Prisiones Interiores (microrrelato)
Hay un mar sin fin detrás de la ventana de mi celda. Un mar donde la lluvia lo moja todo con colores de agua y sal, donde una niebla finísima me susurra al oído y me humedece el corazón. Un mar en el que los árboles navegan frente a mis acantilados ofreciéndome sus brazos cargados de dulces trinos que me despiertan cada mañana. Un mar suave y tormentoso, ligero y profundo a la vez; un mar de luces y sombras donde naufrago, como un nuevo Ulises, entre mágicos cantos de sirena que me seducen y arrastran inexorablemente en busca de la libertad, de mi libertad.
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6 comentarios
Mayoazul
27/11/2017 · 18:42
Un texto que parece un cuadro pintado, pues no lo haces vivir.
Mujerdistinguida
28/11/2017 · 09:37
A veces es la única vía de escape. Imaginación, que seríamos sin ella.
Elisa.
Gaviotaherida
30/11/2017 · 20:02
Poema de sensaciones.
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Me ha gustado leer ese retazo tuyo de sensaciones, ese pálpito emocional que nos ofreces en esta ocasión.
Un abrazo.