iré a la boda de mi hija — abraza al doctor en agradecimiento. —gracias Doctor.

— de nada, Gustavo, ahora… se fuerte, ve y dale mis felicitaciones a tu hija.

Se dirigen a la puerta, al salir ahí fuera en la recepción estaba sentada Grecia lo que sorprende a Esteban.

— Nos vemos, Doctor — se despide Gustavo. — le aviare una postal.

— Mejor un correo electrónico, es mas barato y llega mas rápido. — dice sonriendo.

Grecia se acerca a el.

— Siempre me agarras de sorpresa, Grecia. Hola. — la saluda.

— Hola, Esteban. — le dice con una mirada extraña, como afligida por alguna razón.

— ¿estas bien? — le pregunta.

— ¿puedo pasar? — pregunta.

— Si, claro, vamos…

Ambos ingresan, al entrar Grecia como siempre se sienta en el Diván.

— ¿te sorprende que regresara? — pregunta Grecia.

— A decir verdad pues si… pensé que,…— se sienta en una esquina de su escritorio—… pensé que ya no te vería más por aquí.

— estuve pensando Esteban… pensando mucho…

— ¿en que? — pregunta.

— Pues… en ese sueño… en lo que me dijiste acerca de mi padre… de mi problema. Creo que… no estaré realmente tranquila hasta… averiguar que me pasó… — lo mira a los ojos — quiero recordarlo, Esteban. ¿Puedes ayudarme? — pregunta con una expresión de necesidad.

— Claro… yo… quería hacerlo desde un principio…, nada me haría más feliz que…. lograr tu tranquilidad. — se acerca a ella y se sienta a su lado en el diván.

— Yo… soñé con papá…

— ¿Qué soñaste?

— Pues… no es muy clao, pero… el estaba en mi habitación, eso parecía… y el se acerca, no entiendo que dice, pero parece serio, luego… me da un regalo, una caja… no llego a abrirlo, luego se desvanece y entonces comienzo a sentir miedo, entonces lo busco… y cuando lo vuelvo a ver esta acostado… acostado en el suelo… creo que estaba ebrio… o algo así… yo me acerco lentamente…papá… papá, repetía, cuando estoy cerca lo veo… y no me contesta, solo hay unas botellas a su lado… y vino derramado en el piso…

— ¿Qué mas?

— Pues por alguna razón siento miedo y retrocedo me voy, cuando me doy vuelta para salir de la habitación ciento que me agarran por la espalda y me tapan los ojos… luego… comienzo a sentir que me ahogo… es horrible… ahí despierto.

— ¿nadie te ayudo esta ves? — pregunta Esteban.

— No, esta ves nadie me ayuda… es extraño… me desperté muy asustada…

— Ya veo… raro… el patrón del ahogo en tu pesadilla, pero… descuida llegaremos al fondo. — le dice.

— Yo… no quiero que mamá se entere, quiero… que sea un secreto, yo conseguiré un empleo y te pagare el tratamiento…— le dice a esteban quien se acerca a ella y se sienta a su lado.

Esteban coloca su mano en el hombro de Grecia.

— No te preocupes por eso, lo importante es tratar de que recuerdes esa parte de tu infancia que a lo mejor es clave.

— De acuerdo, pero te lo pagare de alguna manera.

— Me lo pagaras algún día, eso no me interesa ahora, Grecia.

— Ok, te lo agradezco. — Le dice—… ¿comenzaremos hoy? — pregunta.

— Pues…— Esteban ve su reloj —… tengo un paciente en 15 minutos, no seria buena idea, pero mañana es jueves… tengo la tarde libre, ¿te parece si comenzamos entonces? — sugiere.

— Si, me parece muy bien.

Al día siguiente sin falta y tal como prometió, Gracia estaba en el consultorio a la hora acordada, lista para comenzar a trabajar.

— En una entrevista que le hizo la doctora De La Cruz a tu madre… ella menciona que se dio cuenta de que tú habías olvidado parte de tu infancia cuando cumpliste 7 años… cuando tu actitud había cambiado notoriamente y comenzaste a preguntar algunas cosas que deberías saber… ¿recuerdas el momento en que te das cuenta que habías olvidado esas cosas; como tu edad, el nombre de algunas cosas, incluso y tuyo y…el de tu padre?— pregunta.

— Recuerdo la confusión el miedo… recuerdo que… me esforzaba por recordar esas cosas, pero… no lo lograba, era confuso, como estar en blanco por un instante… era eso lo que sentía…—Responde Grecia sentada en el diván.

— En los expedientes que me dio la doctora menciona que veías sombras… sombras borrosas en tu cabeza…

— si, lo había olvidado ya… veía sombras como… recuerdos de algo… pero nada más… nada claro, por mas que me esforzaba en saber que era… mas se desvanecían esos recuerdos.

— ok, en esa misma entrevista que tubo tu madre con la doctora ella insistía en que no era violenta contigo…

— Nunca lo era. — contesta Grecia.

— De acuerdo… quizás no recuerdes tampoco esto. Pero mencionas en unas grabaciones que tiene la doctora que… le temías a tu madre, que te escondías de ella en algunas ocasiones. ¿Qué me dices de eso?

— No recuerdo bien haber dicho eso… no lo recuerdo… fue hace mucho…

— Intenta… intenta recordar… ¿Por qué le temías? — pregunta nuevamente.

— Yo… no se… jamás la recuerdo violenta… pero… yo…

— Dice en el expediente que algunas veces de solo oírla o de verle la cara… corrías a esconderte de ella, te asustaba muchísimo…— se levanta y va a su escritorio, abre un cajón y busca entre los expedientes de Grecia. — Aquí está — dice sacando uno de los dibujos que había hecho Grecia en una de las sesiones con la Doctora De La Cruz. — Regresa al mueble frente a Grecia y le da el dibujo — ¿recuerdas esto? — pregunta. — la doctora te pidió que dibujaras a tu mamá cuando te daba más miedo.

Grecia toma el dibujo y lo mira fijamente.

— Creo… creo recordar algo… si, algunas veces… veía así a mamá… pero… ella no me dio motivos…jamás, — mira a Esteban — ¿cree que quizás en el pasado ella…fue así conmigo? — pregunta.

En el dibujo se podía ver a una mujer, la madre de Grecia con los pelos parados, como los de una bruja, con una expresión de rabia, los ojos rojos y colmillos en la boca, tenía los brazos alzados como listos para atrapar algo, uñas largas como de una bestia.

— Pues… quizás tu mamá no haya sido muy sincera con la Psicóloga o contigo. Ella menciona siempre que… tuviste una buena infancia, que ignoraba totalmente la razón de tu repentina amnesia, aunque no es amnesia como tal, Grecia…vaya eso como que rimó…— Sonríe.

— Como dices…pudo haberme dicho cualquier cosa, no recuerdo lo mas mínimo antes de los 6 años… a excepción de esos raros sueños que dices pueden ser recuerdos…

— Así es… per hablaremos de eso después, ahora es importante que hablemos de tu madre…

— de acuerdo. — contesta.

— El hecho de que un niño represente a uno de sus padres como… monstruos carnívoros, pues indica que esa es la imagen que tienen de ellos, señala un temor muy grande… y siempre es por que los padres se han creado esa imagen… así que… el hecho de que esa — señala el dibujo — sea la imagen que tenias, aunque sea ocasionalmente de tu madre indica que ella en algún momento ha sido ese monstruo, eso queda claro. Así que… tu madre puede que haya mentido…

— Entonces… ella ha sido en algún momento… —levanta el papel — ¿así conmigo? — pregunta.

— Pues si, aunque hay la probabilidad de que… tu mente le haya otorgado esa imagen… aunque no sea específicamente ella.

– ¿entonces quien? Yo no recuerdo absolutamente a nadie.

— ese es el problema, además en la mayoría de los dibujos que hacías de tu familia tu madre es representada por un ser monstruoso… por cierto he encontrado algo interesante. Te lo quiero mostrar. — Saca entonces de los archivos —cuando vi esto me sorprendí, y me confirmo que… tus sueños no son más que fragmentos de recuerdo.

— ¿Qué encontraste? — pregunta Grecia acercándose.

— Pues… ¿recuerdas que mencionaste a… un niño que viste en tus sueños…? — pregunta mientras busca entre los archivos.

— Si, no me digas que… hablo sobre en el algún momento. — dice revisando los dibujos entre los archivos, veía los dibujos que había hecho cuando niña y en los que estaba su madre siempre aparecía enfadada y ella muy solitaria.

— No, — la mira — lo dibujaste, Grecia.

— ¿lo dibuje? — pregunta extrañada. — no lo recuerdo.

— Lo se, es normal… al parecer… era una especie de… amigo imaginario tuyo. — sigue buscando.

— ¿amigo imaginario? — pregunta mas confundida aún.

— Si… ¡aja! Lo encontré… dios, debo ser mas ordenado… — dice dándole el dibujo a Grecia.

— ¿yo dibuje esto? — pregunta.

— Si… dime si no es igual a tu sueño…

En el dibujo se veía a Grecia de 6 años en un parque jugando con un niño, cerca a ellos una mujer sentada observándolos, las características indicaban que esa mujer seria su madre.

— No recuerdas haber dibujando esto… pero… si, es como lo que veo en mi sueño… ¿no es raro? — dice ella.

— No, no lo es…es decir… tienes una perdida de memoria, es normal que… tu mente a veces te traiga imágenes que te pueden ser extrañas, a veces por periodos de tiempo muy cortos, vienen y luego desaparecen.

— ¿Cómo sabes que este niño… era mi amigo imaginario? — pregunta.

— Pues en una de las grabaciones… le contaste a la Psicóloga que jugabas con un amiguito, un niño que aparecía de ves en cuando y jugaba contigo cuando te sentías sola. Simplemente después ese niño desapareció… ¿no recuerdas eso?

— No… no lo recuerdo… no recuerdo amigos imaginarios…pero… si recuerdo al niño… y creo que no era imaginario…

— ¿Por qué lo dices? No puedes asegurar nada.

— es que lo siento… siento que… ese niño si lo conocí… ¿y por que mamá si esta sonriendo aquí? En los otros dibujos… siempre esta seria o enfadada…

— No lo se… de todas formas es el único así, quizás en ese momento fueron felices…

— ¿puedo ver estos dibujos quizás…? — toma los dibujos, pero Esteban se los quita.

— espera… iremos lentamente… no puedo dejar que veas estos dibujos… hay cosas que… no conviene que veas aun… podría arruinar o confundirte más…

— de acuerdo… — contesta y se sienta en el diván mirando el dibujo.

— Esteban regresa a su asiento cerca a ella.

— Los recuerdos son… en una persona con amnesia o que ha suprimido una etapa… confusos, a veces sonidos, olores, imágenes pueden alterar la parte de la memoria y… hacerlos recordar… ese niño aparentemente es parte de tus recuerdos olvidados, quiero que te lleves ese dibujo, míralo de ves en cuando… intenta recordar a ese amigo tuyo… si no puedes no importa… solo… relájate.

— De acuerdo…— contesta.

— Creo que…— mira su reloj. — continuaremos el martes… ¿de acuerdo? — se pone de pie.

— Si, esteban… nos vemos el martes. — contesta poniéndose de pie.

Esa noche Grecia se queda dormida tratando de recordar algo más, pero era inútil todos sus recuerdos eran borrosos, nulos, simplemente no podía retroceder más haya de su mamá dándole la muñeca.

Entonces le tocan a la puerta, rea su madre.

— ¿puedo pasar, hija? — pregunta.

— Si…—Grecia esconde rápidamente el dibujo bajo su almohada. —…pasa, mamá.

— Hola, hija… ¿cenaste? — pregunta.

— Si, me preparé algo… — contesta.

Cecilia se sienta a los pies de la cama.

— Hija… te he notado extraña estos días…— le dice jugando con los dedos de los pies de Grecia — ¿te ocurre algo? Si es así cuéntamelo…

— Estoy bien, mamá… no me pasa nada, no se por que lo dices. — contesta.

— Pues… te he notado distante, mas de lo común… triste… algo te esta pasando…

— Ya te dije que no, mamá… es solo que… creo que me va a dar la gripe es todo… pero ya me tome unas pastillas…

— De acuerdo — se levanta — te voy a dejar descansar, pero… aun creo que algo te pasa… — sale de la habitación.

A la semana siguiente en el consultorio.

— mamá me estuvo preguntando…

— ¿preguntando que?

— Pues que pasa conmigo… me ve extraña… le dije que estaba a gripada. ¿Hice mal en mentir? — pregunta.

— Pues… depende — dice Esteban acercándose y dándole una taza de café a Grecia — Creo que hay cosas que es mejor mantener en secreto algunas veces… pero en este caso — se sienta frente a ella — pues si deseas decirle lo que te sucede… puedes decírselo.

— es que no quiero… no quiere que sepa que estoy en tratamiento.

— ¿Por qué? — pregunta.

— Pues… me parece mejor así… además la última vez me dijo que no regresara… que me alterabas.

— ¿Por qué dijo eso?

— Pues… le pregunte sobre Papá hace unas semanas.

— ¿fue clara en sus respuestas? — pregunta mirándola y escuchando atentamente.

— No, fue monótona, responde lo mismo de siempre. Por eso creo que no debe enterarse de que estoy aquí…

— ¿crees que trataría de evitar que… vinieras? — pregunta.

— probablemente…— bebe de la taza.

— Pero fui su idea el que vinieras conmigo en un principio… ¿no es así?

— Si, pero… cuando comencé a hablarle de papá y de querer saber más de el y su relación con nosotras… pues cambio repentinamente y entonces era un error venir aquí, y me dijo que no regresara.

— Interesante.

— Yo jamás le he tenido mucha confianza, sabes…

— ¿Y por que razón?

— no lo se, quizás tenga que ver con que cuando era niña me daba miedo…

— Es lo más probable, aunque… ya de grande tu percepción debió haber cambiado, después de todo dices que no es mala contigo.

— No lo es, pero… igual nunca he podido tener una relación de madre hija normal, al menos lo que se dice normal…

— ¿tu hubieras querido que fuera diferente? —pregunta Esteban.

— pues claro, pero… no se pudo.

— Descuida, aun no es tarde y… cuando terminemos el tratamiento estoy segura que veras las cosas diferentes, espero para bien.

— Igual yo.

Después.

— Hablemos acerca de tu papá… — dice Esteban caminando lentamente por su consultorio— … me dijiste que tus recuerdos de el solo son los que tu mamá te ha puesto en la mente, lo que me dice que no recuerdas su voz, su olor, nada.

— Así es…

— pero sabes que es el por fotos y además por la imagen de el en una de tus pesadillas… ¿por cierto la volviste a tener? — pregunta.

— No, solo la tuve unas ves, pero… la recuerdo siempre.

— Ya veo, ¿Qué sientes al recordarlo? Se clara.

— De acuerdo… pues… no siento mucho… solo… solo… curiosidad… me gustaría saber que fue de el…me gustaría saber por que se fue…

— ¿No dijiste que por que discutía mucho con tu madre? — le pregunta deteniéndose.

— Pues… eso me dijo…pero… me hubiera gustado verlo alguna ves… que el me dijera… ella me dijo que el decidió irse un día y ya… que a veces discutían… aunque sea me gustaría recordar eso.

— Quiero que veas algo. — se acerca a los archivos en su escritorio — quizás no lo recuerdes, pero… esta es la imagen que tenias en mente de tu papá a los 8 años— Toma uno de los dibujos y se acerca a Grecia — la Doctora Sara te hizo dibujar esto— le da el dibujo. — quería que dibujaras a tu papá… y eso dibujaste.

— ¿significa algo? Ya no recuerdo cuando lo hice. — dice Grecia mirando el dibujo.

En el dibujo se podía apreciar a un hombre grande, con una sonrisa en el rostro cerca a un auto, cerca ha el, Grecia aunque no estaba sonriente, tenia una expresión de tristeza.

— Pues… la doctora te preguntó al terminar de dibujar ¿Por qué el está tan feliz? Y le respondiste que por que estaba con su hija… y cuando te preguntó por que la niña del dibujo estaba triste… respondiste que por que no recuerda que el es su papá.

— No recuerdo eso…

— Eso pasó… ese dibujo se puede interpretar de muchas maneras, el gran tamaño de tu padre indica que era muy importante para ti… tendría sentido si recordaras algo más acerca de el, un momento… algo que no fuera verlo ebrio en el piso.

— ¿Entonces… ese dibujo… que significado tiene? —pregunta Grecia.

— Pues puede que dibujaras eso por lo que tu madre te hacia pensar de tu padre, que fue bueno, pero se fue y te dejó… o podría ser una especie de recuerdo perdido… un recuerdo anterior que representa a tu padre de esa forma, como un hombre grande que te quería mucho y que deseas ver nuevamente o al menos recordar…

— Eso no me ayuda mucho… desearía poder recordar más cosas… pero cuando lo intento mi mente se queda en blanco.

— Grecia —se sienta frente a ella — créeme, poco a poco lograremos bastante, solo debes tener paciencia y tratar de que tu mente se conecte con esos pequeños residuos de tu memoria perdida… estos dibujos ayudan mucho ya que cuando los hiciste es claro que recordabas algo que ahora ves como sueños...

— Un momento… la camisa de mi papá…

— ¿Qué tiene? — Pregunta Esteban.

— es la misma que… es la misma tenia puesta en mi sueño… cuando estaba ebrio en el piso… es la misma camisa…

— ¿estas segura? — pregunta nuevamente.

— Si, lo recuerdo por que me llamo algo la atención esos círculos de la camisa… —mira a Esteba, — ¿tiene esto otro significado? — le pegunta.

— Pues… si, eso quiere decir que sacaste esa camisa dl recuerdo que tenias de tu padre… quizás de esa ves que lo viste ebrio en el piso… — camina por su consultorio — entonces eso quiere decir que ese recuerdo siempre ha estado presente, y se refleja en este dibujo… es bastante interesante, ¿no te parece?

— Comienzo a confundirme… — dice Grecia dejando el dibujo en un lado del diván.

— Tranquila, deja que yo ordene las ideas, tu solo relájate. Descansemos unos minutos… ire a la cafetería de la esquina… ¿quieres una soda? — le pregunta.

— Si, gracias…

Unas semanas más tarde.

— A mi también me gusta esa banda… es fantástica, la escucho a diario— Le decía Grecia a Edwin con quien hablaba mientras esperaba fuera del consultorio.

— un amigo me envió una canción por correo electrónico, a penas los oí me hice fan. Ya me conseguido todas sus canciones. — dice Edwin.

— Pues yo solo tengo algunas…

— Quizás te grabe un disco… te lo podría traer la próxima semana, después de todo coincides con la sesión de mi hermanito.

— Eso me gustaría, Edwin, de verdad te lo agradecería. — responde Grecia sonriendo.

— ¿sabes…? Cuando te conocí pensé que estabas loca… — le dice sonriendo.

— y yo pensaba que eras un tarado, pero no lo eres…

Edwin le sonríe.

— Pues así es… y no estas locas… eres graciosa, y tenemos algunas cosas en común… me alegra que me hayas hablado… aunque pensé que jamás lo harías…

— Pues quise disculparme contigo para comenzar… fui muy grosera… me alegra haberlo hecho, ahora es menos aburrido esperar aquí afuera… — sonríen.

Esteban y su pequeño paciente sale del consultorio.

— Bueno, nos veremos la otra semana, campeón… — le dice al pequeño.

— Hasta la otra semana, Doctor… — contesta el niño y va con su hermano.

— Bueno… —dice Edwin poniéndose de pie —… nos veremos Doc., Gracias. — se despide. — Chao Grecia, te traeré el CD, ¡suerte! — se despide.

— ¡Chao, Grecia! — también dice el niño.

— Chao a ambos, vayan con cuidado — les dice despidiese.

Esteban la mira un instante sonriendo.

— ¿Qué te pasa? — pregunta Grecia.

— Nada, solo pensaba… adelante… — le dice e ingresan.

Unos momentos después.

—te quiero hablar de una alternativa… dado que hemos intentado de todo y parece que tus recuerdos no quieren regresar… hay una opción para forzar a esos recuerdos a venir, desactivando de alguna manera esa barrera que los tiene encerrados.

— ¿de que se trata?

— Se llama “Regresión” — le dice sentándose en una esquina de su Escritorio.

— ¿Qué es eso? — pregunta Grecia Intrigada.

— pues se trata de una especie de Hipnosis en la que llevamos la mente del paciente, consiente a través de sus recuerdos, incluso de aquellos olvidados… y se puede de esta manera saber que le ha sucedido al paciente incluso a edades bastante lejanas…

— Creo que leí eso en algún lugar…

— Es bastante polémica la regresión… solo la he hecho una cuantas veces en lo que va mi profesión… pero me ha dado buenos resultados. Quizás de esta manera podremos ira mas haya de tus 6 años… y saber que te ocurrió.

— ¿crees entonces que deberíamos intentar la regresión? — pregunta Grecia.

— Pues si, quizás así podamos entrar en esa sección olvidada de tu mente, al estar… hipnotizada por decirlo así… tu mente deja de estar a la defensiva y se abre a cosas que ella misma bloquea. — le dice Esteban parado cerca a ella.

— Debo aceptar que… me asusta un poco.

— No hay de que temer… ¿sabes? Una ves… una paciente que tenia me contó de un ataque que sufrió cuando era niña.

—¿Qué le pasó?

— Pues fue atacada por los perros de su vecina, estos perros la mordieron, y la traumatizaron, ella casi no recordaba eso, tambien era pequeña cuando pasó… su cerebro bloqueo ese ataque… pero dejo una secuela, su fobia a los perros, y a cualquier animal en general…

— ¿Cómo la ayudaste? O no pudiste…

— me ofendes, preciosa…. — dice sonriendo y tocándose el pecho —… claro que la ayudé, usando la regresión…

— ¿Cómo? — pregunta interesada.

— básicamente… la hice regresar… mejor dicho, su conciencia, su mente, regresó hasta la edad en que fue atacada por esos perros, y la hice revivir esa experiencia, pero modifique su recuerdo… para que lo que recordara posteriormente sea… que escapó sana y salva de esos animales…

— le lavaste el cerebro…

— he… básicamente…. Pero eso la ayudó, es valido…

— Pues si… si la ayudaste.

— Al despertar sus recuerdos eran borrosos de esa etapa, pero su miedo a los animales fue desvaneciéndose entre sesiones… prácticamente eso la ayudó… fue como… modificar el pasado para cambiar el presente. Desde un punto mental.

— ¿entonces… si me haces eso… podre saber… que me pasó antes de los 6 años? — pregunta.

— Si, quizás pueda descubrir por que olvidaste esa etapa de tu infancia… y quizás eso me ayude a poder aclarar tus dudas… en todo sentido.

— No lo se, me asusta.

— pero pensé que… querías recordar, esta es la única opción que nos queda… hemos intentado muchos ejercicios para hacerte recordar, pero… tu mente sigue bloqueando esos recuerdos… si tan solo pudiéramos… —e queda pensando un instante.

— ¿Qué? ¿Pudiéramos que…? — pregunta.

— Dejaríamos la regresión para el final, siempre es mi ultima opción… antes agoto toda posibilidad, en tu caso aun queda una cosa que quiero intentar…

— ¿Cuál? —pregunta.

— Pues… me gustaría que fuéramos a tu casa, de cuando eras una niña, eso nos permitiría enfrentarte a tus recuerdos, dándote una visión del lugar que olvidaste totalmente, quizás tu memoria visual reaccione.

— pero no recuerdo donde vivía antes… y si le pregunto a mamá… no se si me lo diga… le parecería extraño. De por si últimamente esta… algo extraña… creo que sospecha algo, esto solo terminaría confirmándoselo.

— pues entonces era mejor que vaya a hablar con ella.

— ¿tu? — pregunta.

— si, iré y le diré que es importante para tu mejora que vayamos a tu vieja casa, estoy segura que ella nos ayudará.

— bueno… pero creo que se enfadara.

— como sea, no lo sabremos hasta intentarlo. ¿A que hora llega tu madre de su trabajo? — pregunta.

— Pues a las…8:30 PM. — responde Grecia.

— Correcto, a esa hora iré con ella y le hablaremos.

— De acuerdo. — se levanta — nos veremos en la noche entonces…

La acompaña a la puerta.

— Nos veremos Grecia, trata de descansar… — le dice mientras ella se va.

Esteban regresa a su Escritorio, saca una grabadora de uno de sus cajones, la enciente entonces.

— Se están acabando las opciones, todo parece llevarme a la hipnosis regresiva, pero aun no quiero intentar eso con Grecia, preferiría que ella recuerde por estímulos visuales o auditivos. Lamentablemente por más que hemos analizado sus pocas fracciones de recuerdos presentados como sueños no logro el correcto estimulo de su memoria, la causa de ese bloqueo debe ser realmente fuerte. Intentare algo nuevo, tratare de enfrentarla directamente con su pasado, su hogar… espero tener una buena reacción de su parte. A la decimosegunda semana de tratamiento no he notado ningún avance, al menos en lo que a su amnesia se refiere. Grecia presenta un considerable cambio en lo que es su comportamiento social… muy leve, pero es un paso a favor. Aunque se ha reavivado un cierto aire a desconfianza con su madre… Grecia desconfía de ella, lo que es una regresión no deseada y negativa en su mejoría pero que puede estar ligada a su pasado de alguna forma.

Su Celular suena entonces.

—hola, amor… ¿Cómo estas?— pregunta.

— Pues bien, solo llamaba por que he tenido antojo de pizza… y quería saber si me podías traer cuando regreses a casa. — le dice su esposa.

— Si, claro… pero llegare algo tarde tengo algunas cosas que hacer… — le dice.

— No te preocupes, te espero… quiero que comamos esa pizza juntos…¿de acuerdo?

— De acuerdo, Lorena… ¿como esta mi bebita? — pregunta.

— Pues ha estado moviéndose mucho… creo que será bailarina — sonríe acariciando su pancita. — ¡huy, lo hizo nuevamente!

— vaya, desearía haber estado ahí… siempre hace eso cuando no estoy…

— Ya coincidirán,… bueno, te dejo, amor, se que tienes mucho trabajo… nos vemos en la noche… besitos.

— Besito para ti, Lorena, y para la bebé… — corta con una sonrisa.

Esa noche Esteban llega a casa de Grecia a las 8:00 Pm, como acordaron.

— Hola, Grecia — le dice cuando esta le abre.

— Un no ha llegado mamá, se ha retrasado… pasa, — le dice. — espérala dentro, esta haciendo mucho frio.

— Gracias, pero no creo que deba pasar… — le dice.

— Por favor, no seas así… pasa, te dará gripe…

Esteban pasa entonces.

— Toma asiento, mamá debe llegar en cualquier momento… — le dice dirigiéndolo a la sala.

— Ok, tienes una linda casa… — le dice tomando asiento en el mueble cerca a la ventana.

— Tengo una bonita casa, pero hubiera preferido tener un hogar…— dice sentándose en uno de los muebles.

— Vaya, eso es muy profundo…

— No tienes que analizar todo lo que digo… no estamos en tratamiento…— le dice sonriendo.

— es verdad, pero tomo notas mentales. — le sonríe.

Esteban nota algo que llama su atención sobre un mueble a lado de la vitrina de cristales.

— ¿esa es la muñeca que mencionaste? ¿La que te dio tu mamá? — pregunta.

— Si, esa misma — se acerca al mueble y toma la muñeca— es parte del recuerdo más antiguo que tengo… hoy en la tarde estuve buscando entre mis cosas viejas y la encontré…

—Ya veo, si es bastante bonita. ¿Experimentaste algo al volver a verla? — pregunta.

— No, nada… solo lo mismo de siempre… mamá acercándose dándome esta muñeca y diciéndome algo… pero no recuerdo que me dijo… planeaba preguntarle ahora.

— ¿nunca se lo preguntaste antes? — pregunta esteban

— No, por alguna razón… nunca se me ocurrió preguntarle… casi había olvidado hasta hace un tiempo ese recuerdo… así que… no me pareció relevante. Tampoco es que me ponga a hablar con mamá acerca de mis recuerdos…

— ese es un error… pero bueno, en terapia ya hablamos de lo importante de la comunicación entre padres e hijos.

— en fin, siento mucha curiosidad acerca de que me dijo ya que pese a no recordarlo siento que lo que me dijo… de algún modo me hizo sentir alegre en ese momento…

—Eso es interesante.

— si, ¿como algo que no recuerdas te puede hacer sentir feliz…?

— eso es simple… es por que en alguna parte de tu memoria aun esta grabado lo que ella te pudo haber dicho… solo es cuestión de que lo recuerdes, aunque eso es complicado… mejor le preguntas.

— SI, yo…

Entonces Cecilia abre la puerta e ingresa a su casa.

— ¡Grecia, hija, ya estoy aquí…! — avisa dirigiéndose a la sala donde se topa con Grecia y con el Psicólogo. — ¿Qué hace usted aquí? — pregunta confundida.

— mamá, Esteban…— se levanta Grecia de su asiento —...vino a verte por que… el y yo hemos estado tratando mis problemas de memoria…y ahora necesita pedirte algo.

Esteban se pone de pie también.

— Tenia mis sospechas… nuevamente me mientes, hija… ¿Por qué? — pregunta.

— Pues Grecia pensaba que si le decía… no la dejaría seguir el tratamiento…Podría aprovechar y decirle que estaba equivocada. — comenta Esteban.

— ¡Usted cállese…! ¡ y ni crea que le daré un centavo! — le grita.

— No se trata de dinero, Señora… venimos a pedirle algo que podría ayudar a Grecia a recordar mas haya de los 6 años y poder terminar con sus angustias y problemas…

— Si mamá, escúchalo. — agrega Grecia.

— Necesitamos que nos de la dirección de su antigua casa… en donde vivió Grecia cuando era una niña, menos de 6 años… estoy seguro que eso nos ayudaría en su mejoría, es muy importante para ella…

— ¿A si? Pues no le daré ninguna dirección. — les dice.

— ¿Por qué mamá…? Eso podría ayudarme a recordar y quiero hacerlo… no quiero seguir viendo fragmentos de mi pasado… quiero saber por que olvidé…

— Lo lamento hija… pero no te diré nada… — dice convencida.

— Señora, si llevara a Grecia a su antigua casa, es probable que eso la ayude mucho… estoy seguro que su memoria se estimularía y…

— ¡No insista! — Grita desesperada— ¡no les diré nada!

— ¡¿pero por que mamá?! ¡¡Yo quiero recordar!!

— ¡¡recordar que, no hay nada que recordar!!! — grita nuevamente.

— ¡¡se que si, y se que lo sabes y no me lo dices!! ¡¡Eres una mentirosa!! — grita Grecia también.

— Tranquilízate, Grecia… relájate… — dice esteban tratando de calmarla. — Sra. Entienda que su hija tiene una gran confusión en su mente… para ella es muy importante recordar… llegar al fondo… por favor le ruego que por el bien…

Cecilia lo interrumpe.

— ¿Por que bien?… mire lo que ha hecho… a puesto a mi hija en mi contra…ella estaba tranquila… era problemática si, solo eso tenia que arreglar… pero ahora la hecho desconfiar de mi…

— Nunca confié en ti, mamá… y no se pro que… pero lo tengo que averiguar… solo quiero saber la verdad… danos la dirección…— le dice Grecia mirando fijamente a su madre.

— No, hija… no les diré nada… — mira a Esteban — no quiero que mi hija sufra… ¿entiende?

— ¿Pero por que sufriría?— pregunta Esteban.

Cecilia se queda en silencio mirando a su hija. La cual la veía con desconfianza y algo de rabia.

— De acuerdo… pero… se que después de esto me vas a odiar… yo misma me odio por ocultártelo, pero fue por tu bien, hija…— dice y derrama unas lagrimas.

— ¿Qué… sucede mamá? — pregunta Grecia mirando a Cecilia y a Esteban en busca de respuestas.

— Hija… no quise decirlo por que eras pequeña… y no entenderías… pero… ahora que esta grande quizás comprendas…

— habla ya mamá...

— Te juro por dios… que lo que te digo no es mentira… lo juro por lo mas importante para mi… que eres tu.

— ¡Dime de una vez, que ocurre!— grita Grecia.

— Tu padre… el no nos abandonó por que discutíamos mucho… es decir, si discutíamos… pero la razón principal fue por que… el… abusaba de ti…

Grecia se queda paralizada, con los ojos abiertos por la sorpresa de oír algo muy duro, esteban a su lado solo la sostenía entre sus brazos, tratando de calmarla.

— Es… ¿es eso cierto? — pregunta esteban.

— Si, querías saberlo… pues ya lo sabes… un día yo lo encontré cuando te tenía en su habitación… tu gritabas… yo regrese de trabajar temprano y escuche tus gritos… entonces fui a detenerlo, pero el me golpeó muy fuerte, cuando tu trataste de escapar… el te atrapó y como estaba ebrio… ya que el era un maldito alcohólico, no le importo que yo estuviera ahí, continuó abuzando de ti… en mi presencia — revienta en llanto — yo no podía hacer nada… el me golpeaba cuando lo quería detener… hasta que me desmaye por uno de sus golpes… a la mañana siguiente cuando desperté… tu estabas en la cama acostada… con los ojos abiertos… como un muerto… tu papá no estaba, huyó… y yo hice lo mismo… nos fuimos juntas… a comenzar una nueva vida…

Grecia solo miraba espantada por lo que escuchaba.

Fracciones de recuerdos olvidados aparecían en su mente como flashes en los que veía a su padre, abrazándola, jugando con ella, besándola, veía su rostro sonriéndole, eran recuerdos confusos.

— ¿estas bien, Grecia? —le pregunta esteban al verla en Shock.

— No quería que te enteras jamás… por eso por eso te hice pensar que tu padre era bueno y no el monstruo que en verdad fue…— mira al Psicólogo — espero este feliz… ya llegaron al fondo, a la verdad que trate de esconder… solo por su bien… hija, yo…— se acerca donde ella.

— Aléjate de mí…— le dice y se va corriendo a su habitación.

— ¡Hija! — grita Cecilia.

— Déjala… si ella quiere estar sola es lo mejor ahora…

— ¡usted, lárguese! ¡Esto es por su culpa! — le grita al Psicólogo.

— Espere, creo que… ella va a necesitar ayuda profesional…— lo empuja hacia la puerta—… después de esta noticia ella…

— ¡Largo! — Le grita sacándolo de su casa. — ¡me encargare de que ella jamás regrese con usted, así que olvídese de mi hija! ¡Ya nos ha fastidiado bastante! — le cierra la puerta en la cara.

Cecilia va a la habitación de su hija y toca la puerta.

— ¿hija… me dejas hablarte? Por favor… ábreme. — dice tratando de abrir peor estaba cerrado.

Dentro Grecia lloraba sentada en un rincón de su habitación abrazando su muñeca y con las luces apagadas, en su cabeza los flashes de imágenes de su padre seguían apareciendo sin control.

— ya detente… no quiero pensar… por favor…— decía abrazando fuertemente a su muñeca.

— Hija… ábreme por favor… — insistía.

— ¡no te voy a abrir, déjame en paz! — grita y le arroja la muñeca a la puerta fuertemente haciendo que esta pierda la cabeza que va a dar debajo de la cama.

— ok, hija…— dice Cecilia algo espantada. — me voy… solo recuerda que te amo… y eres lo mas importante para mi… — dice y se va.

Esteban regresa entonces a su apartamento con su esposa.

— Hola mi vida — le saluda Lorena dándole un beso en la puerta.

— Hola, preciosa — le dice, pero con una expresión de angustia.

— ¿ocurre algo? — le pregunta ella ayudándole a sacarse el saco.— ¿problemas en el trabajo?

— Pues… algo así… — entonces recuerda la pizza — ¡rayos! Olvide la pizza— se dirige a la puerta— voy por ella…

— No, déjalo, ya se me paso ese antojo… ahora la bebé tendrá cara de Pizza…— le dice sonriéndole.

Ambos caminan al sofá de la sala y toman asiento.

—Cuéntame… ¿Qué te ha sucedido? Siempre llegas con una sonrisa. — le pregunta Lorena.

— Pues… fue un día duro… una de mis pacientes… Grecia.

— La chica que bloqueó sus recuerdos... si, la recuerdo. ¿Qué hay con ella?

— Pues hoy descubrió algo de su pasado…

— eso es bueno… ¿Qué no?

— Si, pero se enteró de algo muy serio y de la manera mas cruel que puede a ver… su madre se lo escupió en la cara prácticamente… fue duro, estuve ahí cuando sucedió…

— ¿de que se entero? ¿Fue muy grabe…? — pregunta Lorena.

— Se entero de que su padre era un abusador… ha violo a los 6 años… eso la traumatizó...— dice con una expresión de tristeza.

— que horrible… pobre muchacha… como pueden haber padres que hacen eso… siempre me lo he preguntado.

— Si, hubiese querido que lo descubriéramos de otra manera… no lo se.

— Te ves muy afectado… ya antes has tenido pacientes con esos problemas… ¿Por qué te afecta tanto? — pregunta.

— Pues… no lo se, quizás me compenetre en su caso… ella es una amiga también, no solo una paciente. Aunque ya no lo es, dudo que regrese… lo que es peor aun.

— descuida, siempre regresaba ¿no? — le dice.

— Pues espero que lo haga… ya que ahora necesita mas ayuda que nunca…

Una semana después en el consultorio del Doctor Esteban.

—¿entonces ya no regresará? — pregunta Edwin a Esteban.

— Pues creo que no… aunque no lo aseguraría… ha tenido algunos problemas… ¿ustedes se habían hecho amigos, cierto? — pregunta.

— Si, le traje este CD. Del grupo que le gustaba… quería dárselo… ¿se lo puedo dejar? Para que se lo de si ella regresa en algún momento — pregunta.

— Claro… — recibe el Cd. — si la vuelvo a ver… yo le entregare este Cd. Por ti.

— Ok, doctor, nos vemos. — dice Edwin tomando de la mano a su hermano.

— Nos vemos, Doctor — se despide el hermano de Edwin y salen juntos.

Esteban regresa a su consultorio mirando la portada del Cd, en donde decía: “para mi amiga Grecia, espero te guste esta música”. Esteban no había dejado de pensar en ella toda la semana, le preocupaba su bienestar, y el no saber que ha sido de ella. Alrededor del día espero ansioso por la posibilidad que ella apareciera de sorpresa como siempre, pero fue inútil, no apareció.

Grecia se había pasado la semana encerrada en su habitación, no había comido mas que unas galletas de agua que tenia en su mochila y una soda que había por ahí en su habitación… simplemente estaba muy deprimida.

El saber que había sido violada por su padre la atormentaba mucho, pero aun más el hecho de que su madre le creara una imagen de su padre que no merecía, ocultándole la verdad, ahora tenia un gran resentimiento con su madre y odiaba el recuerdo de su padre, y la poca confianza en su madre había desaparecido, no quería ni verla. Cuando ella le traía comida simplemente no le abría la puerta, solo se colocaba sus audífonos y ponía música a todo volumen.

— Hija… me voy al trabajo… por favor, promete que saldrás a desayunar… temo que te enfermes, por favor… yo regreso en la tarde, regresare temprano para… estar aquí contigo… por favor come algo, compre mermelada de uva, tu favorita…

Grecia entonces abre la puerta, su madre se sorprende, sobretodo al verla tan desmejorada, con los ojos rojos de tanto llorar…

— dime…

— hija…

— Cállate… — le dice — solo… solo contéstame…¿Por qué… por me ocultaste algo así…por que no le dijiste eso a la doctora Sara… quizás… ella me hubiera ayudado… quizás ahora… estaría mejor… no crees?— le pregunta con seriedad.

— Yo… hija… yo no supe que hacer… fue desesperante, peor que una pesadilla… mi pequeña tan alegre…— le acaricia el rostro a Grecia — yo… solo quería tu bienestar… yo… te lleve lejos, quería comenzar una nueva vida lejos de esos recuerdos horribles… no sabes lo feo que era verte callada… como un fantasma sin hablar… no hablaste en semanas… cuando em entere de que no recordabas… pues se me ocurrió hacerte pensar que… nada pasó… que tu infancia había sido bonita… que tu papá no era el monstruo que fue, que… que no era un ebrio que me golpeaba a diario cuando se emborrachaba… y que jamás te hizo daño… por eso te invente esa historia… no fue para dañarte, solo quería protegerte de ese pasado horrible…

— Mamá… debiste decirlo cuando era oportuno… ahora… es tarde, mamá… de un momento a otro la idea de papá… dio un giro tremendo — derrama lagrimas—… no se que pensar… estoy tan confundida…— abraza a su madre y comienza a llorar.

— Hija…— la abraza fuertemente — hija… yo solo quería cuidarte… y quería evitarte este sufrimiento, quizás me equivoqué… perdóname, Grecia…— le dice llorando también.

— Perdóname por haberte tratado así, mamá… tu solo querías protegerme… perdóname — le dice entre lagrimas.

— Yo… te prometo que todo estará bien, poco a poco olvidaras esto, ¿si? Todo estará mejor… todo estará bien.

— ¿me lo prometes? — le dice.

— SI, mi pequeñita, todo estará mejor… — se aparta de ella lentamente.

— Ahora debo irme al trabajo o me despedirán… — le dice sonriéndole y limpiándole las lagrimas a su hija — pero regersare temprano e iremos a… no se, a pasear, a tratar de relajarnos…¿te gustaría? — pregunta.

— No lo se, no quiero salir…

— Ok, entonces nos quedaremos aquí a ver televisión… lo que quieras…

— De acuerdo, mamá…

Cecilia abraza nuevamente a Grecia y le da un beso.

— te amo, hijita, ahora… baja y desayuna algo… estas muy delgada. No quiero que te enfermes…

— si, eso hare mamá. — le dice.

Cecilia se va entonces a trabajar.

Grecia algo más calmada camina en su habitación y pisa la muñeca que su madre le había dado hace años, la recoge y sonríe. Busca la cabeza que había quedado bajo la cama. La toma e intenta repararla.

Entonces nota algo extraño. Había un papel dentro de la muñeca.

— ¿Qué es esto? — se pregunta.

Se sienta sobre su cama y trata de sacar el papelito del cuerpo de la muñeca.

Con unas pinzas que tenia en su meza de noche logra sacar el papelito. Se trataba de una tarjeta de presentación, la tarjeta de presentación de esteban.

— ¿Qué hace esto aquí? — se pregunta mientras mira la tarjeta.

Entonces le da la vuelta y nota algo escrito detrás….

“No le creas nada a tu madre, tu papá jamás te hizo daño, ve donde Esteban, el te ayudara”

— ¿Qué es esto? — Se pregunta Grecia muy sorprendida al leer ese mensaje detrás de la tarjeta que estaba en el cuerpo de la muñeca. — parece… parece mi letra… es mi letra… ¿Cuándo escribí esto? — regresa y se sienta en su cama. — no le creas nada a tu madre…, tu papá jamás te hizo daño, ve con esteban, el… te ayudará… ¿Qué significa esto? — dice leyendo la nota tras la tarjeta.

Grecia sin saber el por que… toma la muñeca y sale corriendo a ver a Esteban.



continuara...
Franckpalaciosgrimaldo03 de marzo de 2011

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