Dolor
dolor
Una punzada de triste dolor le torturaba día y noche,
una sugestionable idea en el mar inexistente de su vida;
aún creía en el amor, en el ser humano, en el hombre, quizás en la humanidad.
Pero estaba sol@, con sus demonios, sus sombras, sus heridas.
Como en el rastro de una larga caminata, se levantó,
hundió sus ojos en las manos infructuosas que dejaron humedad y desazón.
Con el agua del mar se limpió, se refrescó ;
en ese instante último y letal, que le llevó al silencio perpetuo y final.
Una punzada de triste dolor le torturaba día y noche,
una sugestionable idea en el mar inexistente de su vida;
aún creía en el amor, en el ser humano, en el hombre, quizás en la humanidad.
Pero estaba sol@, con sus demonios, sus sombras, sus heridas.
Como en el rastro de una larga caminata, se levantó,
hundió sus ojos en las manos infructuosas que dejaron humedad y desazón.
Con el agua del mar se limpió, se refrescó ;
en ese instante último y letal, que le llevó al silencio perpetuo y final.
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3 comentarios
Remi
20/01/2020 · 16:31
Que tristeza me deja tu texto, como si estuviera acorralada.
Me ha encantado leerte, un abrazo Magic.
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Qué decir, si es que me encanto tu texto.
Saludos.