TT
post_add person
menu

AfganistÁn 2002 (4)

Era el mes de Mayo y por aquellos lares hace un tiempo bastante agradable de madrugada y al atardecer, aunque a medio día las temperaturas pueden llegar, en el interior de las tiendas de campaña, a los 56 grados centígrados. Recuerdo un día que salía de la zona de los quirófanos ( acababa de operar a una mujer de 24 años de un tumor de ovario, bastante grande por cierto) y todavía no me había quitado la bata quirúrgica, pues de las mangas colgaban unas bolsas inmensas que contenían el líquido de mi sudor que durante toda la intervención había producido mi cuerpo. La temperatura era enorme. Prácticamente estaba deshidratado. ¡Qué bien me sentó después la ducha!
A continuación me dirigí a sala de curas, el momento más difícil, pues allí estaba esperando la pequeña Rocío (así la bautizamos los del hospital) una niña de tres años que presentaba unas lesiones impresionantes en la cara que la desfiguraban la mitad del rostro. Estaba sentada al regazo de su madre esperando tranquilamente el momento de la cura. Mis compañeros jugueteaban con ella bajo la tranquila mirada de sus progenitores, que aunque no entendían nuestro idioma, si comprendían los gestos a los que respondían con sonrisas agradecidas. Los ojos de Rocío eran preciosos y su gratitud se reflejaba en ellos pues a pesar de que sabía que íbamos a curarla y a veces, inevitablemente le hacíamos algo de daño, ella no protestaba lo más mínimo y no exagero un ápice. Se quedaba quieta como un roble y solamente te dirigía esas inocentes miradas esperando que acabaras con las gasas, las pomadas y las vendas. Acto seguido, al terminar, cuando ya le estrechabas los brazos, ella se agarraba a tí como hacen los pequeños "monitos" con sus madres en el zoo, esperando que la sacáramos fuera del recinto para reunirse con sus padres que estaban tranquilamente sentados en los bancos de madera que custodiaban la entrada del Hospital. Esta fue una de mis mejores experiencias pero a la vez una de las más duras, pues nunca había visto unas lesiones similares. Rocío salió adelante y probablemente ahora, después de cinco años, esté yendo al colegio con su natural alegría, si una mina anti-persona NO HA ACABADO CON SU VIDA.
Que su Dios la bendiga y la proteja. Ahora tendrá la misma edad que una de mis hijas.
person
Igruher
autor
visibility 48.136 lecturas star 8 recomendaciones people 2 seguidores

Etiquetado

relato

11 comentarios

Igruher autor 06/03/2008 · 12:14

Ver niños tan pequeños enfermos es una experiencia que incluso a los médicos nos resulta difícilmente superable. Allí por desgracia vi a otros niños diferentes a Rocío cuyas enfermedades eran mucho peores. Algunos con tumores que ni siquiera he llegado a ver en los libros de medicina cuando estudiaba la carrera.

Porroro 06/03/2008 · 12:30

Medico. Una porfesión que, aunque """"estadisticamente"""" (pongo tantas comillas para dejar claro que hay quien no lo hace por dinero) debe de ser realmente dolorosa, sentimentalmente ablando.

Me invade una gran Incomprensión cuando veo en la tele noticias sobre demandas a medicos... Algunas estan justificadas por descuidos y negligencias... Pero aun asi pienso: -"No se porque hay demandas y cosas contra los medicos. Si no ubiera medicos fijo que hubiera sido peor que las consecuencias del "fallo""

Animo. Gran cometeido el tuyo.

Porroro 06/03/2008 · 12:31

perdon, despues del parentesis me he comido "bien remunerada"

Igruher autor 06/03/2008 · 12:38

muchas gracias por tu comentario y sobre todo por tu apoyo sobre las denuncias. Casualmente mi especialidad que son los partos es una de las que más sufren estos contratiempos. aunque, a veces y yo también lo reconozco, existen negligencias, pero la mayoría de las veces son situaciones que no se pueden evitar. La medicina no son matemáticas. Muchas gracias.

Gonza 06/03/2008 · 14:38

Seguro que existen muchos oportunistas que por una boludez le ponen una demanda a un médico. Pero indudablemente el médico es un profesional que tiene que responder por sus errores. De todos modos, en países como el mío, donde los sistemas de salud pública no funcionan como deberían, todo este tema es bastante más complicado.

Mejorana 06/03/2008 · 19:08

Me he quedado estremecida.
Qué suerte poder ayudar a quien lo necesita.
Bendito seas.

Igruher autor 06/03/2008 · 19:31

Muchas gracias Mejorana, pero estoy convencido que esto lo hacemos todos a nuestra manera todos los días.

Mejorana 06/03/2008 · 22:27

Sí pero unos tienen más oportunidades de ayudar que otros, lo cual no quita ningún mérito sino todo lo contrario.

Ardelah 15/03/2008 · 16:53

Bien Igruher. Así se hace. Y así se habla después, de lo que se ha sentido al hacerlo. Bien ¡coño! Bien. Como decis en la mili.
Perdona este otro comentario que sin duda esta fuera de su lugar. ¿Tu no piensas, que Mejorana, podría ser uno de esos Angeles de Paìporta que desde hace 20 años, andan por el Levante español? Que se ha ido a otro sitio en uno de sus ratos libres.. Porque los mensajes y los sentimientos son muy parecidos...

Shadow 24/03/2008 · 22:47

Me estremeciò tu relato, y desde aquì me uno a esa bendiciòn.

Harmunah 09/09/2008 · 11:43

Hurra por ti y tus compa?eros que ayud?steis a Roc?o. Me he estremecido leyendo este relato, Igruher. Me est? gustando mucho Afganist?n 2002, aunque junto con la tercera parte, esta es la que m?s me gusta.
Espero que todav?a tengas muchas cosas m?s que contarnos.

Un gran abrazo, y Dios te bendiga por haber salvado tantas vidas.