Velocidad Limitada (microrrelato)
Cuando éramos jóvenes queríamos crecer deprisa, cumplir sueños como años, mirar a la vida cara a cara, probarlo todo, vivir cada segundo como si se tratase del último. Bebíamos a tragos largos y profundos lo que solo debe saborearse, devorábamos nuestro futuro en un acto de canibalismo infantil, feroz y despiadado.
Hoy, sin embargo, reprimimos cada sentimiento, cada suspiro, cada mirada que nos devuelve un triste espejo; y agarrados de la mano, paseamos muy despacio y hablamos en silencio, con cuidado, temiendo despertar aquel pasado atronador, aquel incendio de risa y llanto que se agiganta con una brizna de viento.
Hoy, sin embargo, reprimimos cada sentimiento, cada suspiro, cada mirada que nos devuelve un triste espejo; y agarrados de la mano, paseamos muy despacio y hablamos en silencio, con cuidado, temiendo despertar aquel pasado atronador, aquel incendio de risa y llanto que se agiganta con una brizna de viento.
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5 comentarios
Remi
15/05/2018 · 18:29
Que dos grandes contradicciones, con el tiempo se ralentiza todo, hasta el sentimiento.
Está muy bien escrito, ¡me gusta!
Un saludo Juca.
Danae
20/05/2018 · 17:43
Ayyy, cuánta razón tienes! Ese canibalismo infantil ...
Un texto que despierta recuerdos de épocas pasadas con tan pocas palabras ...
Chapeau.
Un gran abrazo
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Me encanta la forma en que plasmas un sentir, una acción con dos palabras. un saludo