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El Ángel Caido (2/3)

Es compresible que hasta el momento habrán inferido que en la época anterior a la guerra éramos considerados las obras perfectas de la creación, la obra maestra del autor, los hijos preferidos del padre todopoderoso, todas las criaturas de la creación alababan nuestra belleza, no existía en el universo seres más hermosos que nosotros, así era en aquel entonces, y así pensamos que sería siempre, era una idea razonablemente lógica, que se afianzaba por la existencia de nuestro gran hermano mayor, el supremo, el hijo predilecto, el más hermoso de todos, el único que tenía el privilegio de ver el verdadero rostro de Dios, algo que nadie en el cielo podía hacer, y que es contrario a lo que piensa la mayoría, pues todos creen que los ángeles podemos ver a Dios directamente, pero no es así, eso era privilegio de uno sólo, y digo era porque es aquí donde se produjo el punto de inflexión en toda esta historia, aquí entra el rumor que encendió una llama que acabaría por cambiar la vida de todos para siempre. Ver el verdadero rostro de Dios, el máximo privilegio que se ha otorgado en el cielo, único e intransferible. Pero eso cambiaría pronto, ya que se rumoraba que un nuevo hijo estaba por nacer, una nueva creación entraría en escena, al principio nadie le dio importancia, al ver de qué se trataba todos sentimos una amarga decepción debo confesarlo, y es que por si no lo sabían todos los ángeles fuimos testigos de aquel momento trágico y denigrante en el que fuimos rebajados al nivel de una criatura que no vale ni la carne de la que está hecha, formada a partir del polvo, un mono que habla, no es más que eso. Pero entonces sucedió, Dios tomo ese puñado de tierra y le otorgo vida, al principio no era más que una masa informe, por lo que todos presas de la emoción preguntamos a una sola voz qué sería ese nuevo ser, qué forma tendría, que clase de animal sería, y entonces la voz de Dios retumbó como un trueno por todo el universo, y dijo, he aquí que les presento mi máxima obra, en él colocare una parte de mi mismo, y tomo a ese trozo de carne y soplo a través de él dándole aliento de vida eterna, había dejado en su interior una parte de sí mismo, era una criatura extraña, diferente a cualquiera que se existiera en el universo, entonces todos alzamos la voz al mismo tiempo y dijimos, padre que extraña criatura es esa, pero entonces fue cuando un gran gemido de horror y espanto se escuchó por todas partes, y ese grito provenía del ser más bello que jamás ha existido y existirá, el hermoso Lucifer, quien presa del pánico pronunció las palabras que daría inicio a todo, viendo directamente al rostro de Dios dijo: padre pero esta criatura que has creado es igual a ti. Pues como había dicho ningún ángel a excepción de él había visto el verdadero rostro de Dios, nosotros sólo nos limitábamos a percibir la luz de su presencia, y es por eso que no reconocíamos a esa criatura que acababa de nacer, era algo que jamás habíamos visto. Pero nuestro hermano Lucifer la reconocía perfectamente, para él esa criatura era igual a Dios. Y entonces Dios le respondió y le dijo: tienes razón, esta criatura que ves la he creado a mí imagen y semejanza, es parte de mí pues le he otorgado un alma que no es más que una pequeña parte de mí mismo, y es por eso que al observarla me reconoces en él. Pero aguarda le dijo, que mi obra todavía no está completa, falta crear su complemento y entonces de un trozo de su misma carne creó a un ser igual a él, para que fuera su compañera y así ninguno estuviera solo. Luego viendo directamente a nuestro gran hermano Lucifer dijo: escuchen todos ustedes ángeles del cielo, les presento mi máxima creación, la obra más amada que jamás haya creado, y ese amor se justifica en que ellos fueron creados a mi imagen, y dentro de sus cuerpos llevan una parte de mi mismo, es por ello que son superiores a cualquier criatura que se encuentre aquí, incluyéndolos a ustedes, así que de ahora en adelante les doy el siguiente mandato, inclínense ante el hombre y adórenlo, alábenlo como la obra más grande de la creación, cuídenlo y guárdelo de todo peligro y de todo mal, pues este pequeño y débil ser es parte de mi mismo, y como tal todas las criaturas deben inclinarse ante él, pues él los aventaja en superioridad. Y declaro que jamás volveré a crear a ningún ser superior a él. De ahora en adelante el hombre será mi hijo más amado, nada podrá igualar el amor que siento por esta pequeña parte de mi mismo. Sin embargo esto no termina aquí, para hacer la humillación más completa Dios vio al hombre directo a los ojos y le mostro su verdadero rostro, y le habló diciendo: siéntete feliz en este día, pues tu mi obra más amada has cobrado vida, de ahora en adelante no estarás solo, siempre podrás contar conmigo, y para protegerte colocaré un ángel guardián a tus espaldas, que te vigilará sin descansar de todo mal. No creo necesario relatar lo que sucedió después entre el hombre y Dios, ya que eso se encuentra registrado en el libro sagrado que ustedes toman como registro fiel y exacto de la palabra divina, pero déjenme decirle que ese libro fue escrito por humanos, y por lo tanto tiene más desaciertos que verdades, pero eso ya es problema de ustedes, a mi me basta con relatar la parte que no está escrita. Así que hasta aquí llega mi relato sobre la creación, sólo me falta contar un último detalle y no es más que la rebelión que causó la división y posterior guerra en el cielo.
No tengo palabras para describir la confusión que se creó entre nosotros al presenciar aquella escena, había un ser que estaba por encima de nosotros, hecho a imagen y semejanza de Dios y que había visto su verdadero rostro, algo que hasta ahora era un privilegio único de Lucifer, quien presa de los celos al verse reemplazado por un juguete nuevo se dejó llevar por la ira, y dejó que el egoísmo nublara su razón, haciendo algo que estaba negado a los ángeles, incluso para él, el más bello y el más amado de todos, pensó por sí mismo y cometió el peor de los pecados angelicales, desobedeció una orden, fue directo hacia Dios y viéndolo fijamente al rostro le pregunto: tú siempre has dicho que yo soy lo mejor que has creado, que no existe nada en el universo que pueda igualar a mi belleza, nadie es tan amado por ti que yo, y ahora nos presentas esta cosa perecedera y putrefacta, que no se compara con mi grandeza y la de mis hermanos y pretendes que la alabemos igual que a ti, cómo puedes pedirnos eso. Entonces Dios respondió: Lucifer mi hermosa creatura, acaso no ves que el hombre está hecho a mi imagen y semejanza, que dentro de él he colocado una parte de mí, quién más que tu el privilegiado que puede verme y hablarme directamente para darte cuenta que al alabar y proteger al hombre es como si lo hicieras a mí. Y en esta parte Lucifer pronunció las palabras que desatarían todo. Miro fijamente a Dios y le dijo: padre no puedo. Le dio a espalda y se marcho de la presencia de Dios.
Y dirigiéndose a todos nosotros hablo de una forma totalmente desconocida hasta ese momento, se alzó por encima de todos y dijo: hermanos, hoy hemos sido testigos de la mayor traición, aquel al que llamamos padre no ha engañado, ha demostrado ser al maestro de las mentiras, siempre nos dijo que éramos lo mejor de su creación, y ahora ha colocado por encima de nosotros a esa abominación a la que él llama hombre, y no conforme con eso nos obliga a adorarlo como a él mismo. Siempre se nos ha dicho que debemos obedecer sin pensar, y que en la desobediencia está la base de nuestra condenación, que no existe perdón para aquel que no acate los designios de Dios, pues hemos sido creados para alabarle y adorarle. Créanme hermanos que hablo con la verdad al decirles que no hay mayor gozo para mí que el adorar al Dios supremo, mi ser se regocija al hacer gala de mi belleza frente a él, con todo el amor que un hijo puede tener por su padre he obedecido sus mandatos sin la menor resistencia, pero esto que nos pide ahora es una blasfemia, nos pide adorar a un trozo de carne, nos pide que nos inclinemos ante él y que le rindamos alabanzas como si de él mismo se tratara. Y esto mis queridos hermanos, es imposible, no puedo hacerlo, y sé que ustedes tampoco, al igual que yo se que sienten una profunda decepción por aquel que decía amarnos sin medida. Pero resultó ser un mentiroso, un falso que se ahoga en sus propias mentiras. Es por ello que los invito a no obedecer por una vez, por esta única vez debemos decir no, y mostrar que somos algo más que sirvientes que son ordenados al antojo de su amo sin la más mínima compasión. Ya basta, es suficiente, cualquier cosa la hubiera aceptado, pero esto está más allá de la capacidad de cualquier ser viviente.
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Noctambulus
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ficcion

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