La Cita
En las oscuras aguas,
de tantas noches insomnes,
reptan macabras figuras
mientras mis sueños se comen.
Aguas de ponzoña llenas,
alimentadas de sudor frío,
que mis poros estremecidos destilan
y por mi cuerpo corren como río.
Rechinan uñas contra el cráneo,
y aunque no les oyes finges,
crueles demonios alados
van hilando mis meninges.
La negrura de mi estancia
se va haciendo menos densa,
ya pasó la hora infame,
la Muerte no se presenta.
Bendita la Muerte amiga
que trae la paz en su mano,
que otorga olvido eterno,
que arrebata el alma como tamo.
¡Mete guadaña piadosa,
antes que se pudra el fruto!
En su sazón, cuando todo ha dado,
innecesario será el luto.
Del que la vida es tormento
sé consuelo misericordioso.
Del que es en vida espectro,
haz tú espectro glorioso.
Nunca yo he de temerte
ni mi boca maldecirte,
solo eres fin de viaje
feliz descanso en la sirte.
Volveré esta noche a buscarte,
en la madrugada, a tientas.
En mi dolor te grito: ¡No me falles!
Tienes una cita y mi puerta abierta.
de tantas noches insomnes,
reptan macabras figuras
mientras mis sueños se comen.
Aguas de ponzoña llenas,
alimentadas de sudor frío,
que mis poros estremecidos destilan
y por mi cuerpo corren como río.
Rechinan uñas contra el cráneo,
y aunque no les oyes finges,
crueles demonios alados
van hilando mis meninges.
La negrura de mi estancia
se va haciendo menos densa,
ya pasó la hora infame,
la Muerte no se presenta.
Bendita la Muerte amiga
que trae la paz en su mano,
que otorga olvido eterno,
que arrebata el alma como tamo.
¡Mete guadaña piadosa,
antes que se pudra el fruto!
En su sazón, cuando todo ha dado,
innecesario será el luto.
Del que la vida es tormento
sé consuelo misericordioso.
Del que es en vida espectro,
haz tú espectro glorioso.
Nunca yo he de temerte
ni mi boca maldecirte,
solo eres fin de viaje
feliz descanso en la sirte.
Volveré esta noche a buscarte,
en la madrugada, a tientas.
En mi dolor te grito: ¡No me falles!
Tienes una cita y mi puerta abierta.
5 comentarios
Libelle
29/01/2012 · 07:22
Escribes muy bien te leere saludos
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Dicen que temer a la muerte es confesar que la vida es buena, yo no lo aseguro, pero si me cuesta leer acerca de ella, y me sorprende que algunos puedan hablarle con tal naturalidad, y en forma bella como lo has hecho tu , aunque sé que así debe ser pues si hay vida hay muerte pero es una cita que no me gustaría tener por ahora.
Sabes que admiro tus letras , me gustaría poder leer acerca de esto y no temerle.
Un abrazo y que gusto volver a leerte.
Susana